Bruselas

Primera derrota de Reino Unido en la primera ronda de negociación del brexitLa Unión Europea ha conseguido este lunes imponer sus tesis frente a Londres en lo que se refiere a la estructura y el calendario de las conversaciones. Primero se negociará el divorcio, la salida de Reino Unido de la UE, mientras que el acuerdo de libre comercio que reclama la primera ministra británica, Theresa May, se relega a una segunda fase.

El negociador británico, David Davis, había proclamado que el orden de las cuestiones a negociar sería la primera gran batalla del brexit con sus socios europeos, al menos hasta el verano. Sin embargo, a la primera de cambio ha capitulado y se ha plegado a las exigencias de los 27.

Las conversaciones de separación han comenzado por fin este lunes, casi un año después del referéndum del brexit, con una jornada maratoniana de siete horas. Pero las dos partes han llegado en un estado de forma muy diferente. Mientras que los 27 han pactado un duro plan de negociación contra Londres, la delegación británica ha acudido a Bruselas muy debilitada y sin una posición clara tras la debacle electoral de May en las elecciones del 8 de junio. Una debilidad que ha quedado de inmediato en evidencia.

Las dos partes han acordado crear tres grupos de trabajo: uno sobre los derechos de los ciudadanos, otro sobre la factura del brexit -que según la UE asciende a 100.000 millones, aunque Londres no la reconoce- y el tercero sobre otros asuntos relativos a la separación. Además, han pactado iniciar un diálogo de alto nivel sobre la frontera con Irlanda, cuyo objetivo es preservar el frágil acuerdo de paz del Viernes Santo en el Ulster. Pero este primer calendario de negociación no incluye ninguna referencia al acuerdo comercial que propugna Londres ni a las relaciones futuras tras el brexit.

El negociador británico ha negado que esta ausencia sea una muestra de debilidad del Gobierno de May. "Lo importante no es cómo empiezan las negociaciones sino cómo terminan", ha alegado Davis. "Reino Unido ha sido muy claro. El proceso de retirada no puede concluirse sin tener en cuenta la relación futura. Las dos cosas deben acordarse en paralelo. Nada está acordado hasta que todo esté acordado", ha insistido. A su juicio, lo pactado es perfectamente coherente con la posición original de Londres.

En contraste, Barnier ha dejado claro que no tiene ninguna intención de hacer "concesiones" a su homologo británico. "Es Reino Unido el que deja la UE y no al contrario. Es necesario que cada uno asuma sus responsabilidades, las consecuencias de su decisión, y las consecuencias son considerables", alega el negociador europeo. "Al salir de UE, Reino Unido no tendrá los mismos derechos y beneficios que los Estados miembros".

Para los europeos, la prioridad es acabar con la "incertidumbre" causada por la decisión de Londres de marcharse y que "la retirada se produzca de forma ordenada". El acuerdo de divorcio debe incluir los derechos de los europeos que residen en Reino Unido y de los británicos que viven en el continente, la factura de salida y la cuestión de la frontera con Irlanda.

La UE, en posición de control

Sólo cuando la UE constate que se han producido "progresos suficientes" en estas tres áreas, aceptará empezar a negociar sobre las relaciones futuras. Algo que según Bruselas no ocurrirá hasta al menos octubre. Es decir, son los 27 los que tendrán el control total del proceso y de los tiempos, mientras que Londres se queda sin apenas margen de maniobra. Barnier ha dejado claro que no habrá tiempo para concluir el acuerdo comercial antes del 19 de marzo de 2019, la fecha de salida de Reino Unido, por lo que será necesario un periodo de transición.

Davis niega que el Gobierno británico viva una situación de "caos" y "confusión" sobre el brexit tras la debacle electoral de May. Su posición no ha cambiado: sigue apostando por una ruptura total con la UE porque su prioridad es recuperar el control de las fronteras y de la legislación, lo que significa que Reino Unido saldrá tanto del mercado único como de la unión aduanera.

El primer contacto directo entre Davis y Barnier, ha sido "útil", "productivo" y "constructivo, según las dos partes. Los negociadores han intercambiado regalos de montañismo, una pasión compartida: un bastón de senderismo y un libro sobre el Annapurna. La cordialidad ha sido también la tónica dominante en la rueda de prensa final, en la que ninguno de los dos ha querido hacer sangre sobre las diferencias entre Bruselas y Londres.

¿Confía en que el señor Davis seguirá siendo su interlocutor en la próxima ronda de contactos teniendo en cuenta la debilidad del equipo de May?, le han preguntado al negociador de la UE. "Yo trabajo con el Gobierno británico y su representante oficial, David Davis", ha contestado Barnier. "No queremos imponer ningún castigo ni revancha", ha subrayado.

Las dos partes han pactado las fechas de las siguientes rondas de negociaciones: la segunda se celebrará durante la semana del 17 de julio; la tercera, el 28 de agosto; la cuarta, el 18 de septiembre y la quinta el 9 de octubre. Reino Unido presentará su primera oferta formal sobre los derechos de los ciudadanos el próximo lunes. Antes, May informará sobre ella al resto de líderes europeos en la cumbre que se celebra en Bruselas este jueves y viernes.

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