Salvador Illa se enfrenta al fiasco de PISA en el Parlament.

Salvador Illa se enfrenta al fiasco de PISA en el Parlament. EFE

Observatorio de la Educación

Illa reconoce que hubo margen para corregir las 'trampas' de Cataluña en PISA y que Educación les avisó siete veces

La Generalitat recibió informes mientras quedaban centros por examinar; no constan medidas correctoras ni se acreditó el traslado del aviso

Más información: Los alumnos de Madrid de 15 años están 2 cursos por encima de los valencianos, según PISA: Cataluña, excluida al no obtener una muestra representativa

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Salvador Illa reconoce que hubo margen para corregir las exclusiones irregulares de alumnos en las pruebas PISA 2025 en Cataluña y que Educación les avisó hasta siete veces.

El porcentaje de alumnos excluidos en Cataluña fue del 23,2%, muy por encima del 5% permitido, lo que impide comparar sus resultados con otras comunidades o ediciones anteriores.

La OCDE no incluyó los resultados de Cataluña en sus informes internacionales debido a la falta de representatividad de la muestra.

El Govern ha abierto tres expedientes disciplinarios y adoptado nuevas medidas de control para evitar incidencias similares en futuras evaluaciones.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha comparecido este miércoles ante el Parlament para explicar el error que impide comparar los resultados de Cataluña en PISA 2025 con los de otras comunidades y con los de ediciones anteriores.

Su relato dejó una conclusión: la Administración recibió avisos mientras las pruebas seguían en marcha, pero no consta que actuara para corregir el exceso de alumnos excluidos.

Illa ha descrito lo sucedido como un fallo en la aplicación y supervisión de la muestra, y ha detallado qué información tuvo el organismo catalán responsable de coordinar el examen.

Las pruebas se realizaron entre el 31 de marzo y el 16 de mayo de 2025.

Según el presidente, la documentación presentada a los centros recogía correctamente los supuestos por los que un estudiante podía quedar exento, pero omitía un dato que acabó resultando determinante: el límite general del 5% de exclusiones establecido como referencia por la OCDE.

El Instituto Nacional de Evaluación Educativa advirtió al organismo catalán el 9 de abril de 2025 de que el porcentaje de estudiantes excluidos era superior al de otras comunidades.

Le pidió que recordara a los centros que solo debían quedar exentos aquellos alumnos a los que realmente les resultara imposible realizar la evaluación en las condiciones requeridas.

Todavía había centros pendientes de hacer la prueba. Sin embargo, la investigación posterior no ha podido acreditar que aquella advertencia llegara a los centros.

Tampoco consta que se activaran medidas específicas de seguimiento o corrección. Era, por tanto, una incidencia detectada cuando aún quedaba tiempo para intervenir.

Siete informes sin medidas

Durante las semanas siguientes, el organismo catalán recibió hasta siete informes técnicos antes de que terminara el periodo de evaluación.

Illa ha reconocido que "había margen para reforzar la supervisión", volver a advertir a los centros que aún no se habían examinado y controlar las exclusiones. Las diligencias concluyeron que esas actuaciones correctoras no se produjeron.

El presidente también se ha detenido en lo ocurrido después del 16 de mayo. Ha señalado que consta un último informe técnico sobre la incidencia fechado el 30 de mayo y que, a partir de entonces, no hay registro de nuevas comunicaciones sobre el problema.

Según la reconstrucción realizada por el departamento, la información permaneció durante meses dentro de la organización sin llegar a los responsables políticos que debían conocerla.

No fue hasta finales de febrero de 2026 cuando la actual directora de la agencia catalana de evaluación recibió información oral sobre una incidencia en las pruebas del año anterior.

A partir de ahí, el asunto se trasladó dentro del Departamento de Educación y se abrieron diligencias previas de carácter reservado para reconstruir los hechos, identificar los fallos y examinar posibles responsabilidades.

En junio, los datos permitieron determinar el alcance de las exclusiones.

De los 2.545 alumnos seleccionados en Cataluña, 591 quedaron exentos: un 23,2%, muy por encima del 5% establecido como referencia general por PISA. Solo cinco de los 51 centros participantes registraron exclusiones dentro de ese parámetro, según explicó el presidente catalán.

Una muestra no comparable

La muestra final no permite representar de forma fiable al conjunto de los estudiantes catalanes de 15 años. Por eso, la OCDE no incorporó los resultados de Cataluña a sus informes internacionales.

El informe español sí recoge las puntuaciones de quienes hicieron el examen, pero las presenta por separado y advierte de que no pueden utilizarse para comparar a Cataluña con otros territorios ni con sus resultados anteriores.

Los alumnos evaluados obtuvieron 502 puntos en Ciencias, 473 en Lectura y 474 en Matemáticas. Esas puntuaciones corresponden únicamente a quienes hicieron la prueba: no permiten afirmar cómo habría quedado Cataluña si hubiese participado una muestra representativa de todo su alumnado.

Illa ha calificado lo ocurrido de "errores graves e inaceptables" y ha sostenido que el problema estuvo en la aplicación, el seguimiento y la validación de la muestra. Ha negado que se hubieran perdido pruebas, manipulado resultados o producido fallos en la corrección de las respuestas.

Las diligencias apuntan, según ha expuesto, a errores de interpretación y supervisión y a deficiencias en la transmisión interna de información.

El presidente ha reconocido que los mecanismos de control de la Administración no funcionaron como debían. El Govern ha relevado a la secretaria general del Departamento de Educación y mantiene tres expedientes disciplinarios en curso.

Illa ha evitado anticipar sus resultados: ha señalado que serán esos procedimientos los que determinen los hechos, las eventuales responsabilidades individuales y sus consecuencias.

Tras PISA 2025, según ha explicado, otras tres evaluaciones incorporaron una revisión previa y centralizada de las exclusiones y se desarrollaron sin incidencias. El departamento también ha creado una comisión coordinadora de pruebas y estudios de evaluación para establecer protocolos comunes y mecanismos de seguimiento.

La comparecencia se produce tras una edición de PISA en la que España registró sus peores resultados históricos, con 477 puntos en Ciencias, 451 en Lectura y 457 en Matemáticas.

En este sentido, Illa ha puesto especial énfasis en la comprensión lectora: España obtuvo 451 puntos, por debajo de los 461 de la media de la OCDE y los 459 de la Unión Europea, según las cifras que ha citado.

Para el presidente catalán, las dificultades para comprender un texto afectan también al aprendizaje de ciencias y matemáticas.