Drones kamikaze Shared 136

Drones kamikaze Shared 136 Ministerio de Defensa de Irán

Observatorio de la Defensa

Washington investiga si Moscú facilitó tecnología e inteligencia a Irán para atacar bases de la CIA en Oriente Próximo

Moscú podría haber suministrado a Irán receptores de navegación Kometa.

De confirmarse, esta transferencia tecnológica supondría un importante salto cualitativo.

Más información: Trump amenaza a Irán con una nueva ofensiva, mayor que la operación 'Furia Épica': "Estoy cerca de tomar una decisión"

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Las claves

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Estados Unidos investiga si Rusia proporcionó tecnología e inteligencia a Irán para ataques con drones contra instalaciones de la CIA en Oriente Próximo.

Los drones iraníes Shahed utilizados en los ataques habrían incorporado mejoras tecnológicas rusas, incluyendo sistemas de navegación Kometa resistentes a interferencias electrónicas.

Al menos dos instalaciones vinculadas a la CIA, una en la embajada de EE.UU. en Riad y otra en Irak, fueron alcanzadas por los drones iraníes.

La investigación refuerza las sospechas sobre la creciente cooperación militar entre Moscú y Teherán y coincide con amenazas de Donald Trump de lanzar una ofensiva militar masiva contra Irán.

Estados Unidos investiga si Rusia desempeñó un papel clave en los ataques con drones lanzados por Irán contra varias instalaciones de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en Oriente Próximo.

Los servicios de inteligencia estadounidenses tratan de esclarecer si Moscú suministró información sobre los objetivos o tecnología avanzada para aumentar la precisión de los aparatos empleados por Teherán, en lo que supondría un nuevo nivel de cooperación militar entre ambos países.

La investigación, adelantada por Reuters y basada en el testimonio de cuatro fuentes familiarizadas con el caso, se produce en un momento de máxima tensión entre Washington y Teherán y coincide con las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de lanzar una ofensiva militar "enorme" contra Irán, superior incluso a la operación 'Furia Épica', la campaña de bombardeos ejecutada por Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes.

Aunque los analistas estadounidenses aún no han alcanzado conclusiones definitivas, consideran que la precisión mostrada por los drones iraníes y el apoyo tecnológico que Rusia mantiene desde hace años al programa militar de Teherán justifican investigar una posible implicación del Kremlin.

Según las fuentes consultadas, en marzo varios drones iraníes alcanzaron al menos dos instalaciones vinculadas a la CIA. Uno de los ataques tuvo como objetivo la estación de la agencia situada dentro del complejo de la Embajada de Estados Unidos en Riad (Arabia Saudí), mientras que el segundo impactó contra una instalación ubicada en el este de Irak.

Fuentes de inteligencia occidentales sostienen que también pudieron ser atacados otros centros de la CIA en distintos puntos de Oriente Próximo, aunque por razones de seguridad nacional no han revelado ni el número exacto ni su ubicación. En cualquier caso, aseguran que las instalaciones afectadas fueron "más de una, pero menos de diez".

Hasta el momento, ni la CIA ni el resto de organismos de inteligencia estadounidenses han realizado comentarios públicos sobre el estado de la investigación o el alcance de los daños.

Tecnología rusa en los Shahed

Uno de los principales focos de la investigación es determinar si los drones utilizados incorporaban mejoras tecnológicas proporcionadas por Rusia.

Dos funcionarios occidentales con acceso a informes de inteligencia aseguran que en el ataque contra la instalación de Arabia Saudí se emplearon dos versiones modificadas del dron Shahed con mejoras atribuibles a la industria militar rusa.

El dron iraní Shahed-136.

El dron iraní Shahed-136. EL ESPAÑOL

Otra fuente sostiene que Moscú suministró a Irán receptores de navegación Kometa, un sistema resistente a las interferencias de guerra electrónica que mejora el guiado y la precisión de los drones. Estos equipos habrían sido integrados en los Shahed-136, aumentando su capacidad para operar incluso en entornos protegidos por avanzados sistemas de guerra electrónica estadounidenses.

De confirmarse, esta transferencia tecnológica supondría un importante salto cualitativo en las capacidades operativas de los drones iraníes y evidenciaría un grado de cooperación mucho más profundo entre Moscú y Teherán.

Los servicios de inteligencia occidentales ya habían advertido en ocasiones anteriores de que Rusia proporcionó apoyo técnico e intercambio de información para operaciones iraníes contra intereses estadounidenses en la región.

Sin embargo, es la primera vez que trasciende una investigación centrada específicamente en determinar si esa colaboración alcanzó ataques dirigidos contra instalaciones de la propia CIA.

La pesquisa refuerza las sospechas sobre el creciente acercamiento estratégico entre ambos países desde el inicio de la guerra de Ucrania. En marzo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ya denunció que Rusia estaba transfiriendo tecnología y conocimientos militares a Irán para reforzar su programa de drones.

Trump amenaza con una nueva ofensiva

La investigación coincide con una nueva escalada en el enfrentamiento entre Washington y Teherán. Este mismo jueves, Donald Trump aseguró que está estudiando lanzar una ofensiva militar de gran envergadura contra Irán.

"Estoy cerca de tomar una decisión. Estamos todos preparados", afirmó el presidente estadounidense en una entrevista con Axios, en la que adelantó que la operación sería "enorme", incluso superior a 'Furia Épica', la campaña de ataques lanzada por Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes.

Si Washington confirma finalmente que Rusia colaboró con Irán en los ataques contra instalaciones de la CIA, el hallazgo supondría un nuevo punto de inflexión en la relación entre Moscú y Teherán.

Para la Administración estadounidense, ya no se trataría únicamente de una alianza basada en el suministro de armamento o el intercambio tecnológico, sino de una cooperación operativa directa contra intereses estratégicos de Estados Unidos en Oriente Próximo, un escenario que podría agravar aún más la crisis regional.