Tanque Merkava de las Fuerzas de Defensa de Israel

Tanque Merkava de las Fuerzas de Defensa de Israel Amir Cohen Reuters

Observatorio de la Defensa

Hezbolá toma nota de la guerra de Ucrania: los drones FPV, el principal dolor de cabeza para los tanques Merkava de Israel

La proximidad de los tanques a zonas urbanas y el terreno escarpado de Líbano ofrecen el entorno ideal para que los drones kamikaze operen con impunidad.

Más información: Así es el Merkava, el tanque de Israel que es clave en su avance sobre Gaza: posee un sistema antimisiles integrado

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Las claves

Hezbolá utiliza drones FPV guiados por fibra óptica para atacar tanques Merkava israelíes en la frontera sur del Líbano, inspirándose en tácticas de la guerra de Ucrania.

Estos drones, difíciles de interferir electrónicamente, pueden ser dirigidos con precisión hacia puntos vulnerables de los carros de combate desde posiciones ocultas.

El sistema de defensa Trophy de Israel enfrenta retos ante la saturación de ataques coordinados con múltiples drones, lo que ha resultado en daños y pérdidas de tanques.

La estrategia de Hezbolá combina defensa subterránea, infantería antitanque y drones kamikaze, permitiéndole contrarrestar la superioridad blindada israelí con recursos de bajo coste.

La frontera sur del Líbano se ha convertido en el nuevo laboratorio de la guerra asimétrica. Inspirado por el campo de batalla ucraniano, Hezbolá está empleando drones de visión en primera persona (FPV, por sus siglas en inglés) para desafiar la superioridad blindada de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), utilizando aeronaves conectadas a su operador mediante fibra óptica para burlar las interferencias electrónicas.

Y es que la guerra moderna ya no sólo se escucha en el estruendo de los obuses de 155 mm; ahora, el sonido que precede a la destrucción es un zumbido agudo, similar al de una avispa mecánica.

En las últimas semanas, la ofensiva terrestre de Israel en Líbano ha revelado una realidad incómoda para el mando militar en Tel Aviv: el Merkava IV, considerado uno de los tanques mejor protegidos del mundo, está enfrentando una amenaza para la que las flotas blindadas convencionales no tienen una respuesta absoluta.

Esto se debe a que el grupo terrorista chií ha pasado de ser una guerrilla de infantería con misiles antitanque (ATGM) a convertirse en una fuerza que opera con una sofisticación tecnológica que calca, paso por paso, las lecciones aprendidas en el frente de Ucrania.

Durante décadas, la principal amenaza para los blindados israelíes fueron los misiles guiados, como el Kornet de fabricación rusa. Sin embargo, el dron FPV ha cambiado las reglas del juego.

Soldados del Ejército ruso llevan a cabo ensayos de vuelo con drones FPV antes de desplegarlos en el área de operaciones en Ucrania.

Soldados del Ejército ruso llevan a cabo ensayos de vuelo con drones FPV antes de desplegarlos en el área de operaciones en Ucrania. Alexey Sukhorukov Sputnik

Estos dispositivos, pequeños, rápidos y extremadamente maniobrables, permiten a un operador situado a kilómetros de distancia -a menudo oculto en la compleja red de túneles de Hezbolá- dirigir una carga explosiva con precisión quirúrgica hacia los puntos más vulnerables de un tanque: la escotilla del comandante, el compartimento del motor o la parte trasera de la torreta.

La intensificación de estos ataques no es casual. A medida que las FDI penetran más al norte y despliegan un mayor número de tropas, la densidad de objetivos aumenta. La proximidad de los tanques a las zonas urbanas y al terreno escarpado del sur libanés ofrece el entorno ideal para que estos drones kamikaze operen con impunidad.

Inmunes a la interferencia

Uno de los aspectos más inquietantes para la inteligencia israelí es el uso de drones guiados por fibra óptica. Esta tecnología, que debutó en el conflicto ruso-ucraniano, soluciona el mayor talón de Aquiles de los drones tradicionales: la guerra electrónica (EW).

Normalmente, las unidades de EW de las FDI despliegan potentes inhibidores que cortan la señal de radio entre el operador y el dron, provocando que este caiga o pierda el rumbo. Al utilizar un cable de fibra óptica desenrollable, los sistemas de Hezbolá mantienen una conexión física y directa.

Dron FPV ucraniano

Dron FPV ucraniano Reuters

Esto se traduce en dos beneficios tácticos inmediatos: inmunidad total al jamming, ya que no hay señal de radio que interferir; y una calidad de imagen cristalina, gracias a que el operador recibe una señal de vídeo de alta definición sin las distorsiones habituales por accidentes geográficos o interferencias, lo que permite un pilotaje preciso incluso en los últimos segundos antes del impacto.

Este avance alimenta la especulación sobre un posible intercambio de conocimientos con las fuerzas rusas, con quienes Hezbolá colaboró estrechamente en Siria durante la década pasada.

El desafío al sistema Trophy

Sin embargo, Israel no ha permanecido de brazos cruzados. El Sistema de Protección Activa (APS) Trophy, desarrollado por la empresa Rafael, es una maravilla tecnológica diseñada para detectar e interceptar proyectiles entrantes.

Aunque inicialmente se optimizó contra misiles y cohetes, las versiones más recientes han sido actualizadas con capacidades antidrones.

Sin embargo, el volumen de ataques está poniendo a prueba la saturación del sistema. Los informes procedentes del frente hablan de emboscadas coordinadas donde Hezbolá satura las defensas con múltiples vectores de ataque.

El pasado 26 de marzo, por ejemplo, los terroristas reclamaron la destrucción de hasta 21 carros de combate Merkava en tan sólo 24 horas. Aunque las cifras oficiales de las FDI suelen ser mucho más conservadoras, el reconocimiento de bajas en unidades de élite como la 7.ª Brigada sugiere que el impacto de los drones está siendo, cuanto menos, significativo.

A diferencia de los ejércitos convencionales, Hezbolá no depende de una gran fuerza de blindados propia. Su estructura se basa en lo que los analistas llaman una "defensa profunda" inspirada en las tácticas norcoreanas: una vasta red de fortificaciones subterráneas, infantería con alta capacidad antitanque y una aviación no tripulada que actúa como su principal arma de ataque y reconocimiento.

Mientras que para Israel cada Merkava perdido representa un coste millonario y un golpe moral, para Hezbolá, un dron FPV es una munición de bajo coste, fácilmente reemplazable y capaz de dejar fuera de combate a un activo estratégico.