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Irlanda estrena su primer plan de seguridad marítima para blindar cables críticos y acercarse a la OTAN

El Gobierno irlandés intenta cuadrar el círculo: blindar su neutralidad mientras refuerza la cooperación con vecinos como Reino Unido y Francia.

Más información: Nick Thomas-Symonds: "No puede haber seguridad británica sin Europa ni seguridad europea sin Reino Unido"

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Las claves

Irlanda presenta su primer plan de seguridad marítima para reforzar la protección de cables submarinos y mejorar la vigilancia ante amenazas híbridas en el Atlántico Norte.

El plan prevé la incorporación de nuevos radares, tecnología sonar, drones y mayor integración en programas europeos de intercambio de datos.

La estrategia refuerza la cooperación con Reino Unido y Francia e incluye la posibilidad de que sus buques patrullen aguas irlandesas.

El objetivo es fortalecer la defensa marítima sin renunciar a la tradicional neutralidad irlandesa, pese a mantener el gasto en defensa más bajo de la UE.

Irlanda quiere dejar de ser el eslabón débil de la defensa marítima europea y, para ello, el Gobierno de Dublín ha presentado este miércoles su primera estrategia de seguridad marítima, con la que refuerza sus capacidades de radar y vigilancia submarina y estrecha la cooperación con miembros de la OTAN ante el auge de las amenazas híbridas en el Atlántico Norte.

Pese a su tradicional neutralidad y a ser el país que menos gasta en defensa de la UE, Irlanda lleva años siendo criticada por su limitada capacidad para vigilar y proteger unas aguas asentadas sobre un “nexo de grandes cables de datos transatlánticos e interconectores energéticos críticos”.

Unas “lagunas críticas” en su sistema de vigilancia que el Ejecutivo quiere cerrar en los próximos dos años con nuevos radares, sonar remolcado, redes de sonoboyas, tecnologías espaciales y una integración más estrecha en los programas europeos de intercambio de datos.

El Gobierno irlandés intenta cuadrar el círculo: blindar su neutralidad mientras refuerza la cooperación con vecinos como Reino Unido y Francia.

El nuevo plan abre la puerta a que buques franceses y británicos patrullen aguas irlandesas en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas y con la vista puesta, por ejemplo, en garantizar la seguridad marítima cuando Dublín asuma la presidencia europea en el segundo semestre de 2026, según explicó la ministra de Exteriores y Defensa, Helen McEntee.

“Existe un contexto político en constante cambio y creo que todos lo sabemos. Por primera vez, y durante los últimos cuatro años, estamos siendo testigos de una guerra que tiene lugar en el continente europeo”, señaló McEntee.

La ministra citó como amenazas emergentes “las guerras híbridas y las flotas oscuras”, en alusión a Rusia, así como el aumento de los ciberataques, ámbitos ante los que Irlanda, reconoció, no está preparada.

“Esta no es solo una prioridad para Irlanda. Es una prioridad para todos los Estados miembros europeos, para que cada país aumente y refuerce el trabajo en materia de seguridad y defensa”, subrayó al detallar este plan quinquenal.

Uno de sus ejes centrales es el fortalecimiento de las asociaciones regionales, “particularmente con nuestros vecinos más cercanos en el Reino Unido y Francia”.

La estrategia prevé también que la República de Irlanda establezca vínculos con la Fuerza Conjunta Expedicionaria (JEF, por sus siglas en inglés), liderada por Londres y formada por países nórdicos y bálticos, pero ajena a la estructura de la OTAN.

El documento fija seis grandes objetivos, entre ellos la defensa del dominio marítimo del Estado y la protección de la infraestructura marítima crítica, incluidos los cables submarinos que sostienen buena parte de la economía digital irlandesa.

El plan apuesta asimismo por un mayor uso de nuevas tecnologías, como buques no tripulados y drones marítimos, para compensar parte de sus carencias de medios.

Neutralidad histórica

La oposición ha recibido en general con buenos ojos la nueva estrategia, aunque reclama garantías de que no diluirá la histórica neutralidad irlandesa.

El reto es mayúsculo: Irlanda destinó alrededor del 0,2% de su PIB a defensa en 2023, la cifra más baja de la Unión Europea y muy por debajo de la media del 1,3%.

Aunque el Gobierno presume de un presupuesto de 1.500 millones de euros para 2026, un tercio más que hace cuatro años, por ahora no hay señales de que vaya a cerrar de forma sustancial la brecha con sus socios europeos.