Sukhoi Su-57

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Observatorio de la Defensa

India no se casa con nadie: acuerda con EEUU producir motores para cazas a la par que negocia con Rusia por el Su-57

Este juego a dos bandas refleja no sólo la pragmática diplomacia que practica Nueva Delhi sino también la urgencia por modernizar su fuerza aérea.

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Las claves

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India acuerda con Estados Unidos la producción local del motor F414 para el caza Tejas Mk2, con una transferencia tecnológica del 80%.

Paralelamente, India negocia con Rusia la adquisición y posible producción nacional del caza de quinta generación Su-57M1.

El acuerdo con EE. UU. y las conversaciones con Rusia buscan dotar a India de autosuficiencia tecnológica y fortalecer su industria de defensa.

La estrategia india combina tecnología occidental y rusa para modernizar su flota y posicionarse como actor relevante en el mercado internacional de defensa.

India atraviesa un momento de redefinición sin precedentes en a lo que su estrategia industrial en materia de defensa se refiere. Esta nueva etapa se caracteriza por una política de equilibrio que busca extraer lo mejor de distintos socios internacionales incluso si estos actores son completamente antagónicos, como es el caso de Estados Unidos y Rusia.

Uno de los objetivos que persigue Nueva Delhi es alcanzar la autosuficiencia tecnológica. Precisamente, esto es a lo que aspira con el acuerdo alcanzado recientemente con Estados Unidos para la fabricación local de motores para aviones de combate.

Esta alianza se da tras el fin de las negociaciones entre la empresa estadounidense General Electric Aerospace y la india Hindustan Aeronautics Limited para la producción bajo licencia del motor F414, un componente crítico para el futuro Tejas Mk2 en el que está trabajando India. La transferencia tecnológica acordada asciende al 80% del propulsor.

Para la industria de defensa india, que históricamente ha luchado por cerrar la brecha de cuatro décadas que la separa de los líderes globales en propulsión aeroespacial, este paso representa un salto cualitativo.

El F414 se desarrolló en los años 90 para ser integrado en los F-18E/F Super Hornet. Actualmente, también es empleado por los sistemas Gripen E/F de la sueca Saab y el KF-21 de la surcoreana KAI. Además de generar mayor empuje y potencia, este motor es considerablemente más eficiente y fácil de mantener.

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Con este convenio, Nueva Delhi espera darle un impulso definitivo al proyecto del Tejas Mk2 y superar los obstáculos que han minado los avances del desarrollo de la aeronave, vinculados principalmente a diversas crisis en las cadenas de suministro globales y a retrasos presupuestarios.

A pesar de estos contratiempos, la asimilación de la tecnología estadounidense se percibe como el andamiaje necesario para proyectos más ambiciosos, como el futuro caza de quinta generación de fabricación nacional, el AMCA, cuyo horizonte de entrada en servicio se sitúa en la década de 2040.

Negociaciones por el Su-57 ruso

Paralelamente a esta alianza con Washington, India ha mantenido negociaciones con Moscú centradas en el caza de quinta generación Su-57. La reciente confirmación por parte de Rosoboronexport, la empresa del Kremlin responsable de las exportaciones de armamento, sobre la existencia de nuevos pedidos de este caza de quinta generación sugiere que Nueva Delhi ha decidido avanzar con la adquisición del avión.

La estrategia india parece replicar el exitoso modelo del Su-30MKI, es decir, adquirir inicialmente unidades producidas en Rusia para familiarizar a sus pilotos y técnicos, mientras se negocia una variante altamente personalizada para ser fabricada íntegramente en suelo indio. De acuerdo a la prensa local, las conversaciones versan sobre el Su-57M1, la versión más avanzada de este caza.

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El atractivo del Su-57M1 para la Fuerza Aérea India reside en su potencial superioridad sobre casi cualquier plataforma actual en la región. Con la integración del motor AL-51F-1, este caza superaría en empuje al F-22 estadounidense y se situaría a la par del J-20 chino, ofreciendo además una reducción significativa en los costes operativos.

La oferta rusa es particularmente tentadora debido a su carácter inédito: el acceso total al código fuente y la posibilidad de un programa de desarrollo conjunto. Esto permitiría a India integrar su propia aviónica y sensores, transformando el avión en una plataforma híbrida que combine la robustez del diseño ruso con la innovación electrónica local.

Este juego a dos bandas del Gobierno indio responde a una realidad geopolítica ineludible. Con el F-35 estadounidense y los cazas chinos descartados por razones de seguridad y alineamiento político, el Su-57 se presenta como la única vía viable para que India obtenga tecnología de quinta generación a corto plazo.

Al mismo tiempo, la transferencia del motor F414 desde Estados Unidos asegura que la aviación ligera y media del país cuente con un corazón tecnológico fiable y potente. La sinergia entre ambos programas podría ser la clave para que la industria de defensa india no solo modernice su flota, sino que se convierta en un actor relevante en el mercado internacional como suministrador de aviones de combate avanzados.

Si India logra navegar estas aguas con éxito, no solo reducirá la brecha con sus competidores inmediatos -principalmente, China- sino que sentará las bases de una industria aeroespacial capaz de diseñar el futuro de la defensa en el sur de Asia por mérito propio.