El supuesto ataque con agentes nerviosos en el norte de Siria a principios de abril que dejó más de 90 muertos y la comunidad internacional atribuye a las fuerzas de Bachar al Asad no sería el único perpetrado por el régimen en los últimos meses, según un informe de Human Rights Watch (HRW).

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La organización señala que las tropas de Damasco han llevado a cabo ataques con agentes nerviosos en al menos otras tres ocasiones desde diciembre. Sus conclusiones llegan tras entrevistar a 60 personas con conocimiento de primera mano de los ataques y analizar material audiovisual, aunque la ONG dice no haber podido realizar pesquisas sobre el terreno.

Dos ataques habrían tenido lugar a mediados de diciembre al este de Hama, una de las principales ciudades sirias, y otro el 30 de marzo al norte de la urbe, cerca de donde se produjo la tragedia de abril.

Los primeros ataques se desarrollaron en territorio controlado por el grupo terrorista Estado Islámico y dejaron más de 60 muertos. El tercero no provocó muertes pero causó decenas de heridos entre civiles y combatientes.

Respecto al ataque en San Sijún en abril, la ONG sugiere que el Ejército sirio utilizó una bomba de fabricación soviética, pero señala que no hay pruebas de que Rusia haya llevado a cabo ataques químicos.

HRW también denuncia una supuesta normalización del uso de armamento con cloro. Así, helicópteros del régimen habrían lanzado munición con cloro en repetidas ocasiones durante el último mes de la batalla de Alepo, a finales del año pasado.

La ONG también reporta el uso de proyectiles con cloro por parte de fuerzas terrestres del Gobierno de Asad en áreas próximas a Damasco controladas por insurgentes.

En 2013 se acordó la destrucción del arsenal químico de Asad, que niega utilizar este tipo de armamento. La ONU, sin embargo, concluyó que el Gobierno utilizó armas químicas en tres ataques en 2014 y 2015.

HRW insta al Consejo de Seguridad a tomar cartas en el asunto y acusa a Rusia de proteger a su aliado Asad. “Es vergonzoso que Rusia impida al consejo exigir siquiera que Siria coopere con los investigadores”, ha declarado el director ejecutivo de la organización, Kenneth Roth.