Macron.

Macron. Reuters

LA TRIBUNA

El cubo de Rubik europeo

La autora analiza las negociaciones para encontrar un nuevo presidente de la Comisión y especialmente el papel del presidente francés en el proceso.

Escribo unas horas antes de que comience el Consejo Europeo extraordinario. Es domingo y sigo con atención lo que pasa en Bruselas. A los que nos gusta la política, analizar la política europea es un ejercicio de pensamiento y de palabras tan bonito como interesante. En este domingo con cumbre, intento visualizar cómo va a quedar el mapa de reparto de cargos europeos. Un mapa que debe equilibrar partidos, lugares geográficos, estados miembros, género y estrategia para la geopolítica global en la que estamos inmersos.

En mi mente veo un cubo de Rubik, volcando las maniobras en la negociación política de alto voltaje de esta tarde pienso en que se trata de conseguir el máximo número de lados equilibrados. Una maniobra, un movimiento, y otro…y los jefes de Estado y de Gobierno llegarán a un acuerdo y harán una propuesta. Nadie quiere un bloqueo interinstitucional en relación a quién será el presidente de la Comisión Europea. En estas horas parece que vuelve a abrirse de nuevo la posibilidad de que se respete el modelo de los Spitzenkandidaten

El presidente francés está mostrando su imperialismo egocéntrico intentando arrastrar a los líderes. Macron me gustó mucho en algunos de sus discursos europeístas pero ahora me defrauda cuando aterriza en la política europea y, aún más, cuando no muestra capacidad de ser un recién llegado al Parlamento Europeo. Debería haber hecho su entrada en el hemiciclo como un invitado nuevo que quiere aprender y hacerse un hueco entre los representantes de más de 500 millones de ciudadanos. Podría haber entrado sin hacer ruido, de manera elegante, observando, absorbiendo política europea de la buena. Pero no, ha llegado, ha cambiado el nombre del Grupo ALDE y encima le ha puesto 'Renovar Europa' cuando lo que está intentando es bloquear un modelo parlamentario europeo, un proceso democrático que ya ha funcionado en las elecciones europeas 2014. Una “recomendación” en el Tratado que debería institucionalizarse e implementarse.

Para llevar a cabo esta interferencia en la democracia supranacional europea se alía con Pedro Sánchez. En lo que coinciden es el aislar al Partido Popular Europeo porque, en relación al Spitzenkandidat Sánchez apoya a uno de los candidatos principales, al suyo. Defiende un modelo del Spitzenkandidat a medias porque Frans Timmermans no pertenece al Grupo parlamentario europeo que ha ganado las elecciones. Manfred Weber sí. Los dos tienen sus fortalezas pero Timmermans es el Spitzenkandidat subcampeón y Weber, el campeón.  

Si el Consejo Europeo consigue consensuar el candidato a presidir la Comisión Europea, tendremos quizá al socialista de presidente del Gobierno europeo y a Weber de presidente del Parlamento Europeo. Son políticos europeos valiosos los dos y en unos días aplaudiremos pero, para las elecciones europeas 2024, debe quedar claro que ningún líder como Macron va a obstaculizar la democracia europea, que se va a cumplir el proceso completo y no a medias del Spitzenkandidat y que hay que institucionalizarlo. También comunicarlo a los ciudadanos. La UE podrá empezar a encaminar de manera rigurosa y trabajando en diferentes planos, las listas transnacionales europeas. A los ciudadanos europeos ya les suena la palabra Spitzenkandidat y tres nombres de líderes de países que quizá no son el suyo, ahora podremos pasar a reconocer eurodiputados y políticos transnacionales de todos los países de la Unión Europea. 

Mientras escribo miro las noticias que llegan desde Bruselas para poder exponerles aquí qué creo que va a pasar. Como escribo con mi propio cubo de Rubik europeo en la mano decido que debo alzar mi tecla y mi voz a favor de un modelo del Spitzenkandidat pleno. Un proceso como el que llevó a Juncker a ser presidente de la Comisión Europea porque en unas horas lo que sepamos quizá sea que lo es Timmermans. Que, vuelvo a resaltar, es un gran político. Pero, lo que se dice ganar, lo consiguió Manfred Weber.

También quiero escribir los nombres de los políticos españoles con peso que saben hacer política europea y la van a seguir haciendo. Tendrán un peso importante en esta legislatura que comienza: Nadia Calviño, Esteban González Pons, Josep Borrell, Luis de Guindos, Iratxe García. Es conveniente que Pedro Sánchez y sus partidos nacionales les cuiden. Son españoles y europeos.   

Miro mi cubo de Rubik europeo, ¿qué pasará esta noche?. El consenso marcará el propio avance. Espero que cada lado del cubo con sus colores adquiera el máximo potencial, proyección y capacidad de trabajo. Que les moleste mucho a los nacionalistas y populistas, que el Consejo Europeo consiga una resolución del cubo y sus planos de pleno futuro para el proceso de integración europea. 

Si Weber no consigue el puesto que ha ganado, presidir la Comisión Europea, es posible que se abra la oportunidad, la puerta ya la tiene abierta y ganada con su propio escaño desde el que ha trabajado mucho, a la institución europea con más honor, la que hace visible la democracia representativa. Si Manfred Weber no es el presidente de la Comisión Europea y lo es del Parlamento, en unos días también le aplaudiremos. El Parlamento Europeo votará a su presidente el miércoles día tres. Si es Weber, elegirá a un político serio, claro y que sabe hacer política multinivel. A un político sosegado; a un político europeo que conoce el Parlamento Europeo y lo defiende. A un político Spitzenkandidat completo. Me representa. 

***Susana del Río Villar es Doctora en Ciencia Política, experta independiente de la UE.

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