La diputada islamista sin velo en París (izquierda) y con velo en Marruecos (derecha).

La diputada islamista sin velo en París (izquierda) y con velo en Marruecos (derecha).

África

Amina, la diputada islamista de Marruecos que se quita el velo cuando viaja por Europa

Cada vez más marroquíes sucumben a los encantos de las capitales europeas y los parlamentarios de la formación islamista en el poder, Partido Justicia y Desarrollo (PJD), también disfrutan de estos placeres.

La última en crear la polémica es la parlamentaria Amina Maelainine, que luce velo en Marruecos, como predica su partido, pero en las fotografías que publica el diario árabe Al Akhbar aparece delante del cabaret Moulin Rouge de París bailando con la cabeza descubierta y una camiseta ajustada de manga corta. Lo que su agrupación tildaría de haram, pecado en el islam; o schouma, vergüenza.

La joven política ha reaccionado a la publicación de las imágenes. En su cuenta de Facebook, expresa su enfado por la violación de su privacidad y alega que “estas fotos están amañadas y son antiguas, tienen más de tres meses”. En una larga declaración escrita, con aspecto de comunicado, asegura que las imágenes ya llegaron a los ministros y a la dirección del partido. Además considera que es “una guerra contra mi persona” y parte de una campaña de desprestigio al PJD. 

Algo de ello podría ser cierto porque son conocidas las desavenencias del monarca Mohamed VI con los islamistas; sobre todo con el anterior líder, Abdelilah Benkirane, mucho más reaccionario que el actual, Saadeddine El Othmani. Para contrarrestar su popularidad está el Partido Autenticidad y Modernidad que se creó alrededor del monarca para abogar por la modernidad y que ya es el grupo con más votos en la oposición.

Lo que se pone en cuestión es la autenticidad de las imágenes y no la fecha en la que se tomaron. Y, según las fuentes de Al Akhbar, la autenticidad de las fotos está bien demostrada.

En su defensa, la diputada, que es la séptima vicepresidenta de la cámara de los representantes, alega que se trata de su “vida privada, alejada de la parte política” y que “nadie tiene el derecho de juzgarme fuera de mi responsabilidad pública”. Y asegura: “No me voy a someter a eso”. Lo que despertó las críticas por doble moral, y la cuestión de si “¿explota la religión con fines políticos? o ¿se aprovecha del dinero del contribuyente para financiar sus viajes al extranjero?”, como se pregunta en su Facebook el abogado anticorrupción del norte de Marruecos, Hajib Hajji; mensaje difundo en el medio casablanqués.

En todo caso, Maelainine mantiene: “Nunca he viajado de vacaciones a ningún lugar a expensas de los contribuyentes (…) y no me ha alojado en hoteles de lujo ni me puse bikini”. Y advirtió que denunciará a quienes manchen su imagen. “Quiero que salga la verdad, y por eso decidí ir a la justicia”, aseguró en su declaración en las redes sociales. 

Fue elegida diputada por el distrito de Hay Hassani en las elecciones legislativas de 2016 por el PJD, es parte del grupo parlamentario del mismo partido y miembro activo del Comité de Justicia, Legislación y Derechos Humanos.

Sus ideas no casan con su partido 

Las ideas avanzadas de la joven política no casan demasiado con las del partido que representa, de corte islamista. Revolucionarias fueron sus declaraciones sobre el Ramadán en 2018 -“es una cosa de la vida privada”- defendiendo el derecho de los ciudadanos musulmanes a ayunar o no en el mes santo. 

Denunció durante casi un año la piratería de sus cuentas en Facebook y Gmail porque estaban enviando mensajes obscenos y sugerencias indecentes a su lista de amigos y a su esposo. El PJD llegó a acusar a los servicios secretos marroquíes, pero al final era una cuestión de celos. Su marido acabó confesando a la policía judicial que él era el responsable. En esa ocasión, Amina no negó la información. Interrogada por los medios de comunicación marroquíes, contestó: “Tengo cosas más interesantes que hacer”. 

También aseguró recibir amenazas de muerte a través de cartas intimidatorias, y su partido habló de “maniobras del Majzen”, la élite dirigente del país, agrupada alrededor del rey. 

De todos modos, no es la primera islamista que sucumbe a los encantos de la capital del amor. Un vídeo y algunas imágenes, difundidas el pasado mes de noviembre, dejaron al descubierto al actual ministro de trabajo, Mohamed Yatim, paseando por París del brazo de una joven 30 años más joven, que después se descubrió que además de su fisioterapeuta es su novia, con la que tiene intención de casarse. Al no conseguir el beneplácito de su primera esposa, le ha solicitado el divorcio para celebrar un nuevo matrimonio.