Entrega del primer caza F-35 a Dinamarca

Entrega del primer caza F-35 a Dinamarca Ministerio de Defensa danés

Observatorio de la Defensa

El lazo Dinamarca-EEUU: Copenhague suma más de 15.000 M en autorizaciones y compras de material americano

El país europeo aprobó 2.500 millones de euros para comprar 16 cazas F-35 el pasado octubre, pero no es la única tecnología de EEUU que planea incorporar.

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La tensión en Groenlandia continúa su escalada en el plano diplomático a medida que pasan los días y el discurso de Trump se mantiene firme en la intención de anexionar la isla danesa al territorio de EEUU.

Aunque de actualidad en las últimas semanas, lo cierto es que este deseo no es realmente nuevo para el presidente estadounidense. Al principio de su segundo mandato, hace un año, ya mostró sus cartas y su interés por el territorio como enclave crítico para el control del Ártico.

Mientras los hilos con Washington se iban estirando en los últimos meses, desde Copenhague han seguido adelante con programas de adquisición de material militar estadounidense.

Asimismo, también ha impulsado solicitudes de compra a través de la Agencia de Cooperación para la Seguridad de la Defensa (DSCA), un organismo dependiente del Departamento de Estado de EEUU, encargado de aprobar o rechazar estas instancias.

De hecho, los últimos meses han sido especialmente prolíficos en este tipo de consultas y aprobaciones.

El más reciente de todos en recibir el sello de la DSCA ha sido la autorización de compra de misiles AGM-114R Hellfire.

La comunicación de la autorización de los Hellfire —que no es en sí misma una compra en firme, sino una intención de adquisición— se publicó el pasado día 8 de enero.

"El Gobierno de Dinamarca ha solicitado la compra de hasta 100 misiles" de este modelo, apuntan desde la DSCA. Un pedido que se completa con algunas unidades de prueba y lanzadores.

El coste total estimado es de 45 millones de dólares y, según recogen desde la Agencia, esta venta "apoyará los objetivos de política exterior y de seguridad nacional de Estados Unidos al mejorar la seguridad de un aliado de la OTAN".

Misiles Hellfire bajo el ala de un dron Predator

Misiles Hellfire bajo el ala de un dron Predator Air National Guard de Estados Unidos

"La venta propuesta mejorará la capacidad de Dinamarca para enfrentar las amenazas actuales y futuras al garantizar la interoperabilidad de las fuerzas de aviación con EEUU y otras fuerzas aliadas", afirman.

En la documentación también reflejan que también mejorará la capacidad de Dinamarca "para contribuir en misiones de interés mutuo brindando apoyo y mantenimiento posteriores".

Esta es la última de las autorizaciones que han pasado por la citada Agencia, pero hay, al menos, otras seis de este tipo tramitadas en los últimos meses. Acumulando unos 13.000 millones de euros en previsión de gastos máximos, que luego pueden descender.

Si bien los permisos de compra tardan un tiempo en pasar los trámites burocráticos, fuentes consultadas por este medio indican que, lo más común para casos de entidad económica y técnica de poco calado, es que la DSCA se pronuncie en menos de 6 meses desde el envío de la carta de solicitud.

Patriot, misiles y aviones

Además de los misiles Hellfire anteriormente mencionados, Dinamarca ha efectuado, al menos, otras cinco solicitudes de compra de material militar a Estados Unidos en los últimos meses.

La más cuantiosa de todas, por encima incluso de los 2.500 millones de los F-35, es la adquisición de sistemas de misiles antiaéreos Patriot.

La DSCA aprobó la venta a finales del pasado mes de agosto por valor de 8.500 millones de dólares y, que se sepa oficialmente, continúa teniendo esta puerta abierta. Dinamarca, sin embargo, finalmente optó por tecnología europea.

Sólo un mes antes de aprobar la ampliación del contrato de cazas F-35, desde Copenhague se informó de la elección del sistema antiaéreo SAMP/T en lugar del Patriot estadounidense.

Un duro golpe a la industria militar estadounidense, que ha visto cómo la cadena de producción de las nuevas versiones del Patriot se encuentra en una situación compleja y los tiempos de entrega a los clientes se alargan.

Ya en noviembre, Dinamarca recibió la luz verde por parte de EEUU para la adquisición de hasta 340 misiles AIM-9X Block II Sidewinder por 318,4 millones de dólares.

Este tipo de munición forma parte de un programa de mejora de las capacidades de los cazas F-35 y F-16 que tiene en servicio Copenhague.

Más recientemente, el pasado 5 de diciembre, la DSCA emitió la aprobación de dos programas de adquisición diferentes.

Batería Patriot

Batería Patriot Raytheon

Uno de ellos es la intención de compra del sistema integrado de mando de batalla con capacidad de protección contra fuego indirecto por 3.000 millones de dólares.

Esta tecnología permite efectuar una mejora en la capacidad de defensa aérea terrestre de medio y largo alcance, funcionando como un cerebro que coordina diferentes sensores e interceptores.

El segundo es la solicitud de adquisición de misiles AIM-120C-8 Advanced, una munición aire-aire compatible igualmente con su flota de aviones caza.

En este caso, por un coste estimado de 730 millones de dólares, Dinamarca está interesada en adquirir 200 unidades.

Penúltimo en el año, el Departamento de Estado del país estadounidense aprobó la posible venta de 236 misiles AMRAAM aire-aire por un coste estimado de 951 millones de dólares.

El 29 de diciembre se hizo efectiva la última aprobación del año para la adquisición de 3 aviones P-8A de patrulla marítima junto a sistemas necesarios para su operación por 1.800 millones de dólares.

Esta autorización ya se publicó con las relaciones entre Copenhague y Washington muy deterioradas por las declaraciones tanto de personal muy cercano a Trump como del propio presidente estadounidense.

Más cazas F-35

Asimismo, de forma paralela e independiente a los otros seis acuerdos, Dinamarca ejecutó una orden de compra —esta vez en firme— para incorporar 16 nuevos cazas F-35 de fabricación estadounidense el pasado octubre, alcanzando 43 unidades.

El contrato tiene un coste aproximado de 2.500 millones de euros y su firma parecía dar a entender que las relaciones bilaterales volvían a fluir con naturalidad como integrantes de la OTAN.

El F-35 de Lockheed Martin es una de las joyas de exportación militar de Estados Unidos desde hace más de una década y el único caza de quinta generación actualmente a la venta para los países occidentales.

El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, declaró en ese momento que "las inversiones son necesarias en tiempos difíciles, cuando, desgraciadamente, la guerra ha vuelto a estallar en suelo europeo".

Lo que Poulsen seguramente no sabía es que, apenas 3 meses tras haber dado la orden de comprar más cazas, Trump iba a poner el tema groenlandés como prioridad máxima en su agenda. Esta vez, además, con una retórica confrontativa.

El principal pilar sobre el que se sostiene este incremento de capacidad militar de Dinamarca pasa por el control del Ártico y de la región del Atlántico Norte como prioridad de la OTAN.

A estos recientes contratos de adquisición o intención de compra, las Fuerzas Armadas danesas cuentan con 26 cazas F-35, 16 del F-16, aviones de transporte Hércules, algunos modelos de drones como el Predator, helicópteros Sikorsky o radares; todos de fabricación estadounidense.

Esos sistemas requieren igualmente de contratos de mantenimiento y, en algunos casos, tan sólo compañías estadounidenses son las que lo pueden llevar a cabo con todas las garantías.

Por el momento, que haya trascendido públicamente, la única compra claramente confirmada en público que ha efectuado Dinamarca a EEUU en los últimos tiempos es la que tiene como protagonistas a los cazas; pero, como se apuntó, podrían no ser las únicas.

Con la escalada de las últimas semanas, se desconoce la actual posición de Dinamarca sobre estos y otros programas en firme —como la mencionada ampliación de los F-35— y tampoco hay información oficial sobre un cambio de rumbo en sus prioridades de adquisiciones.