Bruselas

A medida que pasan las horas se descubren nuevos fallos de los servicios de seguridad de Bélgica que podrían haber facilitado los atentados del 22 de marzo en Bruselas. Los errores son tan graves que sus máximos responsables políticos, los ministros del Interior, Jan Jambon, y de Justicia, Koen Geens, han presentado su dimisión. Su jefe, el primer ministro Charles Michel, ha rechazado las dos renuncias. Alega que el país no puede permitirse que el Gobierno caiga en la actual “situación de guerra”, según la ha definido el propio Jambon.

 

Pese a ello, las autoridades belgas han decidido este jueves bajar un escalón el nivel de amenaza, del máximo de 4 a 3. Esta medida se ha adoptado aunque al menos dos de los terroristas que participaron en los ataques del metro y del aeropuerto siguen huidos.

 

El terremoto político que hace tambalearse al Gobierno belga tiene su origen en el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan. En una rueda de prensa este miércoles, Erdogan desveló que Bélgica dejó escapar a uno de los kamikazes de Bruselas. En concreto, a Brahim El Bakraui, uno de los terroristas que se inmoló en el aeropuerto de Zaventem. Las autoridades turcas lo habían detenido en junio de 2015 cuando trataba de entrar a Siria. Informaron a las autoridades belgas, pero éstas respondieron que no tenía vínculos terroristas. Finalmente, El Bakraui fue deportado a Holanda.

 

“Nuestros servicios han cometido errores”

 

El ministro de Justicia se defendió en un primer momento alegando que el terrorista no había sido devuelto a Bélgica sino al país vecino. Pero después lo pensó mejor y presentó su dimisión a Michel ya el miércoles por la noche. “No hay duda de que nuestros servicios han cometido errores”, se ha justificado el ministro en una entrevista a la televisión flamenca VRT. “Probablemente no ha habido una transmisión de información a tiempo desde Turquía a Bélgica y dentro de la propia Bélgica. Ha sido más lenta de lo que podría esperarse”, ha reconocido Geens.

 

Estaba previsto que este amago de dimisión quedara en secreto para no agravar la crisis que vive el país por los ataques de Bruselas. Pero el ministro del Interior lo ha confirmado este jueves y ha desvelado que él mismo también ha ofrecido dejar su cargo. “Ha habido dos tipos de errores. En Justicia y en el funcionario de enlace en Turquía, lo que implica a los departamentos de Interior y Justicia. Pero ahora continuamos nuestro trabajo”, ha dicho Jambon.

 

El Gobierno belga se basa en una frágil coalición entre los liberales valones, los liberales y los democristianos flamencos y los independentistas flamencos de la N-VA. Jambon es un peso pesado de la N-VA y Geens viene de los democristianos flamencos. Su salida habría alterado los equilibrios del Gobierno y podría haber provocado su caía en plena alerta terrorista.

 

El kamikaze del metro debía estar en la cárcel

 

Pero Brahim El Bakraui no es el único terrorista suicida al que las autoridades belgas habrían dejado escapar. Su hermano Jalid, el kamikaze que se hizo estallar en la parada de metro de Maelbeek, junto a las instituciones de la UE, tendría que estar en la cárcel si las fuerzas de seguridad y la justicia hubieran actuado con más diligencia, según relata el periódico De Morgen.

 

Jalid estaba en libertad condicional tras haber sido condenado a 5 años de prisión en 2011 por robar coches. Cuando la policía de Bruselas iba a multarle por aparcar mal en una calle de sentido único, constató que El Bakraui se encontraba en el coche con un antiguo cómplice. Ello suponía vulnerar los términos de la libertad condicional, que le prohibía frecuentar a su entorno.

 

Pero el tribunal de aplicación de penas renunció a revocar su libertad, alegando que Jalid respetaba el resto de condiciones: buscar trabajo y asistir a las reuniones con el funcionario responsable de su caso. La situación cambió a partir del 22 de octubre, poco antes de los atentados de París. El kamikaze del metro dejó de ir a estos encuentros y cambió de domicilio sin notificarlo. Su libertad condicional fue revocada en febrero, pero la policía nunca logró encontrarle.

 

Sólo se interrogó a Abdeslam durante una hora

 

Otro de los errores de Bélgica en el que coinciden todos los expertos en lucha antiterrorista es no haber aumentado el nivel de alerta tras la detención el pasado 18 de marzo de Salah Abdeslam, el único terrorista superviviente de los comandos que actuaron en París. Pero además, los investigadores sólo le interrogaron durante 60 minutos desde que fue arrestado hasta los ataques de Bruselas cuatro días después, según publica el medio Politico.

 

El interrogatorio, que se produjo el sábado en la cárcel de Brujas donde está Abdeslam, no produjo ninguna información sobre los inminentes atentados porque los investigadores empezaron de forma cronológica. Se centraron primero en la implicación de Salah en los atentados del 13-N en París. El motivo de que la entrevista fuera tan breve es que el terrorista se estaba recuperando de una operación en la pierna tras haber sido herido durante su detención.

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