Fotografía cedida por Casa Blanca que muestra al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la presentación del Boeing 747-8 donado por Catar.
El inesperado cambio de Air Force One de Trump reaviva las dudas sobre la seguridad del nuevo avión presidencial
Aunque Washington lo presentó como simbólico, la decisión es inusual.
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La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de sustituir inesperadamente el nuevo Air Force One de transición por el veterano VC-25A para viajar desde Ankara hasta la base aérea británica de RAF Mildenhall ha reavivado el debate sobre las capacidades reales del nuevo avión presidencial.
El relevo de aeronave se produce, además, en un momento de máxima tensión, apenas unas horas después de que Washington iniciara una nueva ofensiva militar contra Irán y con la posibilidad de que se intensifiquen las operaciones en las próximas jornadas.
Trump había aterrizado el día anterior en Turquía para participar en la cumbre de la OTAN a bordo del denominado Bridge Aircraft, un Boeing 747-8i modificado por L3Harris tras ser donado por Catar a Estados Unidos. Sin embargo, el presidente optó por regresar al histórico VC-25A, mientras el nuevo avión despegaba previamente hacia el Reino Unido sin él a bordo.
La explicación oficial llegó a través de Truth Social. Trump aseguró que había decidido enviar el nuevo aparato a RAF Mildenhall para que los militares estadounidenses destinados en la base pudieran conocerlo antes que nadie. "Para honrar a nuestros valientes hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas, estamos enviando el nuevo y verdaderamente espectacular Air Force One a la base aérea de Mildenhall para que puedan recorrer el avión", escribió el presidente estadounidense.
El mandatario añadió que él viajaría en el antiguo Air Force One "por los viejos tiempos", un trayecto "que merece totalmente la pena" para permitir que los militares fueran los primeros en visitar la nueva incorporación a la flota presidencial.
Un relevo que despierta interrogantes
Aunque la Casa Blanca presentó el cambio como un gesto simbólico, la decisión resulta poco habitual. El VC-25A había acompañado al nuevo avión hasta Ankara como aparato de respaldo, una práctica habitual en los desplazamientos presidenciales, pero finalmente terminó sustituyendo al nuevo VC-25B para el siguiente vuelo.
La decisión coincide con un contexto de máxima tensión estratégica. Según informó The New York Times, Trump autorizó desde la propia cumbre de la OTAN los ataques estadounidenses contra Irán tras reunirse con el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine; el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Boeing 747-8 'Air Force One' cedido por Catar a EEUU
La operación fue la respuesta de Washington a una nueva oleada de ataques iraníes contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Horas después, el propio Trump dejó abierta la puerta a nuevas acciones militares, elevando aún más la incertidumbre sobre una posible escalada regional.
En este escenario, la capacidad del avión presidencial para garantizar comunicaciones seguras y permanentes con el Pentágono y la cadena de mando adquiere una importancia crítica.
Persisten las dudas sobre el VC-25B
Precisamente ese es uno de los aspectos que continúa generando interrogantes sobre el nuevo VC-25B de transición. Diversos especialistas han cuestionado si el aparato dispone ya de todos los sistemas de comunicaciones estratégicas, guerra electrónica y autoprotección que caracterizan a los actuales VC-25A.
La integración de estas capacidades es uno de los procesos más complejos en un avión destinado a transportar al presidente de Estados Unidos, ya que requiere largos periodos de instalación, certificación y pruebas operativas.
Hasta la fecha, además, no se han apreciado en el nuevo avión algunos de los sistemas externos de autoprotección visibles en los actuales Air Force One, lo que ha alimentado las dudas sobre su nivel de preparación.
El hecho de que la conversión del antiguo Boeing 747-8i catarí fuera completada por L3Harris en apenas diez meses también ha suscitado interrogantes entre expertos del sector, que consideran especialmente exigente la integración de sistemas de defensa y comunicaciones altamente clasificados en un plazo tan reducido.
La polémica llega al Congreso
Las dudas no se limitan al ámbito militar. Un grupo de trece senadores demócratas, encabezados por Chris Murphy, ha solicitado explicaciones tanto al secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, como al consejero delegado de L3Harris, Chris Kubasik, para conocer el estado real del programa y las capacidades del nuevo aparato.
Mientras tanto, Boeing continúa desarrollando los dos VC-25B definitivos que sustituirán a la actual flota presidencial. El programa acumula importantes retrasos y sobrecostes, y la primera aeronave no se espera antes de 2029.
Aunque Trump ya ha realizado su primer viaje internacional a bordo del nuevo VC-25B, el inesperado regreso al veterano VC-25A demuestra que los históricos Air Force One continúan siendo una pieza esencial del dispositivo presidencial estadounidense, especialmente cuando el contexto internacional exige disponer de todas las capacidades de mando, control y protección que requiere el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.