Caza KF-21

Caza KF-21 KAI

Observatorio de la Defensa

Obuses en España, cazas en Filipinas y submarinos en Perú: Seúl gana poder geopolítico a través de su industria militar

Corea del Sur aspira a convertirse en uno de los mayores exportadores de armamento de cara a finales de esta década.

Más información: Indra y EM&E apuestan por un ATP Cadenas español y trabajan en la nacionalización del obús surcoreano K9 Thunder

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La industria de defensa de Corea del Sur, conocida dentro del país comoK-Bangsan, ha experimentado un crecimiento sin precedentes en los últimos años. Este sector, que históricamente jugó un papel secundario frente a la poderosa industria tecnológica del país, se ha convertido en una pieza clave de su estrategia económica y geopolítica, impulsada por la creciente demanda mundial de armamento y una nueva carrera militar a escala global.

Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, por sus siglas en inglés), Corea del Sur se ha consolidado como uno de los principales actores del mercado internacional de armas.

En los cinco años comprendidos entre 2020 y 2024, el país asiático se posicionó como el segundo país no europeo que más armamento exportó a los Estados miembros de la OTAN, solo por detrás de Estados Unidos.

De esta manera, su participación en este mercado alcanzó el 6,5% en el periodo señalado, igualando el peso de Francia, aunque aún lejos del liderazgo estadounidense (64%).

A nivel mundial, Seúl ocupa ya la décima posición entre los mayores exportadores de armas con un 2,2% de las ventas globales de armamento, lo que supone un incremento del 4,9% respecto al lustro 2015-2019.

De hecho, las exportaciones de defensa del país se dispararon desde los 3.000 millones de dólares (2.575 millones de euros al cambio actual) a finales de la década de 2010 hasta 7.300 millones (6.266 millones) en 2021, 17.300 millones (14.850 millones) en 2022 y 14.000 millones (12.017 millones) en 2023, según cifras del SIPRI.

Las principales empresas armamentísticas del país -Hanwha Group, LIG Nex1, Korea Aerospace Industries y Hyundai Rotem- consolidaron esta expansión en 2024, con ingresos combinados superiores a los 14.000 millones de dólares, situándose entre los cien mayores productores de armamento del planeta.

El expresidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, en la reunión anual de estrategia de exportación de la industria de defensa

El expresidente surcoreano, Yoon Suk-yeol, en la reunión anual de estrategia de exportación de la industria de defensa EP

El auge del K-Bangsan, como era previsible, ha impactado en la economía surcoreana. Solo en 2022, el sector generó alrededor de 130.000 nuevos empleos y provocó un efecto de arrastre de unos 34.000 millones de dólares (29.185 millones de euros) sobre sectores industriales relacionados.

Para el gobierno surcoreano, las ventas de armas no son solo una fuente de ingresos, sino una herramienta para diversificar una estructura productiva dominada por los semiconductores, las baterías y el sector automotriz, según explica el investigador Wooyeal Paik, del Instituto Italiano de Estudios Políticos Internacionales.

En paralelo, Seúl avanza hacia una modernización tecnológica de sus capacidades militares. El plan estatal prevé invertir hasta 2.000 millones de dólares en investigación y desarrollo para 2027, con el ambicioso objetivo de situarse entre las siete potencias tecnológicamente más avanzadas del mundo, junto a Estados Unidos, Rusia, Francia, Alemania, el Reino Unido, Italia e Israel, de cara a 2030.

Las áreas estratégicas incluyen inteligencia artificial, tecnologías cuánticas, espacio, materiales avanzados, redes cibernéticas, sistemas tripulados y no tripulados (MUM-T), sensores electroópticos e infrarrojos (EO/IR), turbinas de gas y defensa ante armas de destrucción masiva.

Presencia en distintos continentes

La industria militar surcoreana produce una amplia gama de armas, que abarca desde armas convencionales hasta sistemas de tecnología avanzada en los campos terrestre, naval, aeroespacial y de equipos electrónicos.

Esta diversidad en su cartera de productos le ha permitido tener presencia en diversos mercados, al ser capaz de dar respuesta a las necesidades tecnológicas de un amplio número de países.

K9 Thunder noruego

K9 Thunder noruego Ministerio de Defensa de Noruega

Corea del Sur destaca especialmente en los segmentos de tanques y artillería, donde incluso ha superado a Washington en volumen de entregas durante el último lustro. Precisamente, en este segmento es en el que se ha fijado España.

Indra y EM&E, seleccionadas por el Ministerio de Defensa para dotar a las Fuerzas Armadas de un nuevo obús sobre cadenas, apuestan por la nacionalización del obús surcoreano K9 Thunder, el modelo preferido del que tomar la base y empezar a trabajar con el tejido industrial español.

De concretarse este plan, España se convertiría en el tercer país de la Unión Europea en optar por el vehículo desarrollado por la empresa Hanwha, tras las compras efectuadas por Finlandia y Polonia. Dentro de la OTAN, Noruega y Turquía también cuentan con este obús.

Varsovia es el principal cliente en Europa del armamento surcoreano. Junto a los K9, el Gobierno polaco ha adquirido tanques K2 Black Panther, lanzacohetes ChunMoo y aviones de combate ligeros FA-50.

Submarino KSS-III

Submarino KSS-III Ministerio de Defensa de Corea del Sur

Además, el submarino KSS-III, también desarrollado por Hanwha, llegó a la fase final del proyecto de la Marina polaca para la adquisición de tres de este tipo de embarcaciones, contrato que finalmente recayó en el compañía sueca Saab. El KSS-III también está a la espera de que Canadá tome una decisión sobre la compra de 12 sumergibles. Ottawa se debate entre el buque surcoreano o el Tipo 212CD de la alemana ThyssenKrupp.

Donde sí ha logrado Corea del Sur cerrar un acuerdo sobre sumergibles es en Perú. El pasado diciembre, la surcoreana Hyundai y astillero peruano SIMA sellaron una alianza para codesarrollar los futuros buques HDS-1500 de la Marina de Guerra del país sudamericano.

Cazas en el Indopacífico

Una de las joyas de la industria de defensa del país asiático es el caza KF-21, diseñado por Korea Aerospace Industries (KAI). Esta semana, se conoció el interés de Indonesia de adquirir 16 de estos aviones, tras la reunión mantenida el miércoles, en Yakarta, entre ambos países.

Un día antes, había trascendido la intención de Filipinas de incorporar también la aeronave. Según la prensa coreana, de concretarse un contrato, Manila pretende recibir los aparatos entre 2027 y 2029.

Por el momento, se desconoce cuántos KF-21 desea el Gobierno filipino, que desea estos cazas para complementar la flota de 12 aviones FA-50 contratada con KAI, el pasado junio, por 700 millones de dólares (600 millones de euros).

El KF-21 es un caza multifunción de 4.5 generación, concebido para desempeñar tanto misiones de superioridad aérea como de ataque a superficie. La aeronave está preparada para portar una variada gama de armamento guiado de precisión, de origen tanto nacional como occidental, lo que le otorga gran flexibilidad para clientes internacionales.

Un caza KF-21 junto a un avión FA-50

Un caza KF-21 junto a un avión FA-50 Fuerza Aérea de Corea del Sur

Su diseño, optimizado para reducir la firma radar, combina tecnologías furtivas con un radar AESA desarrollado localmente, sensores infrarrojos de búsqueda y seguimiento, un potente ordenador de misión y avanzados sistemas de guerra electrónica.

Con una velocidad máxima de Mach 1,83, un radio de combate cercano a los 1.000 kilómetros y elevada capacidad de carga, busca situarse como un puente tecnológico entre los cazas de cuarta generación actuales y los modelos de quinta generación con baja detectabilidad.

En este sentido, a diferencia del F-35, el KF-21 no alcanza el mismo nivel de sigilo ni cuenta con toda la red de conectividad propia de una aeronave de quinta generación.

Sin embargo, esta desventaja se ve compensada por un precio de compra y operación mucho más bajo, un mantenimiento más sencillo y menores limitaciones para su exportación, lo que se traduce en una mayor autonomía operativa.