Un bombardero B-2 Spirit lanzando un misil antibuque de largo alcance AGM-158C
EEUU se prepara para una guerra con China en el Pacífico: dota a sus bombarderos B-2 con misiles antibuque furtivos
Hasta ahora se desconocía que estos aviones podían lanzar este armamento.
Los proyectiles podrían ser letales contra la flota naval de Pekín.
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Washington está decidido a contrarrestar el expansionismo militar de Pekín. En un contexto de creciente tensión en el Pacífico, la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF, por sus siglas en inglés) ha dado un golpe de efecto estratégico al revelar que ha integrado el misil antibuque de largo alcance AGM-158C (LRASM) en uno de sus aviones más letales: el bombardero furtivo B-2 Spirit.
Esta nueva simbiosis tecnológica convierte a la legendaria aeronave en una herramienta de ataque a flotas con una capacidad de penetración sin precedentes, llamada a convertirse en una pieza clave del arsenal estadounidense en un hipotético conflicto con China en aguas del Pacífico.
El anuncio oficial se produjo tras la ejecución del ejercicio Valiant Shield 2026. Durante estas maniobras de fuego real, un B-2 Spirit lanzó por primera vez un misil LRASM en un ejercicio de hundimiento, denominado SINKEX, al norte de las Islas Marianas.
El blanco del ataque fue el USS Juneau, un buque de transporte anfibio de la clase Austin que ya se encontraba fuera de servicio. Varias fuerzas aliadas castigaron la estructura del navío a unas 200 millas náuticas de la costa de Guam, pero el despliegue del misil desde el bombardero marcó el hito fundamental de la jornada, antes de que un submarino de Japón enviara, mediante torpedo, a la antigua embarcación al fondo del mar.
A través de un comunicado, la USAF ha subrayado el valor de esta nueva configuración operativa: "Con el despliegue del LRASM desde el B-2 Spirit, las Fuerzas Aéreas del Pacífico dan un importante paso adelante en la lucha contra las amenazas marítimas".
Hundimiento del USS Juneau durante el ejercicio SINKEX
"Este hito puso de manifiesto una impresionante innovación de vanguardia que refuerza el compromiso de las fuerzas armadas estadounidenses con la protección de los intereses nacionales y el mantenimiento de la seguridad global", ha destacado la fuerza, evidenciando que la prioridad del Pentágono ha virado firmemente hacia la guerra naval en escenarios disputados.
El AGM-158C deriva de la familia de misiles de crucero de ataque terrestre JASSM, cuyas variantes básicas y de rango extendido ya formaban parte del arsenal del B-2.
Debido a que todos estos misiles comparten el mismo factor de forma y dimensiones generales, se estima que el B-2 es capaz de albergar hasta 16 misiles LRASM en sus bodegas internas de armas.
A diferencia de los cazas de quinta generación, como el F-35, que deben transportar el voluminoso LRASM en pilones externos debido al tamaño del proyectil, el B-2 Spirit aloja esta carga de manera completamente interna.
Misil antibuque de largo alcance AGM-158C siendo colocado en la bodega interna del B-2
Este detalle técnico es crucial, ya que el F-35 ve comprometida su firma de radar al llevar armas en el exterior, mientras que el B-2 conserva intacta su firma de radar mínima durante toda la misión.
De este modo, la aeronave puede aproximarse a los objetivos manteniendo su indetectabilidad y garantizando una supervivencia óptima frente a las redes de defensa aérea más avanzadas del planeta.
Un desafío para Pekín
El funcionamiento del LRASM en vuelo combina una alta autonomía con una resistencia excepcional a las contramedidas. El misil emplea un sistema de navegación inercial asistido por GPS para aproximarse a la zona donde se encuentra la flota enemiga.
Gracias a un software de planificación de ruta integrado y a un sistema de contramedidas electrónicas a bordo, el proyectil es capaz de detectar las emisiones de radiofrecuencia de los radares enemigos, alterando su rumbo de manera autónoma para esquivar las defensas antes de ser detectado.
Poco antes de impactar, un sensor infrarrojo de imagen pasivo toma el control, localizando, clasificando y golpeando en el punto más vulnerable del objetivo mediante una base de datos interna, todo ello sin emitir señales de radio que revelen su presencia y permaneciendo inmune a las interferencias electromagnéticas.
Esta combinación de un vector furtivo de gran autonomía y un misil inteligente representa un desafío directo a la estrategia de negación de acceso y control de área (A2/AD) desarrollada por China.
Dos misiles antibuque de largo alcance AGM-158C junto a un F/A-18 Hornet de EEUU
Pekín ha estructurado su defensa en torno a densas redes de radares de largo alcance, misiles tierra-aire avanzados y cazas de última generación, con el objetivo explícito de mantener a los grupos de portaaviones estadounidenses alejados de sus costas.
Sin embargo, un B-2 cargado con misiles LRASM puede infiltrarse profundamente en este perímetro defensivo y lanzar un ataque masivo contra destructores y buques logísticos desde vectores completamente imprevistos, desbaratando la planificación naval del adversario.
El jefe de las Fuerzas Aéreas del Pacífico, general Kevin B. Schneider, ha enfatizado la importancia de este enfoque flexible para el futuro de la región. En sus declaraciones, el alto mando señaló que "el impresionante desempeño del B-2 subraya el compromiso de las Fuerzas Armadas estadounidenses con la adaptabilidad y la flexibilidad ante los nuevos desafíos de seguridad".
"Al priorizar las operaciones de ataque contra el transporte marítimo, podemos mantener una ventaja decisiva sobre nuestros adversarios, proteger nuestros intereses nacionales y garantizar un Pacífico libre y abierto, que sustenta nuestra seguridad global", ha añadido Schneider.
El éxito de esta integración sienta las bases para la próxima generación de bombarderos estratégicos de Estados Unidos. La validación del LRASM en el B-2 Spirit facilita el camino para que este misil antibuque sea adoptado de manera inmediata por su sucesor directo, el B-21 Raider, aún en desarrollo.
Aunque el B-21 es una plataforma ligeramente más compacta y con un alcance menor, incorpora avances en aviónica y tecnologías de ocultación muy superiores a su predecesor. Se estima que tendrá la capacidad de transportar internamente al menos diez de estos misiles furtivos, consolidando una disuasión de largo alcance duradera en el teatro de operaciones del Pacífico.