Personal del CECAF planificando una misión.

Personal del CECAF planificando una misión. Ejército del Aire

Observatorio de la Defensa

El CECAF cumple 75 años como garante de fiabilidad y pilar discreto de la seguridad aérea en España

La verdadera columna vertebral del CECAF se sustenta en el personal que vuela, opera, mantiene, planifica, produce, explota y enseña.

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Las claves

Las claves

El CECAF celebra 75 años como garante de la fiabilidad y la seguridad aérea en España, evolucionando desde la fotografía artesanal hasta la integración de datos geoespaciales avanzados.

El centro ha incorporado progresivamente tecnología puntera, como sistemas GPS y sensores digitales, manteniendo siempre la validación experta como última garantía de calidad.

Desde 2008, el CECAF asume la inspección en vuelo de radioayudas a la navegación, asegurando la precisión de los sistemas que guían a aeronaves en todo el espacio aéreo español.

Reconocido como Centro Docente Militar desde 2017, el CECAF también forma especialistas, integrando cartografía, fotografía, inspección y docencia en una única unidad polivalente.

Hay unidades cuya relevancia no se mide por su visibilidad pública, sino por la solidez de aquello que sostienen. El Centro Cartográfico y Fotográfico del Ejército del Aire y del Espacio (CECAF) pertenece a esa categoría discreta pero decisiva: una institución que, desde hace 75 años, convierte el territorio en conocimiento útil y la información en seguridad operativa.

Desde su creación el 9 de marzo de 1951 como Servicio Cartográfico y Fotográfico, el CECAF ha evolucionado en paralelo al desarrollo tecnológico y doctrinal de la aviación española, hasta consolidarse como algo más que una unidad del Ejército del Aire y del Espacio: un garante de fiabilidad, generador de conocimiento y pilar discreto de la seguridad aérea en España.

Lo que comenzó como una necesidad —obtener imágenes aéreas con medios rudimentarios— se transformó en un sistema completo, estructurado y fiable, donde cada proceso responde a un objetivo claro: ofrecer información geoespacial lista para operar.

En sus primeros años, como señala José Manuel Olmo López, sargento 1.º del Ejército del Aire y del Espacio en Revista de Aeronáutica y Astronáutica, el trabajo tenía mucho de artesanía técnica. Cámaras aerofotogramétricas, laboratorios químicos, restitución manual… procesos lentos, exigentes y profundamente dependientes del conocimiento humano.

Sin embargo, de esa etapa fundacional surgió un principio que hoy sigue vigente: el criterio profesional como última garantía de calidad.

En el CECAF, la tecnología nunca sustituye al juicio experto. La validación final —ese “esto está bien” o “esto no”— sigue siendo un acto humano basado en formación, experiencia y una cultura de revisión minuciosa. Es ahí donde reside uno de los mayores activos del centro: una exigencia constante que ha permitido mantener estándares elevados durante décadas.

Nodo estratégico

La creación formal del CECAF como centro en 1979 no fue un punto de partida, sino el reconocimiento de una realidad madura. La información geoespacial dejó de ser un apoyo puntual para convertirse en un elemento estructural de las operaciones aéreas.

Esta integración supuso un salto cualitativo: evitar rupturas en la cadena de producción de datos y garantizar que el producto final —ya sea una carta aeronáutica o un sistema de navegación— llegue al usuario en condiciones óptimas. En términos prácticos, el CECAF no entrega datos: entrega soluciones listas para volar.

El Junkers Ju 52 en vuelo es un icónico avión de transporte alemán de los años 30.

El Junkers Ju 52 en vuelo es un icónico avión de transporte alemán de los años 30. Ejército del Aire

Si el CECAF es el cerebro del sistema, su Grupo de Fuerzas Aéreas es el músculo que lo hace posible. Desde la Base Aérea de Getafe, esta unidad asegura que la información exista, poniendo en el aire aeronaves, tripulaciones y sistemas.

Organizado en el 403 Escuadrón, el 409 Escuadrón y una Escuadrilla de Mantenimiento, su cometido abarca desde la aerofotografía hasta la inspección en vuelo de radioayudas, pasando por misiones de enlace y transporte.

"En una unidad como el CECAF, el dato geoespacial no nace en un despacho: empieza, muchas veces, con una tripulación en cabina y un equipo técnico preparando cámaras, consolas y equipos de navegación", asegura el sargento 1.º Olmo López.

La evolución de sus plataformas resume bien la historia del centro: desde el modesto Junkers T-2 adaptado en 1951 hasta los actuales reactores Cessna Citation V y aeronaves Beechcraft King Air. Entre ambos extremos, décadas de innovación han permitido mejorar la precisión, la velocidad y la versatilidad de las misiones.

Especialmente relevante ha sido la incorporación progresiva de sistemas de navegación avanzada y georreferenciación, así como sensores digitales de alta resolución, que han transformado la obtención de imágenes en un proceso altamente tecnificado y fiable.

De la fotografía al dato inteligente

El CECAF no solo ha evolucionado en medios, sino también en concepto. La fotografía aérea, que durante décadas fue su núcleo, se ha integrado en un ecosistema más amplio donde la información geoespacial es clave para la toma de decisiones.

La incorporación de sistemas GPS en los años noventa marcó un punto de inflexión, al permitir planificar misiones con mayor precisión y reducir la dependencia de trabajos de campo.

CASA C-212 en vuelo

CASA C-212 en vuelo

Más recientemente, la digitalización completa de los procesos —incluyendo la sustitución de cámaras analógicas y sistemas de impresión— ha elevado la calidad y la eficiencia a niveles acordes con las exigencias actuales.

Hoy, el CECAF es capaz de generar productos que integran múltiples fuentes de datos, adaptados a las necesidades tanto de la aviación militar como civil.

Uno de los hitos más significativos en la evolución reciente del centro fue la asunción, en 2008, de la misión de inspección en vuelo de radioayudas a la navegación. Esta función, poco visible pero esencial, garantiza que los sistemas que guían a las aeronaves —en bases aéreas, aeropuertos o incluso buques— operen con la máxima precisión.

Equipadas con sistemas como la consola UNIFIS 3000, las aeronaves del CECAF verifican procedimientos instrumentales y radioayudas, contribuyendo directamente a la seguridad de todo el espacio aéreo español.

Mirar al futuro

El reconocimiento del CECAF como Centro Docente Militar de Formación en 2017 formalizó una vocación que siempre había estado presente: la transmisión del conocimiento.

En un entorno donde la inteligencia geoespacial y la integración de sensores son factores decisivos, la formación de especialistas se convierte en una inversión estratégica. El CECAF no solo produce información; forma a quienes la harán posible en el futuro.

Pocas unidades reúnen una polivalencia comparable: fotografía aérea, cartografía, impresión, inspección de radioayudas, transporte y docencia. Sin embargo, lo que realmente define al CECAF no es la suma de capacidades, sino la coherencia con la que se integran.

En un contexto de creciente complejidad tecnológica y operativa, el centro aporta una ventaja diferencial: una cultura de rigor construida a lo largo de décadas. Esa cultura permite afrontar los retos del futuro —mayor automatización, interoperabilidad y protección de la información— sin perder de vista lo esencial.

Una pieza indispensable

A sus 75 años, el CECAF demuestra que la modernización no consiste únicamente en incorporar nuevas plataformas o sistemas, sino en mantener una visión de largo plazo donde tecnología y factor humano avanzan de la mano.

En un espacio aéreo cada vez más congestionado y exigente, su papel resulta más necesario que nunca. Porque detrás de cada vuelo seguro, de cada procedimiento preciso y de cada operación eficaz, hay un trabajo previo que no se ve, pero que lo hace todo posible.