Submarino USS Georgia
EEUU desactiva los submarinos nucleares mejor armados del mundo sin tener un sustituto que iguale su poder de fuego
La US Navy da de baja este viernes al USS Georgia, al que le seguirán otros tres.
Se trata de los 4 buques de la clase Ohio capaces de lanzar misiles de crucero.
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El retiro definitivo este viernes del submarino nuclear USS Georgia marca el principio del fin para la legendaria clase Ohio SSGN, abriendo una delicada brecha estratégica en la capacidad de la Marina de Estados Unidos de proyectar fuerza bajo la superficie de los océanos.
Tras servir durante más de cuatro décadas como una de las unidades más implacables del arsenal de Estados Unidos, este gigante de propulsión nuclear ha amarrado definitivamente en la Base Naval de Submarinos de Kings Bay.
Su desactivación oficial abre el capítulo inicial de un prolongado proceso de desmantelamiento y reciclaje de componentes, marcando formalmente el declive definitivo de los cuatro submarinos de misiles guiados (SSGN) pertenecientes a la clase Ohio, cuya baja paulatina concluirá a finales de esta década.
El camino recorrido por estos buques representa una paradoja fascinante en la ingeniería y estrategia naval moderna. El USS Georgia fue entregado e incorporado por la US Navy a mediados de los años 80, bajo la denominación original de submarino de misiles balísticos (SSBN) concebido para albergar ojivas nucleares intercontinentales.
Sin embargo, las transformaciones operativas sobrevenidas al inicio del nuevo milenio motivaron una reconfiguración sin precedentes. La Marina estadounidense emprendió la ambiciosa metamorfosis de estas cuatro unidades para adaptarlas a los conflictos convencionales y a la guerra asimétrica.
En esta reconversión, el USS Georgia desempeñó el papel de pionero al transformarse en la principal plataforma de pruebas del concepto, consolidando su retorno definitivo al servicio en su flamante nueva modalidad en 2008.
La adaptación requirió la sustitución de sus imponentes tubos para misiles balísticos Trident II por avanzados sistemas de celdas múltiples. Esta modificación permitió a cada uno de estos navíos almacenar y desplegar hasta 154 misiles de crucero Tomahawk de ataque a tierra, una cifra sin parangón en ningún otro sumergible del mundo.
Submarino USS Georgia
Los SSGN fueron dotados también de refugios estancos en cubierta para operar embarcaciones sumergibles de menor tamaño y servir de lanzaderas discretas a más de 60 efectivos de fuerzas especiales, como los Navy SEALs.
Paralelamente, se constituyeron en avanzados centros neurálgicos submarinos para el mando táctico, la interceptación de señales y la fusión de inteligencia en zonas de denegación de acceso.
Trayectoria operativa
El empleo operativo del USS Georgia ha sido especialmente notable en escenarios internacionales convulsos, destacando por su presencia en las inmediaciones de Oriente Medio.
Durante periodos de altísima tensión diplomática y militar, como los registrados entre los años 2020 y 2021, la nave realizó maniobras poco frecuentes navegando en superficie a través del estrecho de Ormuz.
Aquella exhibición de poder derivó en roces directos con Teherán, incluyendo un incidente de acoso por parte de patrulleras iraníes que obligó a las escoltas estadounidenses a efectuar disparos de advertencia.
El historial de combate del submarino culminó con su participación activa en ataques de precisión contra infraestructuras críticas del régimen de los ayatolás, adjudicándosele el lanzamiento masivo de misiles Tomahawk contra instalaciones nucleares durante la Operación Martillo de Medianoche en 2025, además de su participación estimada en incursiones estratégicas posteriores.
Submarino USS Georgia de EEUU
Pese a la indiscutible flexibilidad operativa que estos cuatro gigantes aportan a la US Navy, el Pentágono no tiene previsto revertir su decisión de dar de baja los submarinos.
Así, el USS Ohio -unidad que dio nombre a la clase y la más longeva de la flota tras su comisión a principios de los años ochenta- iniciará su retiro en el año fiscal 2027, seguido progresivamente por las unidades USS Florida y USS Michigan en 2028 y 2029, respectivamente.
Sin reemplazo
La gran encrucijada, ahora, radica en la ausencia total de un reemplazo directo y equivalente en las líneas actuales de producción de la industrial naval estadounidense.
Para intentar paliar la enorme pérdida de potencia de fuego, Washington ha depositado sus esperanzas en los nuevos submarinos de ataque de la clase Virginia, en concreto, en su variante Bloque V.
Estas unidades incorporarán el denominado Módulo de Carga Útil Virginia, un tramo estructural alargado equipado con celdas verticales capaces de alojar misiles de crucero e incluso proyectiles hipersónicos de ataque rápido.
Sin embargo, un submarino clase Virginia Bloque V sólo podrá transportar un máximo de 40 misiles Tomahawk, representando apenas el 26% del poder destructivo que brindaba un solo navío de la clase Ohio SSGN.
Para igualar la capacidad de andanada de una sola de las naves que se retiran, la Marina de Estados Unidos tendría que desplegar, coordinar y mantener hasta cuatro de estos submarinos de ataque simultáneamente, con el consecuente incremento en costes, tripulaciones y desgaste material que ello conlleva.
Cabe destacar que esta drástica disminución en la densidad de armamento submarino tiene lugar en el momento más inoportuno para la supremacía naval de Washington. La base industrial naviera del país atraviesa una severa crisis marcada por retrasos crónicos en la construcción y cuellos de botella en los astilleros de mantenimiento.