Bruselas

De acuerdo con la coreografía que había imaginado el Gobierno británico, tras un último fin de semana de negociaciones a cara de perro, la UE y Reino Unido alcanzarían un acuerdo sobre el brexit el domingo ya de madrugada y Theresa May viajaría este lunes a primera hora a Bruselas para sellar el trato final con Jean-Claude Juncker. Su avión estaba preparado para despegar en cualquier momento. Las nuevas concesiones de la UE le permitirían ganar la votación prevista para este martes 12 de marzo en la Cámara de los Comunes.

Pero una vez más, las fantasías y las ilusiones de Londres sobre el brexit se han estrellado contra la realidad. Las conversaciones sobre las garantías adicionales que reclama el Gobierno británico para la denominada salvaguarda irlandesa han fracasado. El resultado es que May se enfrenta mañana a una nueva derrota histórica cuando su plan se vote en Westminster: en la primera votación en enero ya perdió por una diferencia récord de 230 votos.

Durante toda la mañana del lunes se ha especulado con la posibilidad de que la primera ministra británica aplazara el voto para evitar una nueva humillación. Una posibilidad que amenazaba con provocar una rebelión en su propio partido y un nuevo intento de forzar su renuncia. Finalmente, su portavoz ha confirmado que los diputados británicos sí podrán pronunciarse este martes.

May habló con Juncker el domingo por la noche para hacer balance del resultado de las negociaciones técnicas que se han producido durante el fin de semana, pero de momento no hay prevista ninguna reunión a nivel político, ha dicho el portavoz del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas. 

"Seguimos abiertos y dispuestos a reunirnos con los negociadores de Reino Unido en cualquier momento. Continuamos comprometidos a ratificar este acuerdo antes del 29 de marzo. Ahora corresponde a la Cámara de los Comunes tomar una serie importante de decisiones esta semana", sostiene el portavoz.

Las negociaciones se trasladan a Londres

El Ejecutivo comunitario contraataca a los intentos de May de culparle del bloqueo de las negociaciones. "La Comisión ha hecho propuestas sobre garantías adicionales de que la salvaguarda irlandesa, si se aplica, será temporal. Y estamos dispuestos a aplicar todo nuestro empeño para llegar a acuerdos que puedan sustituir a la salvaguarda", ha insistido Schinas. El negociador de la UE, Michel Barnier, ha ido más lejos y publicó el viernes en Twitter la oferta europea. 

Sin embargo, el Gobierno británico ve insuficiente la oferta de la UE. Considera que la salvaguarda para evitar una frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte en todos los escenarios podría atrapar indefinidamente a Reino Unido en una unión aduanera con la UE. El fiscal general, Geoffrey Cox, sigue pidiendo un límite temporal o una cláusula unilateral de salida. Su última propuesta, un sistema de arbitraje para facilitar la salida unilateral, ha sido rechazada por Bruselas. Los 27 le han repetido una y otra vez a May que no van a reabrir por la puerta de atrás el Acuerdo de Retirada que ella misma ha firmado.

"Hemos hecho propuestas constructivas (...) Hemos conversado todo el fin de semana y ahora las discusiones, las negociaciones, son entre el Gobierno de Londres y el Parlamento británico", ha dicho Barnier a la agencia AFP antes de reunirse con los embajadores de los 27 para informarles sobre el bloqueo de las negociaciones.

May ha prometido al Parlamento británico tres votaciones esta semana sobre el brexit. La primera, este martes, será sobre el acuerdo de divorcio. Dado que la UE no le ha dado las garantías que ella pedía, se da por descontado que el Parlamento británico volverá a tumbarlo. La segunda votación, el miércoles, será sobre un brexit sin acuerdo, otra alternativa que Westminster rechaza por amplio margen. Finalmente, los diputados votarán el jueves si piden a la UE aplazar el brexit más allá del 29 de marzo.

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