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Dormir, un placer con mucha ciencia detrás

Os hablamos sobre varias curiosidades científicas asociadas al sueño, porque dormir es un placer lleno de ciencia y nosotros estamos aquí para contároslo.

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En la vida hay muchos placeres: el sexo, la comida, la lectura de un buen libro con un café calentito en la mano…. Pero ninguno de ellos supera el inmenso gusto de dormir.

Como nos ocurre siempre con las cosas más cotidianas, dormir es algo tan habitual que no meditamos sobre la ciencia que hay detrás. ¿Y para qué sirve conocerla?, os preguntaréis.

Pues, para empezar, porque el saber no ocupa lugar y, en segundo lugar; porque, como os digo siempre, conocernos a fondo es el primer paso para cuidarnos, por lo que conocer la fisiología del sueño es el mejor remedio que existe para dormir bien. Y no se encuentra ni en farmacias, ni en herbolarios.

La fisiología del sueño

melatonina

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En primer lugar, debe quedar claro que hoy nos vamos a centrar en el sueño, pero no en los sueños. Ya vimos un reportaje sobre algunas curiosidades de los sueños, pero de dormir no habíamos visto nada.

Y como las casas se empiezan por los cimientos, comencemos por ver cuáles son las bases fisiológicas del sueño.

Aunque hay personas que son capaces de dormir a cualquier hora y en cualquier momento con una facilidad casi aplaudible, por lo general los seres humanos tenemos unos horarios para dormir más o menos estrictos, pero que suelen tener lugar siempre por la noche.

Como hemos visto en muchas ocasiones, esto está controlado por la melatonina, una hormona que se encarga de “avisar” al organismo del momento del día en que se encuentra, generando los ritmos circadianos que indican cuándo es necesario dormir y cuándo estar despierto. Todo esto está regulado a través del núcleo supraquiasmático, unas región cerebral que se conecta directamente con la retina, que detectará cuándo llega luz al ojo y cuándo no. De ese modo, la luminosidad inhibirá la melatonina, indicando que es de día y, por lo tanto, no es hora de dormir; mientras que la oscuridad elevará los niveles de la hormona, desencadenando los mecanismos cerebrales necesario para el sueño.

Consejos para dormir mejor

sueño de los animales

sueño de los animales

Conociendo cómo sabe nuestro cerebro que ha llegado la hora de dormir es fácil imaginar algunos trucos que nos ayudará a conciliar el sueño, pero también hay otros factores que influyen, por lo que os dejamos aquí algunos consejos muy beneficiosos:

  • Evitad el uso de móviles u otros dispositivos electrónicos con pantalla: Aunque hay algunas aplicaciones que tratan de solucionar este problema, parece ser que la luz azulada de estas pantallas actúa negativamente sobre los niveles de melatonina, por lo que si queréis dormir bien, lo mejor será aparcar el móvil un ratito antes. Los Pokémon seguirán pululando por ahí al día siguiente, no os preocupéis.
  • No trabajéis donde dormís: El cerebro humano funciona a través de asociaciones, por lo que relacionaré el lugar en el que trabajamos con una gran actividad. Como consecuencia, si intentamos dormir en ese mismo sitio seguirá activo, incitándonos más a terminar ese trabajo que habíamos dejado a medias que a dormir tranquilamente.
  • No toméis cafeína, ni alcohol ni comidas grasas antes de dormir: Lo de la cafeína y las grasas es bastante obvio, pero lo del alcohol quizás os suene raro, por ese sueñecillo que nos entra cuando nos tomamos unas copas de más. Sin embargo, se trata de algo que se produce a muy corto plazo, pues a medida que se metaboliza interfiere en la fase REM.
  • Evitad el ejercicio justo antes de ir a la cama: Todos hemos intentado alguna vez eso de hacer ejercicio antes de dormir para acostarnos cansados, pero la temperatura corporal también es un indicador usado por el organismo para determinar los ritmos circadianos, por lo que el aumento de temperatura resultante del ejercicio intenso puede interferir en nuestro descanso.
  • Cuidado con la temperatura: Al hilo de lo anterior,una temperatura adecuada es muy necesaria para dormir bien, por lo que es importante que la habitación no esté ni muy fría ni muy caliente, alrededor de los 20ºC, y también utilizar otros trucos como no quitarse los calcetines, darse una ducha caliente o lavarse la cara con agua muy fría. Estas dos últimas pueden resultar contrarias, pero lo cierto es que tienen funciones similares, ya que el agua caliente sobre el cuerpo ralentiza el metabolismo y el contacto directo del agua fría sobre la cara baja de golpe la tasa cardíaca y la presión sanguínea, ambas actitudes que contribuyen a la aparición del sueño.

Dormir bien, la medicina que no se vende en las farmacias

Todos sabemos que dormir durante un número de horas adecuado es muy beneficioso para la salud, pero a veces no somos realmente conscientes de la magnitud que esto puede alcanzar. Por eso, en este apartado vamos a ver algunas de las afecciones que se pueden prevenir durmiendo adecuadamente. Lógicamente, esto no quiere decir que si dormirmos ocho horas diarias estemos totalmente salvados de padecerlas, pero sí que es un factor muy importante a tener en cuenta.

Prevenir la obesidad durmiendo

obesidad

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Pues sí, parece ser que un sueño reparador y sin interrupciones puede ayudar a mantener a raya los niveles de cortisol, una hormona que se eleva durante situaciones de estrés y que tiene muchas consecuencias negativas para nuestro organismo, entre las que se encuentra el deterioro de la flora intestinal.

Como sabéis, dicha flora está compuesta por un conjunto de microorganismos que ayudan a prevenir ciertos trastornos digestivos, pero también tienen otras funciones, como el control de los hábitos alimenticios. De hecho, se ha comprobado que aquellos ratones que interrumpen sus ciclos del sueño acaban contrayendo problemas intestinales, pero la cosa no queda ahí, pues también aumentan en ellos los antojos de alimentos grasos o azucarados, dando lugar a una retroalimentación que acaba derivando en ratoncitos obesos.

Por otro lado, también hay investigadores que creen que el microbioma intestinal podría estar implicado en la quema de calorías que tiene lugar durante la noche, por lo que son sospechas suficientes para tener en cuenta la teoría. Eso sí, no vale hartarse a hamburguesas y luego dormir doce horas. Por desgracia nuestro organismo no funciona así.

Dormir para prevenir las enfermedades cardiovasculares

corazon-sano

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Un estudio llevado a cabo el año pasado hizo el seguimiento de 657 hombres rusos durante 14 años, comprobando cómo evolucionaba su salud cardiovascular y comparándolo con sus ciclos de sueño.

Así, se concluyó que existe una correlación entre las alteraciones del sueño y el riesgo de infarto, por lo que si queréis un corazón sano no basta sólo con dejar el alcohol y el tabaco, hacer ejercicio y llevar una dieta equilibrada. Dormid, amigos, dormid.

La prevención de la diabetes no sólo pasa por una dieta sana

diabetes

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Existen diversos estudios respecto a este tema que lo abordan desde sus dos extremos, asegurando que dormir poco aumenta el riesgo de diabetes y que dormir bien puede prevenirla.

Esto se debe a que la falta de sueño reduce la sensibilidad a la insulina, interfiriendo en la correcta metabolización del azúcar y aumentando las posibilidades de padecer diabetes tipo 2.

Puede que si vuestro día a día os impide dormir ocho horas os estéis preocupando al leer esto, pero no debe cundir el pánico, pues un estudio de principio de este año puso de manifiesto que este problema se puede compensar durmiendo más de nueve horas durante el fin de semana.

Así que ya sabéis, si habéis tenido una semana dura, hartaros de dormir durante el finde. Vuestra salud lo agradecerá.

Además de todo esto, también se ha visto que dormir mal puede debilitar el sistema inmune, provocar síntomas similares a los de la esquizofrenia o afectar negativamente al estado de ánimo. Por eso, es importante dormir un número adecuado de horas, pero ojo con pasarse, porque dormir demasiado se ha correlacionado también con enfermedades tan preocupantes como el ictus.

Dormir mal nos hace ser más mentirosos

pinocho

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Ya os hemos dicho un montón de veces que mentir está muy mal, pero también es verdad que muy de vez en cuando se hace necesaria alguna mentirijilla piadosa y que cuando nos pillan no está de más tener preparada una buena excusa. Pues bien, si os cogen con las manos en la masa, echadle la culpa a la falta de sueño. Y es que, según un estudio publicado este año en PNAS , aquellos detenidos a los que se priva del sueño durante los interrogatorios son más propensos a hace declaraciones falsas.

De todos modos, gracietas a parte, éste ha sido un descubrimiento muy importante, pues indicaría que los detenidos que no han descansado correctamente podrían firmar declaraciones falsas inconscientemente. Esto es algo muy relevante en el marco legal, pues daría lugar a un gran falseamiento en la resolución de casos que se podría solucionar simplemente dejando dormir a los sospechosos.

Desmontando mitos: No, dormir desnudo no te beneficia por estar desnudo

dormir-bien

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Seguro que habéis leído un millón de veces eso de que dormir desnudo es buenísimo para la salud, tanto física como sexual, pero hagamos una pequeña distinción entre ambos tipos de bienestar.

En el caso sexual, está claro que si dormimos acompañados y desnudos nos pondremos tontorrones por razones obvias, pero además está demostrado que el contacto piel con piel favorece la secreción de la oxitocina, conocida como hormona del amor (y lo que no es el amor), así que aumentará la líbido y las relaciones sexuales podrán ser más plenas.

En cuanto a la salud física, sin acompañantes, sí que es cierto que dormir desnudo aumenta la melatonina, previene el insomnio, controla el apetito, regula el metabolismo, es beneficioso para los músculos y los huesos y mantiene a raya los niveles de cortisol; pero todo eso ocurre simple y llanamente por una disminución de la temperatura, por lo que se podría conseguir igualmente abriendo la ventana, durmiendo destapados o encendiendo el aire acondicionado, todo en función de la época del año. De todos modo, sí que es cierto que decir adiós al pijama es una solución sencilla, cómoda y muy sugerente. Así que, venga, va, si lo estáis deseando.

Enfermedades terribles asociadas al sueño

Todos hemos padecido alguna vez, de forma crónica o puntual, el temido insomnio, que nos hace pasar noches en vela y no nos permite conciliar un sueño reparador. Sin embargo, este trastorno resulta una nimiedad al lado de algunos otros, cuyo resultado puede ser fatal para aquéllos que lo padecen.

El síndrome de Ondina, cuando dormir puede ser fatal

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Este trastorno, clasificado como enfermedad rara por el pequeñísimo número de casos que hay en todo el mundo, afecta al sistema nervioso central, que se encarga de controlar actos inconscientes como la respiración. Lógicamente, nadie piensa en respirar, sino que lo hace de forma automáticamente, por lo que continúa sin problemas durante el sueño. ¿Pero qué pasaría si esta capacidad estuviese alterada?

Pues precisamente es el problema de estos pacientes, que pueden tener una variante leve, que simplemente les impide dormir bien y se puede solucionar conectándolos  a un respirador por las noches, y otra mucho más grave, que puede resultar en la muerte.

De hecho, se cree que muchos casos de muerte súbita de bebés pueden deberse a esta enfermedad, que aún no había podido diagnosticarse.

Insomnio familiar fatal

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Estos pacientes también tienen una lesión neurológica que afecta al sueño de una forma muy peligrosa. Concretamente, en este caso lo que falla es el área encargada de las habilidades cognitivas y motoras, por lo que se produce una especie de insomnio brutal, que les lleva a pasar días y días sin poder dormir.

Ya hemos visto lo importante que es el sueño para la salud, por lo que no darle un descanso al cerebro durante mucho tiempo les sale tan caro que normalmente acaba terminando primero en el coma y después en la muerte.

¿Cuánto tiempo podemos vivir sin dormir?

reloj_interno

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Después de todo lo que acabamos de ver está más que claro que pasar demasiadas horas sin dormir no puede ser bueno, aunque eso no impide que haya personas que, bien por curiosidad, bien por afán de protagonismo o bien por locura pura y dura, decidan poner su organismo a prueba para ver cuánto tiempo pueden pasar sin dormir.

Y eso precisamente es lo que hizo en 1964 Randy Gardner, un adolescente que pasó once días completos sin pegar ojo. Eso sí, mientras tanto pasó por etapas de ira, alucinaciones visuales y auditivas y todo tipo de síntomas que probablemente le quitaran las ganas de volver a experimentar consigo mismo.

Como veis, dormir es un placer y también un regalo del que no todo el mundo dispone. El trabajo puede esperar, las fiestas se pueden repartir en más días y las preocupaciones seguirán ahí igualmente. Pero nuestro cerebro necesita periodos de desconexión para que podamos seguir trabajando, disfrutando e incluso preocupándonos. Démosle el descanso que se merece.