Satélites de ICEYE en órbita

Satélites de ICEYE en órbita ICEYE

Observatorio de la Defensa

Los ojos en el espacio, ante las riadas: cómo los satélites radar detectan, evalúan y previenen las inundaciones

Los satélites SAR captan imágenes en todas las condiciones meteorológicas.

Compañías como ICEYE proporcionan servicios de análisis e inteligencia.

Más información: ICEYE capta más de 1.000 millones de euros y supera los 10.000 millones de valoración

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Los satélites de radar de apertura sintética (SAR) permiten detectar inundaciones atravesando las nubes y operando tanto de día como de noche.

La tecnología de la empresa ICEYE permite medir con precisión la extensión de la superficie inundada y la profundidad del agua durante las emergencias.

El cruce de datos satelitales con el catastro ayuda a Protección Civil y la UME a identificar infraestructuras dañadas y planificar sus intervenciones.

Los equipos meteorológicos anticipan los riesgos y orientan los satélites hacia la zona afectada antes de la catástrofe para generar informes actualizados constantemente.

Las recientes precipitaciones e inundaciones que han afectado al litoral mediterráneo español —registrando episodios críticos en Andalucía, la Comunidad Valenciana y Cataluña— han vuelto a poner de manifiesto la extrema vulnerabilidad del terreno y la necesidad de contar con la información más precisa posible.

Durante este tipo de emergencias, la densidad de las nubes y la continuidad de las tormentas suelen imposibilitar la observación aérea y espacial convencional.

Es en este escenario de máxima incertidumbre donde la tecnología espacial de radar de apertura sintética (SAR) se consolida como una herramienta clave para los responsables de la gestión de crisis.

A diferencia de los sensores ópticos convencionales, que requieren luz solar y cielos despejados, las señales de radiofrecuencia de los satélites de radar no se ven obstaculizadas por la meteorología adversa.

Tal y como explica Gonzalo García-Muñoz, CEO de ICEYE en España, a EL ESPAÑOL, "lo que hace nuestra tecnología es observar la Tierra en cualquier condición meteorológica, ya sea que haya nubes o no, o si es de noche o de día".

"La radiofrecuencia penetra la nube y puedes observar lo que pasa en la superficie", indica. La miniaturización de estos componentes ha permitido a firmas del denominado New Space desplegar constelaciones comerciales con una frecuencia de revisita inédita sobre un mismo punto.

“Al tener más de un satélite orbitando, la frecuencia de revisita es mucho mayor, lo que te permite tener inteligencia de un área concreta de forma persistente y casi permanente”, subraya García-Muñoz.

De la imagen al mapa operativo

Ante el desbordamiento de una cuenca, la mera confirmación visual resulta insuficiente para la toma de decisiones tácticas. La tecnología SAR permite cuantificar dos parámetros críticos: la superficie inundada y la lámina de agua.

"Básicamente vemos dos cosas: una es la extensión de la inundación —cuántos kilómetros cuadrados abarca— y segundo, la profundidad", recalca el directivo de ICEYE en España.

Conocer la cota exacta de la lámina de agua determina de forma directa los recursos que deben movilizar organizaciones como la Unidad Militar de Emergencias (UME) o Protección Civil.

"En las zonas donde tienes 15 centímetros de agua vas a hacer un determinado tipo de acción, y en las zonas donde tienes dos metros o metro y medio vas a hacer otro tipo de intervenciones", recalca Gonzalo García-Muñoz.

Imagen de la DANA de Valencia en 2024

Imagen de la DANA de Valencia en 2024 ICEYE

Al cruzar estos datos con fuentes públicas como el catastro, las salas de mando pueden identificar de inmediato el grado de severidad en las viviendas, las rutas de acceso cortadas y el impacto en infraestructuras clave como escuelas, hospitales o redes de suministro eléctrico.

Toda esta tecnología se pone a funcionar a pleno rendimiento incluso antes de que ocurra la catástrofe. "Tenemos un equipo de meteorólogos que analiza modelos de probabilidad", apunta.

Cuando este equipo identifica algún riesgo, la compañía comienza a maniobrar sus satélites para "apuntar al área de interés antes de que ocurra el fenómeno". Esto permite "contar con información desde el primer minuto".

Durante los recientes eventos en la costa mediterránea, la constelación de la compañía capturó 80 imágenes en un intervalo de tres días. Esta información es la base para que los ingenieros de datos trabajen en el análisis, que se ve reforzado con fuentes abiertas como redes sociales u otras redes de sensores.

"Hacemos reportes muy digeridos para que sean mucho más fáciles de interpretar por parte de las fuerzas de respuesta a estas emergencias", ha afirmado García-Muñoz. "No necesitan tener un analista entrenado en leer imágenes satelitales de radar".

La cadencia de informes se establece entre dos y tres diarios, lo que ofrece, según el directivo de ICEYE, el punto óptimo para adaptar los despliegues de efectivos sobre el terreno.

Asimismo, el procesamiento sistemático de estos datos alimenta bancos de inteligencia histórica y modelos digitales que pueden ser igualmente útiles, como conocer aquellas zonas con riesgo de inundación.

Países como Estados Unidos, Australia o Polonia, afirma, ya cuentan con centros nacionales que absorben y gestionan estos flujos de información espaciales en sus protocolos ante catástrofes meteorológicas.

"El utilizar información del espacio para gestionar las inundaciones no es algo del futuro, es algo que ya está aquí y que ya están haciendo muchos gobiernos", comentó a este periódico.