Bruselas

¿Todavía es posible que Reino Unido dé marcha atrás en su decisión de salir de la UE pese a que acaban de empezar las negociaciones de divorcio? En la cumbre de verano que ha empezado este jueves, el resto de líderes europeos han multiplicado los gestos hacia la primera ministra británica, Theresa May, para que reconsidere su decisión. O al menos para que suavice su plan de ruptura total con Bruselas y se quede como mínimo en el mercado único. Las puertas del club siguen abiertas de par en par, según ha enfatizado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

"Podemos escuchar diferentes predicciones, que vienen de gente diferente, sobre el posible resultado de estas negociaciones: un brexit duro, un brexit blando o no acuerdo. Algunos de mis amigos británicos me preguntan incluso si el brexit puede revertirse y si puedo imaginar un resultado en el que Reino Unido se quede en la UE. Yo les contesto que de hecho la UE se construyó sobre sueños que parecían imposibles de alcanzar, así que ¿quién sabe? Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único", ha dicho Tusk, parafraseando el estribillo del Imagine de John Lennon.

En Bruselas confían en que May reconsidere su plan de brexit duro tras el varapalo que ha sufrido en las elecciones del 8 de junio. Una estrategia que implica la salida del mercado único y de la unión aduanera, restricciones migratorias para los europeos y escapar a la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE. Tanto la oposición laborista como algunos miembros de su Gobierno le han pedido permanecer en el mercado único. Alegan que la ruptura total tendrá un enorme impacto negativo en la economía.

Golpe muy fuerte a la libra

Un argumento que también ha esgrimido este jueves durante el Consejo Europeo el primer ministro holandés, Mark Rutte. "Mi sueño sería que en este proceso del brexit lleguemos a un resultado final o intermedio en que Reino Unido se quede conectado al mercado interior", defiende Rutte. De lo contrario, Londres sufrirá "un golpe muy fuerte en su economía, en la posición de la libra".

El primer ministro holandés también fantasea con la idea de que Londres no se vaya. "Todos tenemos ese sueño. Soy un anglófilo. Holanda está muy bien conectada con Reino Unido, son uno de nuestros socios más queridos. Odio el brexit desde todos los ángulos. Pero es una decisión soberana del pueblo británico y no puedo discutir con la democracia", ha dicho Rutte.

El primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, cree que los británicos todavía podrían cambiar de idea "cuando vean todas las consecuencias del brexit". "La decisión de Reino Unido es algo que respetamos pero lamentamos. La puerta todavía está abierta si el Gobierno británico quiere", ha subrayado Bettel. Es la misma formulación que utilizó el presidente francés, Emmanuel Macron, en su reciente encuentro bilateral con May.

Algunos líderes son escépticos

En teoría, la activación de la cláusula de divorcio, el artículo 50 del Tratado, es irreversible. Activa una cuenta atrás imparable de dos años hacia el brexit, que se producirá el 29 de marzo de 2019. En la práctica, el proceso podría detenerse si se alcanza un acuerdo unánime entre Londres y los 27. Pero hasta ahora May no ha dado ningún signo a sus socios europeos de que quiera hacerlo.

Mucho más escéptico se ha manifestado el primer ministro belga, Charles Michel, que se ha encargado de desinflar el optimismo de Tusk. "No soy un soñador y no soy el único. Considero que hay que respetar la decisión de Reino Unido. Y negociaremos y veremos cómo es posible mantener una cooperación inteligente sobre los diferentes temas", dice Michel.

"Es una lástima que esa decisión se tomara, pero no podemos mirar sólo atrás. Debemos pensar en el futuro y, cuanto antes se resuelva el futuro, mejor será para las dos partes", ha sentenciado la presidenta lituana, Dalia Grybauskaité. La frase definitiva ha sido sin embargo la del presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker: "En Europa nunca tengo ilusiones porque no quiero perderlas".

Noticias relacionadas