El antiguo Aeropuerto de Berlin-Tempelhof ha sido casi de todo en los últimos tiempos. Desde que cerrara en 2008, sus espacios cubiertos de asfalto, césped y otras escasas formas de vegetación los aprovechan los berlineses para todo tipo de actividades al aire libre: desde barbacoas hasta practicar windsurf en tierra. También ha servido para albergar festivales masivos de música como el Lollapalooza Berlin o, desde que estallara la crisis de los refugiados en 2015, para acoger a centenares de demandantes de asilo que han encontrado un techo en sus hangares o en sus aledaños en improvisadas viviendas hechas con contenedores.

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El aspecto del antiguo Aeropuerto Berlin-Tempelhof es monumental, tal y como lo quiso Adolf Hitler, responsable también del aspecto arquitectónico de los edificios de esta infraestructura que abrió sus puertas en 1923 pero que sufrió importantes modificaciones en tiempos del nazismo. El edificio “es un ejemplo de cómo la monumentalidad, la funcionalidad y el entusiasmo por la tecnología podían complementarse en la arquitectura del III Reich”, se lee en Architektur in Berlin 1933-1945 (Ed. Lukas Verlag, 2007), un manual de historia sobre la arquitectura en los tiempos del nacionalsocialismo.

Hoy día los edificios del lugar sirven mayormente de espacio de oficinas para empresas, autoridades públicas o para albergar eventos. La historia parece jugar en este lugar un papel secundario, siendo sólo relevante en los ocasionales tours que se hacen en los interiores de los restos del aeropuerto que resisten al paso del tiempo y en las contadas placas que de cuando en cuando encuentra quien pasea por los cuatro millones de metros cuadrados del lugar.

Vista lateral del aeropuerto de Berlín-Tempelhof. Salvador Martínez

Sin duda, este complejo se podría poner más valor como monumento y espacio para la historia si en su hangar número 7 estuviera, tal y como está previsto, el Museo de los Aliados. Éste es un centro de exposiciones que lleva años esperando para ocupar el sitio que le fue prometido en el antiguo Aeropuerto de Berlín-Tempelhof.

En "lista de espera"

El Museo de los Aliados es un centro de exposiciones dedicado a documentar a través de muestras y eventos el compromiso de los aliados occidentales, mayormente Estados Unidos, Reino Unido y Francia, con el Berlín Occidental, esa ciudad que vivió como un enclave del “mundo libre” rodeado por la extinta Alemania comunista, la República Democrática de Alemania (RDA). En los primeros tiempos de la Guerra Fría, el Aeropuerto de Berlin-Tempelhof se usó para romper el bloqueo impuesto por Moscú a los aliados. Aquel “puente aéreo”, que duró casi un año entre 1948 y 1949, sirvió para abastecer a la ciudad, sobre todo, con productos de primera necesidad.

Actualmente, el Museo de los Aliados se encuentra a las afueras de Berlín, en Dahlem, un barrio residencial del suroeste de la capital otrora controlada por las autoridades estadounidenses. Ocupa los interiores del Outpost, un antiguo cine para los soldados estadounidenses destacados en el Berlín-Occidental. Lo visitan unas 140.000 personas al año, pese a que se encuentra a una buena media hora en coche de la Puerta de Brandeburgo, centro turístico del corazón de la capital germana.

El proyecto de traer el Museo de los Aliados al Aeropuerto de Berlín-Tempelhof es algo que data de 2012. Entonces se decidió que esa mudanza tendría lugar. Pero, según suele describirse la situación del centro de exposiciones todavía abierto en Dahlem, el museo está en “lista de espera”. Esa lista parece no avanzar y, si lo hace, es con dificultades.

Lo último que sabe sobre el proyecto de mudanza son las recientes dudas surgidas a raíz de unas afirmaciones provenientes de Tempelhof Projekt GmbH, la empresa responsable del antiguo aeropuerto. La estructura del edificio es “delicada” en algunos puntos del complejo arquitectónico, según han reconocido en esa compañía. En Tempelhof Projekt GmbH precisan a EL ESPAÑOL que esto no es una traba para la llegada del Museo de los Aliados. Sin embargo, la prensa local no está del todo convencida. Así, el diario berlinés Berliner Zeitung se preguntaba hace unos días en un titular: “¿Fracasa el traslado del Museo de los Aliados a Tempelhof?”

¿Demasiado caro?

En 2015, la Comisión Presupuestaria del Bundestag aprobó la puesta a disposición del proyecto de mudanza de algo más de 27 millones de euros. Pero ahora todo ese dinero no parece suficiente. Al menos para que la mudanza se realice en tiempo y forma. Se suponía que el Museo de los Aliados podría abrir sus puertas en el antiguo aeropuerto de Hitler, como tarde, en 2020 ó 2021. Se llegó a decir incluso que este año podrían empezar las obras para adaptar el espacio del hangar 7 a las necesidades del centro de exposiciones. Ahora la fecha “más realista” para la mudanza es 2026.

Por otra parte, también comienza a dudarse de que los 27 millones de euros que se disponen sean suficientes para acondicionar el hangar y trasladar hasta allí el Museo de los Aliados de Dahlem. De hecho, el Berliner Zeitung se hacía recientemente eco de nuevos cálculos del precio de la mudanza del museo según las cuales ese traslado “costará mucho más que los 27 millones de euros estimados inicialmente”. “¿Demasiado caro?”, se preguntaba en ese periódico local. En Tempelhof Projekt GmbH no descartan que el precio de la operación termine subiendo.

Berlín ya es motivo de sonrojo para los alemanes a nivel internacional debido a lo mucho que se está alargando y encareciendo otro proyecto aeroportuario, el del BER, el nuevo aeropuerto de la capital alemana. Éste tendría que haber abierto en 2011, pero las obras todavía continúan. También hay otras grandes obras culturales que se demoran en la capital alemana. El Humboldt Forum, un museo cuya construcción también está siendo problemática, tendría que haber abierto este año.

Se supone que se iba a rendir un homenaje con esa apertura al ilustre científico berlinés Alexander von Humboldt, de cuyo nacimiento se cumplen 250 años en este 2019. El pasado mes de junio se hacía oficial que la apertura este año “no era realista”. Ahora, el Humboldt Forum se supone que abrirá sus puertas en 2020. Ejemplos como éste no son especialmente esperanzadores para el Museo de los Aliados. En el hangar 7 del antiguo aeropuerto de Berlin-Tempelhof las obras aún no han comenzado.