F-35 Lightning II.
EEUU proyecta adquirir 85 cazas F-35 en el marco del plan de defensa impulsado por Trump
Si el Congreso aprueba la petición, la US Air sumará 14 F-35 más que en el presupuesto pasado, pero seguirá 10 por debajo de lo que solicitó para 2025.
Más información: La guerra en Irán pone a prueba la alianza entre el F-35 y el Typhoon en el despliegue británico en el Mediterráneo
El Pentágono solicita fondos para adquirir 85 cazas F-35 en su presupuesto para el año fiscal 2027, de los cuales 38 serían de la variante F-35A para la Fuerza Aérea, una cifra que, según analistas, no basta para revertir el déficit de cazas que arrastra el arma.
La presentación del esperado presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares del presidente Donald Trump promete restaurar “la preparación y la letalidad de la fuerza”.
La petición incluye 30.600 millones de dólares para la adquisición de aeronaves de la Fuerza Aérea, un incremento significativo respecto a ejercicios anteriores, aunque el plan evita desglosar las partidas concretas destinadas a los programas clave de aviación.
Una ficha informativa de la Casa Blanca señala que la solicitud prioriza el desarrollo y la producción acelerada del caza de sexta generación F-47, pero no menciona los programas de aviones no tripulados Collaborative Combat Aircraft (CCA) ni el bombardero B-21 Raider.
Así lo ha confirmado un responsable de la Oficina de Gestión y Presupuesto a Air & Space Forces Magazine que de los 85 Lightning II solicitados, 38 F-35A estarían destinados a la Fuerza Aérea.
El teniente general retirado David A. Deptula, decano del Mitchell Institute for Aerospace Studies, considera en declaraciones a la misma publicación que la cifra es insuficiente para lograr un aumento real del poder aéreo.
A su juicio, adquirir 85 F-35 en total pero solo 38 para la Fuerza Aérea envía una señal ambivalente: por un lado mantiene un volumen de producción relevante y sostiene la base industrial, pero por otro “no supone un ritmo de reconstrucción serio para un servicio que opera la fuerza de caza más vieja y más pequeña de su historia”. “Puede mantener la línea caliente, pero no revierte el déficit de inventario de cazas”, añadió.
Menos que en 2025
Si el Congreso da luz verde a la solicitud, la Fuerza Aérea sumará 14 F-35 más que en el presupuesto del año pasado, pero aun así serán 10 menos de los que pidió para 2025, lo que supondría la primera vez en una década que el arma recibe menos de la mitad de los F-35 incluidos en la propuesta global del Pentágono.
Para Deptula, la Fuerza Aérea tiene que crecer y modernizarse al mismo tiempo. Advierte que comprar solo 38 F-35A es “triaje presupuestario”, no una verdadera recapitalización, en un contexto marcado por otras grandes facturas como el F-47, el B-21, Sentinel, las municiones o los CCA.
En julio pasado, 16 generales de cuatro estrellas retirados, incluidos seis ex jefes de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, remitieron una carta al Congreso instando a incrementar de forma sustancial la compra de F-35.
Entonces, el general Philip M. Breedlove, ex comandante supremo aliado en Europa, defendió que el F-35 debe ser una prioridad de adquisición por ser el caza estadounidense más avanzado en producción capaz de cumplir el requisito de “combatir esta misma noche”.
Boeing Phantom Works F-47.
Por su parte, el ex jefe de Estado Mayor T. Michael Moseley recordó que los aliados han apostado por el F-35 para garantizar la interoperabilidad con Estados Unidos y reclamó dotar al avión de un nuevo motor y mayor letalidad, en lugar de recortar su pedido: “¿Por qué no querríamos seguir construyendo ese avión en mayores cantidades?”, se preguntó.
Aunque la ficha presupuestaria de la Casa Blanca apenas ofrece detalles sobre el F-35, sí marca una prioridad nítida en la construcción naval, con 65.800 millones de dólares en 2027 para la compra de 18 buques de combate y 16 buques de apoyo.
Deptula interpreta este énfasis como un ejercicio de comunicación estratégica más que como un desinterés por la modernización del poder aéreo y recuerda que la financiación de programas como el F-47 y el B-21 sigue “enterrada” en grandes partidas de adquisición y desarrollo, cuyos detalles solo se aclararán con la publicación de la documentación justificativa completa.