El portaaviones Giuseppe Garibaldi (C 551)

El portaaviones Giuseppe Garibaldi (C 551) Marina Militare

Observatorio de la Defensa

Italia regala a Indonesia un portaaviones a cambio de que Yakarta le compre submarinos y aviones por 1.500 millones

El Parlamento italiano ha dado su visto bueno a la transferencia gratuita del buque al país sudasiático, la cual se producirá a finales de año.

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Las claves

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Italia transfiere gratuitamente el portaaviones Giuseppe Garibaldi a Indonesia, que lo recibirá en diciembre.

El acuerdo incluye la compra por parte de Yakarta de submarinos, aviones de entrenamiento y patrulla por más de 1.500 millones de euros.

Indonesia planea convertir el portaaviones en un portadrones y portahelicópteros, con capacidad para desplegar hasta 60 drones.

El acuerdo refuerza la cooperación tecnológica y estratégica entre Italia e Indonesia, revitalizando la industria naval europea.

Las capacidades de proyección naval de Indonesia se verán reforzadas a partir del próximo diciembre, cuando se produzca el arribo a las aguas del Sudeste Asiático de uno de los buques más emblemáticos de la Marina Militare de Italia: el portaaviones Giuseppe Garibaldi (C 551). Esto será posible gracias a la histórica decisión del Parlamento transalpino de autorizar la transferencia gratuita del buque a la nación asiática.

No obstante, el acuerdo no se limita únicamente a la entrega de la embarcación sino que actúa como el catalizador de un paquete comercial e industrial de enorme envergadura. A cambio de la cesión de este gigante de hierro, Yakarta se ha comprometido a avanzar en un programa de adquisiciones valorado en más de 1.500 millones de euros.

Este compromiso incluye la compra de seis submarinos de la clase DGK, estimados en 480 millones de euros; aeronaves de entrenamiento avanzado M-346, por un valor cercano a los 600 millones; y aviones de patrulla marítima, por alrededor de 450 millones. De esta manera, Italia se consolida como uno de los principales proveedores tecnológicos de las Fuerzas Armadas indonesias.

La transferencia del Garibaldi, por tanto, funciona como un gesto de buena voluntad diplomática que abre las puertas a contratos industriales que revitalizan los astilleros europeos mientras satisfacen las crecientes demandas de seguridad en el Indopacífico.

Desde una perspectiva técnica, el Giuseppe Garibaldi llega a manos indonesias en una configuración que el derecho internacional clasifica como no ofensiva. Tras haber servido a Italia desde 1985 como su primer portaaviones, el buque fue pasado a la reserva a finales de 2024 debido a la obsolescencia de sus sistemas de combate y la fatiga estructural acumulada.

El portaaviones Giuseppe Garibaldi (C 551) durante las maniobras Majestic Eagle 2004

El portaaviones Giuseppe Garibaldi (C 551) durante las maniobras Majestic Eagle 2004 US Navy

En el momento de su transferencia, la embarcación ha sido despojada de sus misiles Aspide y Teseo, así como de sus radares de control de tiro y sistemas de mando y control digitales, que ya no eran compatibles con los estándares de la OTAN.

No obstante, el valor reside en su estructura fundamental: conserva su planta propulsora capaz de alcanzar los 30 nudos, su cubierta de vuelo de 174 metros con rampa de despegue y una infraestructura de mando que, aunque anticuada, ofrece una base sólida para la coordinación logística.

Conversión a portadrones

La Marina de Indonesia planea una metamorfosis radical para el buque, alejándose del concepto tradicional de aviación de combate de ala fija para abrazar la vanguardia de los sistemas no tripulados. Con un presupuesto de modernización que ronda los 384 millones de euros, el plan maestro contempla la conversión del Garibaldi en un portadrones y portahelicópteros.

Esta transición es estratégica, ya que permitirá a Yakarta desplegar hasta 60 vehículos aéreos no tripulados de diversos tipos, incluyendo sistemas de gran autonomía para vigilancia persistente y drones tácticos para la localización de objetivos.

La cubierta de vuelo, que originalmente operaba cazas Harrier, se presenta ahora como una plataforma ideal para drones de nueva generación, facilitando misiones de inteligencia y reconocimiento sin los desorbitados costes operativos de una aviación embarcada convencional.

Para Italia, por su parte, la decisión ha sido eminentemente pragmática y financiera. El análisis del Gobierno italiano identificó que mantener el buque en reserva podría costar aproximadamente cinco millones de euros anuales, mientras que su desguace o conversión en museo habrían supuesto gastos inasumibles de más de 100 millones.

Por tanto, al regalar el buque, Italia elimina una carga fiscal recurrente y evita los riesgos ambientales y económicos del desmantelamiento. Al mismo tiempo, asegura una relación privilegiada con una de las potencias emergentes del G20.

El Garibaldi, que en su día tuvo un coste de construcción de 428.000 millones de liras -equivalente a más de 1.100 millones de euros actuales- termina su ciclo de vida no como chatarra, sino como una embajada flotante de la industria italiana en el corazón del archipiélago indonesio.

El portaaviones Giuseppe Garibaldi (C 551)

El portaaviones Giuseppe Garibaldi (C 551) Marina Militare

Sin embargo, el camino hacia la operatividad total del nuevo activo indonesio no está exento de desafíos técnicos. La integración de tecnologías modernas en un casco construido en los años 80 requerirá un esfuerzo conjunto entre los astilleros italianos y empresas locales, como PT PAL.

Las modificaciones críticas deberán abordar, por ejemplo, la generación de energía a bordo, la actualización de los enlaces de datos para el control de drones y la optimización del hangar para una alta densidad de aeronaves no tripuladas.

A pesar de estas limitaciones, el Garibaldi ofrecerá a Indonesia una capacidad de mando y control distribuido sin precedentes, permitiendo a su fuerza naval coordinar operaciones de búsqueda y rescate, respuesta ante desastres naturales y vigilancia de líneas de comunicación marítimas críticas con una eficacia que sus unidades actuales no pueden alcanzar.

En última instancia, este acuerdo redefine los términos de la cooperación en defensa entre Europa y Asia. Italia ha logrado convertir una baja técnica en una oportunidad de negocio de alto nivel, mientras que Indonesia adquiere una plataforma de mando estratégica que acelera su modernización naval a un coste de entrada nulo.