Septiembre está a la vuelta de la esquina y con él, la vuelta a las aulas. La pandemia de la Covid-19 nos ha conducido a una "nueva normalidad": el uso de mascarillas, incesante lavado de manos con geles hidroalcohólicos, establecer distancias de seguridad para prevenir posibles contagios... ¿Cómo encaja esa nueva normalidad con la vuelta al colegio?

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En nuestro país, Pedro Sánchez ha garantizado que todos los centros educativos serán "lugares seguros". El presidente del Gobierno de España cree que el curso escolar "debe iniciarse con normalidad" en los próximos días y que la vuelta a las aulas "debe ser un acicate para la lucha contra el virus".

España cuenta con un puñado de ideas en el mundo en las que inspirarse para arrancar la vuelta a las clases, que prepara contrarreloj sin un plan homogéneo para todas las comunidades. Regreso escalonado, contrataciones masivas de profesorado, reconversión de espacios vacíos en aulas, recorte de vacaciones...

Queda una semana para que empiece el curso y todo apunta a que su organización va a recaer en las capacidades de cada centro; a la espera de lo que salga el jueves de la Sectorial Mixta de Educación y Sanidad, las comunidades han ido informando de sus apuestas, aunque varias claman por medidas iguales para todas.

Lo único que de momento parece claro es que la situación epidemiológica pone cada vez más difícil un regreso completamente presencial en todas las autonomías, modalidad que es la preferida también en otros países que están preparando (o lo han hecho ya) esta incierta vuelta a las aulas.

Alemania

La educación es competencia de los länder, que decidieron una reapertura normal y gradual bajo ciertas medidas de protección e higiene. Cada land implementa sus normas y en la mayoría las mascarillas son obligatorias en las zonas comunes.

El Ejecutivo federal y los länder están buscando cómo aminorar los efectos de la pandemia para evitar un cierre general, pero también en preparar un plan B ante una segunda ola. En tan solo dos semanas, en Berlín por ejemplo se han detectado casos en al menos 41 de sus 825 escuelas.

Alemania planea que los profesores tengan ordenadores portátiles y los alumnos un acceso barato a internet de no más de 10 euros al mes. Todos los colegios deberán tener acceso de banda ancha, para lo que se prevé un partida adicional de 500 millones.

Francia

Algunas medidas de seguridad se han relajado: la distancia de un metro en clases, bibliotecas o comedores dejará de ser obligatoria cuando no sea posible o no permita acoger a todos los alumnos.

Los mayores de 11 años deben llevar mascarilla en los espacios cerrados y al aire libre y en sus desplazamientos cuando no puedan respetar la separación, al igual que el personal; no obstante, los profesores podrán quitársela si eso facilita las clases siempre y cuando puedan mantener al menos dos metros de distancia.

Francia ha preparado diferentes escenarios, el más extremo con cierres y la activación de la educación a distancia; otra posibilidad son clases presenciales con una parte de los escolares y el resto en casa. Ninguna se aplicará el 1 de septiembre, aunque en algunos lugares más afectados, como Marsella o París, se prevé evitar el contacto entre alumnos de distintas clases.

Italia

El país al que miraba España durante los momentos más duros de la crisis dispone de 2.900 millones para una vuelta lo más segura posible; gran parte -1.300 millones-, se han destinado a 100.000 nuevos contratos permanentes y 50.000 temporales. En España, la suma de profesionales de refuerzo anunciada por las comunidades apenas llega a 25.000, según el sindicato de docentes STES.

Así, el curso arrancará el 15 de septiembre con algunos deberes hechos: a la compra de 2,4 millones de pupitres individuales, se sumará la entrega de 11 millones de mascarillas diarias, la adaptación de locales externos y la búsqueda de otros espacios como cuarteles, centros deportivos e incluso hoteles. También se harán pruebas rápidas al personal.

Italia prevé el cierre temporal de un centro -que serán sometidos diariamente a las consabidas tareas de desinfección- cuando se detecte un positivo. Pero una de sus grandes apuestas es la atención psicológica para afrontar situaciones de estrés, temor o ansiedad ante el coronavirus.

Portugal

Era principios de julio cuando el ministro de Educación luso presentó los planes para el nuevo curso, que será más largo, con la enseñanza presencial como regla y con un "plan B" de regímenes mixtos y a distancia por si fuese necesario cerrar nuevamente.

Las clases empezarán entre el 14 y el 17 de septiembre y aumentará el número de días lectivos, para lo que se reducirán las vacaciones de Semana Santa y se alargará el final del curso.

Ante un empeoramiento, se han diseñado un régimen mixto y otro completamente a distancia. Tendrán preferencia en las clases presenciales los alumnos hasta los seis primeros cursos de enseñanza básica, los de apoyo social escolar y los de necesidades especiales.

Reino Unido

Las escuelas de Escocia han sido las primeras en reabrir -escalonadamente y gestionado por los ayuntamientos- en Reino Unido, cuyo Gobierno tiene como "prioridad nacional" el regreso a las aulas aunque todavía no está claro cómo se hará.

En este territorio, los alumnos no tienen que guardar la distancia de seguridad, aunque se han creado clases "burbuja" que limitan el número de contactos cercanos; asimismo, en los patios y cafeterías se designarán áreas para que permanezcan con sus compañeros de clase durante los recreos.

Países Bajos

Las clases empezaron la semana pasada sin mascarillas ni distanciamiento y bajo el peligro de la ventilación precaria en las aulas. La única medida para evitar contagios aplicada a los menores de 12 años es extremar la higiene, mientras que los de secundaria se sientan todos juntos en el mismo aula.

Más allá de eso, el Gobierno ofrece la "recomendación urgente" de hacer una cuarentena de 14 días en casa al regreso de una zona de riesgo, entre las que están varias regiones de España.

Países nórdicos

A pesar del auge de casos, los nórdicos mantienen o han reducido las restricciones con las que reabrieron en primavera.

Dinamarca y Noruega apuestan por normalizar la enseñanza, pero Finlandia conserva las mismas restricciones y avisa de nuevas posibles medidas; en Suecia, que nunca cerró las escuelas, la incógnita es el regreso a la enseñanza presencial en institutos.

Todos coinciden en no exigir ni recomendar el uso de mascarilla en la escuela aunque sí en el transporte colectivo, de forma obligatoria sólo en Dinamarca e Islandia; en Suecia (el país con peores cifras), ni siquiera se aconseja.