Desde que Amazon compró a Ring en el 2018, la startup se ha convertido en uno de sus mayores quebraderos de cabeza, sobre todo en lo que respecta a la privacidad y seguridad de sus usuarios.

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Ring se especializa en timbres inteligentes, que sustituyen al que tenemos en la puerta y se conectan con nuestro smartphone. Gracias al servicio "Plan de Protección de Ring" estgo permitge, entre otras cosas, ver quién está llamando a la puerta gracias a la cámara integrada, e incluso detectar los golpes en la puerta.

Sin embargo, para ofrecer algunas de estas funcionalidades estos timbres tienen que enviar todos los vídeos que graban y todos los datos que registran a los servidores de Ring, donde están a disposición del usuario desde cualquier sitio con conexión. En cambio, si no contratamos el servicio de protección estas funciones no estarán accesibles.

Los timbres Ring pueden ser usados por la policía

Ahora un reportaje de Motherboard ha revelado que estos datos pueden ser accedidos por agentes de la ley, sin necesidad de orden judicial. No solo eso, sino que Amazon está enseñando a los cuerpos policiales de EEUU cómo saltarse ese requisito para obtener los vídeos.

Ring afirma que las fuerzas del orden sólo pueden disponer del vídeo de una de sus cámaras cuando lo solicitan a los usuarios, y siempre del área en la que se investigue un caso activo. De la misma manera, no tienen acceso directo al dispositivo de Ring ni a su localización, ni es posible buscar directamente en la biblioteca de vídeos de un usuario.

Sin embargo, los documentos y correos electrónicos filtrados revelarían que las fuerzas del orden están entrenadas para obtener la información que necesitan gracias a estas cámaras.

Sería la respuesta a un problema común para los policías: saben que existe una cámara que ha grabado un posible delito, pero los propietarios no suelen ser cooperativos y se niegan a dar acceso. Ring estaría ofreciendo a los cuerpos policiales entrenamiento para obtener las grabaciones que necesitan sin tener que pasar por un juez.

Ring se justifica recordando que todo el proceso es voluntario; es decir, que en ningún momento entrega vídeos ni imágenes a la policía sin el permiso del usuario. Lo único que hace, afirma, es "facilitar las solicitudes". Pero eso también ha sido motivo de crítica.

Este entrenamiento forma parte del programa de Ring de colaboración con las fuerzas policiales, que incluye acceso directo a Neighbors, una funcionalidad que permite compartir el acceso con los vecinos para ayudarse mutuamente a "pillar" posibles ladrones u "okupas".

Además, Ring ha intentado fomentar las ventas de sus productos haciendo que los policías los promocionen en sus páginas de Twitter y Facebook, incluyendo regalar cámaras gratis a los vecinos y fomentando la descarga de la app de Neighbors. Con todo esto, Ring puede ganar nuevos clientes, y a su vez eso genera más vídeos que las fuerzas policiales pueden obtener.

Los críticos temen que detrás de este esquema no haya un interés de mejorar la seguridad del barrio, sino de crear un estado de vigilancia, en el que la policía tiene acceso a todas las cámaras a placer. Ring por su parte ha defendido su relación con la policía.

Esta no es la primera vez este año que Ring se encuentra en el centro de la polémica. A principios de año se descubrió que algunos empleados podían ver los vídeos grabados por las cámaras sólo con conocer el correo electrónico del usuario. Amazon fue rápida en salir al paso, prometiendo más restricciones de acceso y achacando estos problemas a la transición desde la compra de Ring.