La canciller en funciones de Alemania, Angela Merkel.

La canciller en funciones de Alemania, Angela Merkel. Reuters

Europa

Una Merkel en funciones contraataca en Davos frente al populismo de Trump

Pese a su encogida estatura internacional por la falta de acuerdo para formar Gobierno, la canciller se alza en defensa del multilateralismo en una esperada intervención en el Foro Económico de Davos.

Berlín

Ser canciller de Alemania, por muy en funciones que se esté, no quita lo valiente. La interinidad tampoco parece restar estatus a Angela Merkel, de quien se dice que es la nueva “lideresa del mundo libre” desde que Donald Trump se instalara en la Casa Blanca.

Merkel aboga en Davos por el multilateralismo

Sea como fuere, la indiscreción impuesta por la incertidumbre de la política alemana tiene un límite. En el caso de Merkel, ese límite es el Foro Económico de Davos. Allí protagonizaba el miércoles la todavía canciller alemana en funciones un esperado discurso de calado europeo en el que arremetió contra el populismo y el aislacionismo, dos elementos que han caracterizado el año de gestión que lleva Trump al frente del Ejecutivo estadounidense.

En su intervención, Merkel invitaba a los socios de la Unión Europea a “asumir más responsabilidades” en política exterior. “Tenemos que tomar las riendas de nuestro propio destino”, aseguraba la lideresa germana al tiempo que la emprendía contra aquellos que apuestan por encontrar soluciones unilaterales en un mundo globalizado.

El aislamiento no es la solución, debemos cooperar y, cuando se tiene la sensación entre las dos partes de que las cosas no están siendo justas, tenemos que encontrar soluciones multilaterales”, afirmaba Merkel. “No hay que buscar soluciones unilaterales que al final llevan al aislamiento y al proteccionismo”, abundaba la canciller en la célebre estación de esquí helvética. Constatando que hoy día en la escena internacional hay países que no dudan en optar por la vía unilateral, Merkel hizo una alusión al oscuro pasado europeo del siglo XX. “¿De verdad hemos aprendido algo de nuestra historia? No realmente”, según Merkel.

Sus palabras marcaban el regreso de Alemania a la escena internacional en medio del paréntesis de cuatro meses que lleva la política teutona tras los resultados de las elecciones generales de septiembre. Tras haber fallado en su tentativa de formar una coalición Jamaica con Los Verdes y los liberales del FDP, los esfuerzos de la canciller están ahora centrados en alcanzar un acuerdo para gobernar con el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), una tarea complicada por la fragilizada situación de la socialdemocracia teutona.

El ser sólo canciller en funciones debilita a Merkel en la escena internacional, pero Davos es un lugar donde las personalidades tienen especial importancia y allí Merkel representa una forma de ver la política internacional. A saber, un orden internacional basado en acuerdos y reglas”, dice a EL ESPAÑOL Josef Janning, responsable de la oficina en Berlín del think tank europeista Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas inglesas).

Contra los ataques de Trump

La elección de Trump a finales de 2016 como presidente de Estados Unidos supuso el triunfo del “America First” en la relación transatlántica. El viraje aislacionista operado en la Casa Blanca ha dado al traste, por ejemplo, con las negociaciones la Asociación Transatlática para el Comercio e Inversión (TTIP), en punto muerto desde la llegada de Trump a la jefatura del Estado. “Un año después de la elección de Trump, hemos constatado que, para Estados Unidos, Europa ha dejado de ser importante”, conviene en afirmar Janning.

Es más, Trump ha dado muestras de querer fortalecer a quienes se comportan de modo desafiante frente al proyecto europeo dentro de la UE. No olvidan en Berlín las buenas palabras que dedicó el presidente estadounidense al Ejecutivo polaco en su visita del pasado verano a Varsovia.

La Comisión Europea tiene en su punto de mira a Polonia. Ve allí “riesgos claros de violación grave del Estado de derecho” a la luz de las últimas reformas judiciales acometidas en el país del este europeo, donde el poder está en manos del partido Ley y Justicia. Esa formación la integran tanto el presidente polaco, Andrezej Duda, y su primer ministro, Mateusz Morawiecki.

Los peligros de un “veneno” llamado populismo

“Discursos de Trump como el pronunciado en Varsovia se observan aquí en Berlín como una tentativa de fortalecer las visiones críticas con la UE”, comenta Janning. “Con ellos, Trump pone de relieve que el orden internacional que él quiere supone un ataque a la UE”, añade. En este sentido, la canciller alertaba el miércoles de los peligros del populismo, un fenómeno al que Merkel tachó de “veneno”.

“Cuando uno dice que los estadounidenses son proteccionistas por naturaleza, que los alemanes son avaros, se está generalizando. A eso sigue decir que los musulmanes son así, los cristianos así […] no respetar los derechos de las personas individualmente es la base misma del populismo”, decía Merkel en Davos. Con esas palabras Merkel arrancaba el aplauso espontáneo de los presentes.

Davos, escenario de Merkel

“Merkel utiliza Davos para subrayar la responsabilidad de los países en el orden internacional. A ella no le gusta que actualmente haya una tendencia internacional que consiste en imponer la fuerza, esa es su razón para ir a Davos”, comenta Janning. Alude así a esa tendencia de la que hace gala Trump al invocar su aislacionista “América First”.

El Foro Económico de Davos reúne este año no menos de 3.000 líderes económicos, políticos y de la vida pública de más de 70 países. La edición de 2018 se caracteriza por su alto contenido político. “Nunca antes tuvimos que dar la bienvenida a tantos políticos de primer nivel”, según Borge Brede, uno de los responsables de la cita.

Este año ya han intervenido allí, además de Merkel, personalidades como el presidente francés, Emmanuel Macron, su homólogo brasileño Michel Temer, el rey de España Felipe VI, el primer ministro Italiano Paolo Gentiloni o el secretario general de la ONU, el portugués Antonio Guterres.

Uno de los momentos cumbre de la cita tendrá lugar el viernes. Ese día está prevista la intervención del mismísimo Donald Trump. La suya será una de las alocuciones de la última jornada de la reunión de este año. Con la idea de no dejar al presidente estadounidense todo el protagonismo, Merkel intervenía el miércoles, la jornada centrada en temas europeos.

En vista de cómo avanzan en Berlín las negociaciones entre la Unión Cristiano Demócratas (CDU), el partido de Merkel al que está hermanada la Unión Social Cristiana (CSU) de Baviera, y el SPD, Europa se presenta como uno de los temas menos conflictivos para las partes.

“Son mucho más difíciles de negociar temas como la reunificación familiar para los refugiados o la seguridad social”, apunta a EL ESPAÑOL Kai-Olaf Lang, experto del Instituto Alemán para Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP, por sus siglas alemanas). Menciona Lang dos de los asuntos que mantienen en vilo el principio de acuerdo alcanzado hace dos semanas entre conservadores y socialdemócratas. “En asuntos europeos, cabe esperar continuidad del próximo Gobierno”, asegura Lang.

Renovación del eje París-Berlín

Para Merkel y compañía es una prioridad relanzar el proyecto europeo, una misión en la que la canciller cuenta con un voluntarista presidente francés, Emmanuel Macron. Según indicaba Merkel en Davos, la irrupción del líder galo en la escena europea ha supuesto “un nuevo ímpetu que nos reforzará” en Europa.

Merkel y Macron han pasado página de los últimos años de parálisis en el eje París-Berlín. En la capital alemana explican esa parálisis en base a los problemas de carácter económicos – deuda pública, competitividad y necesidad de reformas estructurales – que lastraron la presidencia del socialista François Hollande, el predecesor de Macron.

Esa situación había limitado la influencia gala en la escena europea y paralizado en buena medida el proyecto europeo. Tras la elección de Macron, “la asimetría entre Francia y Alemania se ha terminado, ahora se busca de nuevo formar un tándem franco-alemán para liderar Europa. Europa no puede funcionar sin un equilibrio entre Francia y Alemania”, apunta Lang.

No obstante, la “transformación profunda” que quiere Macron en la UE, con medidas que incluyen la creación de un presupuesto para la zona euro y de un superministro para la moneda única, son meros planes con Merkel actuando como interina. Siendo canciller en funciones, la lideresa alemana aún tiene que llegar a buen puerto negociando con los socialdemócratas en Berlín antes de poder zarpar con Macron hacia la refundación de Europa.