El análisis de imágenes del 11 de marzo de 2026 revela avances significativos en la construcción del nuevo buque de asalto anfibio que Rusia desarrolla en el astillero Zaliv, situado cerca de Kerch, en Crimea. All source Analysis
Rusia acelera la botadura del buque anfibio ‘Ivan Rogov’ en un astillero de Crimea en plena guerra con Ucrania
Imágenes de inteligencia de AllSource Analysis confirman que el nuevo buque de asalto anfibio ruso avanza hacia las etapas finales de construcción.
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Las últimas imágenes satelitales, captadas el 11 de marzo y difundidas por la firma de inteligencia AllSource Analysis, confirman que el nuevo buque de asalto anfibio ruso Ivan Rogov se encuentra en una fase avanzada de construcción en el astillero Zaliv, en Crimea.
El buque, primero de su clase, se prepara para su inminente botadura en un momento de fuerte presión militar ucraniana sobre las infraestructuras del mar Negro. Ocupa el único dique seco operativo de las instalaciones, una señal clara de la prioridad que el Ministerio de Defensa ruso concede al programa incluso en plena guerra con Ucrania.
Imágenes recientes muestran la superestructura casi terminada y avances en la cubierta de vuelo para helicópteros, informó Naval News. El buque comenzó a construirse en julio de 2020 y las pruebas de mar están previstas para 2027, aunque el cumplimiento de ese plazo es incierto.
El Ivan Rogov, perteneciente al Proyecto 23900, representa la nueva generación de buques anfibios tipo LHD (Landing Helicopter Dock) desarrollados por Rusia para reforzar sus capacidades de proyección de fuerza y aproximarse a los estándares de las marinas occidentales.
Con una eslora de unos 220 metros y una manga cercana a los 40, el Ivan Rogov está diseñado para operar hasta 16 helicópteros, entre ellos Ka-52 de ataque y Ka-29 de transporte, además de un contingente aproximado de 900 infantes de marina.
El modelo a escala del buque anfibio del Proyecto 23900 se encuentra en su fase final de construcción.
Su configuración permite también el despliegue de vehículos y tropas mediante lanchas de desembarco, reforzando sus capacidades anfibias.
Las imágenes revelan también la instalación de elementos clave, como el ascensor de popa destinado al movimiento de aeronaves entre la cubierta de vuelo y el hangar. Asimismo, se aprecia un hueco estructural en la zona central que correspondería a un segundo elevador, previsiblemente destinado a municiones, repuestos y logística interna del buque.
El programa tiene su origen en el fallido intento ruso de adquirir buques de la clase Mistral a Francia, cancelado tras la anexión de Crimea en 2014. Aquella decisión obligó a Moscú a desarrollar una solución propia, apoyándose parcialmente en la transferencia tecnológica previa, lo que desembocó en el actual diseño del Ivan Rogov.
Un astillero bajo amenaza
La construcción del buque se desarrolla en un entorno de alta vulnerabilidad. Desde 2023, Ucrania ha intensificado sus ataques contra objetivos navales rusos en el mar Negro, lo que ha obligado a reforzar las medidas defensivas en el astillero Zaliv.
Las imágenes satelitales muestran la presencia de barreras físicas, como redes y estructuras flotantes, destinadas a impedir ataques de vehículos de superficie no tripulados (USV).
Además, el acceso al astillero también ha sido protegido con obstáculos adicionales, replicando esquemas defensivos ya empleados en bases como Novorossiysk.
La proximidad del astillero al puente de Kerch —infraestructura crítica para la logística rusa en Crimea— añade un elemento adicional de protección indirecta, al concentrar buena parte de los sistemas de defensa aérea en la zona.
A pesar del avance del programa, su utilidad inmediata plantea interrogantes. La Armada rusa necesita reemplazar sus envejecidos buques de desembarco, pero las limitaciones operativas derivadas del conflicto en Ucrania restringen el empleo de grandes plataformas anfibias en escenarios reales.
En paralelo, la continuidad del proyecto pone de manifiesto la voluntad de Moscú de sostener su base industrial de defensa, incluso bajo el impacto de sanciones internacionales y el desgaste económico de la guerra.
Un objetivo de alto valor
La fase posterior a la botadura podría incrementar significativamente el riesgo para el buque. Mientras permanece en dique seco, el Ivan Rogov cuenta con cierta protección estructural, pero una vez en el agua se convertirá en un objetivo prioritario para Ucrania.
La campaña ucraniana contra sistemas de defensa aérea en Crimea podría abrir ventanas de vulnerabilidad que faciliten ataques de precisión contra el astillero.
Además, la experiencia reciente demuestra la eficacia de los ataques con drones navales y aéreos contra buques rusos, incluso en puerto o en tránsito.
El dilema estratégico para Rusia es evidente: mantener el buque en Zaliv prolonga su exposición a ataques de largo alcance, pero trasladarlo al mar Negro implicaría asumir riesgos adicionales frente a drones navales y operaciones combinadas ucranianas.
Incluso fuera del mar Negro, la seguridad no está garantizada, como evidencian recientes acciones ucranianas en el Mediterráneo.