Submarino francés De Grasse (S636).
Francia refuerza su poder naval con la entrega del De Grasse, su cuarto submarino nuclear de la clase Barracuda
París acelera un programa clave para sostener su ventaja en la guerra submarina.
Su principal arma antisubmarina es el torpedo pesado F21.
Más información: Francia acelera su programa de armamento nuclear y equipará ojivas a sus próximos misiles de crucero hipersónicos
La Armada francesa pisa el acelerador en la modernización de su fuerza submarina. Naval Group ha entregado el De Grasse, cuarto submarino nuclear de ataque (SSN) de la clase Barracuda en un paso clave que refuerza la capacidad de Francia para operar en entornos de alta intensidad y consolida un componente crítico de su disuasión y proyección de poder naval.
La entrega en Cherburgo acerca a Francia a completar su futura flota de seis submarinos Barracuda, relevo directo de los envejecidos Rubis de los años ochenta. Con cuatro unidades en servicio y dos en construcción, París acelera un programa clave para sostener su ventaja en la guerra submarina.
Y confirma la apuesta de Francia por mantener una fuerza submarina de primer nivel en Europa en un momento marcado por el rearme del continente y el creciente protagonismo del dominio submarino en la competición entre grandes potencias.
El De Grasse completó sus pruebas de mar apenas cuatro meses después de su primera salida, realizada el pasado 24 de febrero, un plazo que refleja la madurez alcanzada por el programa y el ritmo creciente de producción de la industria naval francesa.
Los submarinos Barracuda han sido concebidos para operar en los entornos marítimos más disputados. Su misión abarca desde la guerra antisubmarina y el combate contra buques de superficie hasta ataques contra objetivos terrestres, recopilación de inteligencia y apoyo a operaciones especiales.
Portaaviones 'Charles de Gaulle'
Con 99 metros de eslora y un desplazamiento de 5.200 toneladas en inmersión, el De Grasse está propulsado por un reactor nuclear de agua a presión derivado del utilizado en los submarinos estratégicos de la clase Triomphant y en el portaaviones Charles de Gaulle.
Puede permanecer desplegado más de 270 días al año y cuenta con una dotación de 65 marinos, además de personal de operaciones especiales.
Entre sus principales avances tecnológicos destacan el sistema de propulsión mediante pump-jet, que reduce significativamente la firma acústica, timones de popa en configuración en X, mástiles optrónicos que sustituyen al periscopio convencional y un conjunto de sonares de proa, laterales y remolcados que mejoran la detección de amenazas submarinas.
Diferentes sistemas de armas
Uno de los principales saltos cualitativos respecto a la generación Rubis reside en su armamento. El De Grasse dispone de cuatro tubos lanzatorpedos de 533 milímetros capaces de emplear diferentes sistemas de armas según la misión asignada.
Su principal arma antisubmarina es el torpedo pesado F21, con un alcance cercano a los 50 kilómetros y guiado mediante fibra óptica durante la fase inicial del ataque, lo que permite mantener el control del arma incluso en escenarios complejos y con abundantes contramedidas.
Para enfrentarse a buques de superficie puede lanzar el misil antibuque Exocet SM39, diseñado para ser disparado desde inmersión y alcanzar objetivos a más de 50 kilómetros antes de activar su buscador en la fase final del vuelo.
La capacidad más estratégica llega con el misil de crucero naval MdCN, que permite atacar objetivos terrestres situados a varios cientos de kilómetros desde una posición desconocida bajo el agua. Esta capacidad convierte al Barracuda en una plataforma de ataque de largo alcance capaz de golpear infraestructuras militares, centros de mando o instalaciones logísticas sin necesidad de exponer fuerzas aéreas.
Más flexibilidad para la Marina francesa
La incorporación del De Grasse incrementa la disponibilidad operativa de la Armada francesa para mantener presencia simultánea en el Atlántico, el Mediterráneo y el Indo-Pacífico, regiones donde París mantiene importantes intereses estratégicos.
Con una flota de cuatro Barracuda ya en servicio, Francia puede distribuir sus submarinos entre misiones de escolta al grupo aeronaval del Charles de Gaulle, protección de los submarinos nucleares lanzamisiles que sostienen la disuasión francesa, operaciones de inteligencia, despliegues de respuesta rápida y ciclos de adiestramiento y mantenimiento.
Todavía faltan dos unidades más por entregar, Rubis y Casabianca, actualmente en distintas fases de construcción y previstas para ser entregadas antes de que termine la década.
El programa también garantiza la continuidad de una cadena industrial plenamente soberana en el ámbito de la propulsión nuclear, en la que participan la Dirección General de Armamento (DGA), el CEA, TechnicAtome y Naval Group, reforzando la autonomía estratégica francesa en uno de los segmentos tecnológicos más complejos de la industria de defensa.