La época estival requiere de cuidados especiales.

La época estival requiere de cuidados especiales. iStock

Salud y Bienestar

Guía para embarazadas en verano: cómo combatir la hinchazón, las manchas faciales y las infecciones

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La época estival puede ser un auténtico reto para las embarazadas, sobre todo para aquellas que se encuentran en el tercer trimestre. Aumenta la temperatura corporal, pueden aparecer manchas en el rostro y sufrir otros problemas como bajadas de tensión o candidiasis.

Conocer cómo funciona el cuerpo durante estos meses y tomar medidas hace que se entienda y se sobrelleve mucho mejor el proceso.

La doctora Carlota García-Valdecasas, especialista del Servicio de Ginecología y Obstetricia de Centro Médico Teknon de Barcelona, perteneciente al Grupo Quirónsalud, explica de manera clara y divulgativa cómo deben enfrentar las futuras madres el verano, qué precauciones han de tener y consejos prácticos para gestionar la situación de la mejor manera. En ocasiones, se trata de cosas muy sencillas pero efectivas.

La doctora Carlota García-Valdecasas.

La doctora Carlota García-Valdecasas. Cedida

Calor sofocante

No es sólo una sensación, durante el embarazo se sufren mucho las altas temperaturas: el cuerpo genera y retiene más calor debido a que "el metabolismo trabaja más, el volumen de sangre aumenta casi un 50 % y la progesterona dilata los vasos de la piel, de modo que la mujer está, literalmente, más vasodilatada que de costumbre".

A esto se suma que el feto también lo produce, así que lo que antes resultaba llevadero ahora puede llegar a ser agobiante. Las circunstancias se agravan aún más en estos años donde los veranos (y las primaveras) son especialmente intensas al superar ampliamente los 35 grados y con noches tropicales.

Aun así, esto pocas veces se convierte en un riesgo para el bebé: sólo cuando la temperatura interna (central) de la madre se eleva de forma sostenida por encima de unos 38,5–39 °C.

"Esto es especialmente delicado en el primer trimestre, cuando una hipertermia mantenida se ha asociado a un mayor riesgo de defectos del tubo neural. En la práctica, el peligro real del verano son las saunas, los baños muy calientes, el ejercicio intenso bajo el sol y los golpes de calor con deshidratación", explica la doctora García-Valdecasas.

La regla es sencilla: si la embarazada tiene mucho calor, está mareada o no deja de sudar, hay que enfriarse y rehidratarse de inmediato.

La temperatura corporal aumenta durante la gestación.

La temperatura corporal aumenta durante la gestación. iStock

La necesaria hidratación

Las bajadas de tensión son habituales durante la gestación, sobre todo en el segundo trimestre, apareciendo el mareo y el riesgo de síncope. Por eso, la experta plantea como primera medida "beber en torno a 2–2,5 litros diarios de líquido, y más si se suda. Debe ser sobre todo agua, repartida a lo largo del día y no de golpe".

Si hay mucha transpiración, "conviene reponer también sales mediante agua con limón y una pizca de sal o bebidas isotónicas sin exceso de azúcar". Durante las comidas se deben priorizar alimentos con alto contenido en agua como sandía, melón, pepino, tomate, cítricos y fresas, siendo el gazpacho casero recién hecho un buen aliado.

Es mejor tomar raciones pequeñas y frecuentes que comilonas pesadas que hacen que la sangre del cerebro vaya hacia la digestión. Asimismo, existen tres gestos que ahorran muchos sustos: evitar movimientos bruscos, levantarse rápido, subir escaleras a toda velocidad o permanecer mucho rato de pie quieta al sol.

Las temidas manchas

Como explica la doctora García-Valdecasas, "se llaman melasma o cloasma y su causa son las hormonas: los estrógenos y la progesterona estimulan los melanocitos, las células que fabrican pigmento, y los dejan hipersensibles".

Es vital mantenerse hidratada durante el embarazo.

Es vital mantenerse hidratada durante el embarazo. iStock

El desencadenante real es la luz, ya que basta poca exposición para que esas zonas reaccionen oscureciéndose, sobre todo en la frente, las mejillas y el labio superior.

"Por eso el SPF 50+ es imprescindible, pero no basta por sí solo. Conviene usar un protector de amplio espectro con filtros que cubran la luz visible —los que llevan óxidos de hierro, normalmente los de color o tinte—, reaplicado cada dos horas" asegura.

También es útil sumar barreras físicas como un sombrero de ala ancha, gafas de sol, buscar la sombra y evitar las horas centrales —de 12 a 16 horas—. Como buena noticia, las manchas "suelen atenuarse tras el parto, aunque prevenirlo es mucho más fácil que tratarlo".

Entonces, ¿cuáles son los mejores protectores y cuáles evitar? La experta lo aclara.

  • Son mejores los filtros minerales o físicos, como el óxido de zinc y el dióxido de titanio, ya que se quedan en la superficie de la piel, prácticamente no se absorben y, en sus versiones con color, protegen también frente a la luz visible, lo cual es muy útil contra el melasma.
  • Aunque no hay una prueba concluyente de daño, existe debate por la posible penetración de los filtros químicos y la actividad hormonal, en especial la oxibenzona (benzophenone-3) y, en menor medida, el octinoxato. Por eso, en el embarazo tiene sentido optar por la alternativa más conservadora.
  • Se debe buscar en la etiqueta que sea de amplio espectro, SPF 50+, con filtros minerales y sin perfume.

Prevención de infecciones

El embarazo predispone tanto a la cistitis como a la candidiasis. La primera ocurre porque la progesterona "relaja la vía urinaria y enlentece el vaciado —provocando que la orina se acumule— y porque hay algo más de azúcar disponible para las bacterias".

La segunda se produce porque el aumento de estrógenos "hace que la mucosa vaginal sea más rica en glucógeno, lo que constituye un terreno ideal para el hongo. El bañador mojado añade el ingrediente que faltaba: calor y humedad mantenidos, creando el ambiente perfecto para que proliferen las bacterias".

La prevención es sencilla: cambiarse cuanto antes, no quedarse horas con la ropa de baño puesta, orinar después del chapuzón, beber e ir al baño con frecuencia, "ya que cada vez que miccionamos impedimos que las bacterias suban a la vejiga".

Los mejores tejidos para las prendas íntimas, según la especialista de Centro Médico Teknon, "son el algodón y las telas transpirables, evitando los sintéticos y las opciones muy ajustadas. Además, en el embarazo una infección de orina no debe dejarse pasar porque puede ascender al riñón y asociarse a un parto prematuro; ante escozor al orinar, urgencia o flujo anómalo, es mejor consultar y tratar".

Retención de líquidos e hinchazón

Este es otro de los problemas frecuentes durante el verano, porque el cuerpo retiene más agua y sodio, maneja mucho más volumen de sangre y, a partir de cierto punto, "el útero comprime las venas de la pelvis, dificultando el retorno de la sangre desde las piernas".

El calor empeora esto al dilatar aún más los vasos, dando como resultado pies, tobillos y manos hinchados, sobre todo al final de la jornada.

El calor aumenta la hinchazón, sobre todo en pies y manos.

El calor aumenta la hinchazón, sobre todo en pies y manos. iStock

"Lo que de verdad ayuda es elevar las piernas varias veces al día, descansar sobre el lado izquierdo (lo que descomprime la vena cava), dar paseos y, muy especialmente, nadar o caminar dentro del agua, porque la presión de esta actúa como un masaje que reduce la hinchazón", aconseja la experta.

También es bueno usar medias de compresión —"aunque en verano es más complicado"—, evitar estar mucho rato de pie o sentada sin moverse y mantener una buena hidratación.

Como señal de alarma, conviene recordar que si la hinchazón es brusca, marcada en cara y manos y se acompaña de dolor de cabeza, alteraciones visuales o tensión alta, hay que consultar porque puede indicar preeclampsia.

Precauciones alimentarias

Cuidado con las mayonesas, salsas o postres que lleven huevo crudo por el riesgo de la salmonela. Esta bacteria provoca una gastroenteritis que puede ser más intensa, con fiebre alta, vómitos y diarrea.

"El principal peligro no suele ser un paso directo al bebé, sino la deshidratación y la fiebre, que en la gestación deben controlarse bien; en casos graves, la infección puede pasar a la sangre, por lo que conviene prevenir y, si aparece, hidratarse y consultar", explica la doctora.

La listeria merece mención aparte: es mucho menos frecuente pero bastante más grave, porque puede causar aborto, parto prematuro o infección del recién nacido, de ahí la insistencia en evitar quesos sin pasteurizar y embutidos sin cocinar.

Recomendaciones para viajes

Los desplazamientos en vacaciones no presentan demasiados problemas en el segundo trimestre (semanas 14–27), ya que las náuseas han pasado y aún hay agilidad y poco riesgo.

"En avión, en embarazos sin complicaciones, se suele poder volar hasta alrededor de la semana 34-36, pero conviene revisar las normas de la aerolínea, porque muchas piden un informe médico a partir de la semana 28 y restringen los vuelos en las finales", advierte.

En el último mes, la recomendación es tener prudencia y no alejarse del hospital de referencia, evitar viajes largos y, si se hace alguna escapada, elegir un sitio con asistencia obstétrica cercana y llevando la cartilla o informe del embarazo.

Para cualquier trayecto largo, en coche o avión, "hay que tomar medidas para prevenir la trombosis venosa: levantarse y mover las piernas cada 1–2 horas, hidratarse y usar medias de compresión, además de consultar con el médico sobre la necesidad de administrar heparina profiláctica".

Como último consejo para una mujer en la recta final del embarazo en pleno agosto: rendirse al ritmo del calor y no luchar contra él. "El cuerpo ya está haciendo un trabajo enorme, por lo que pedirle además que funcione como en un día de marzo es complicado", expresa la experta.

"La recomendación concreta es organizar el día alrededor de las horas frescas (primera hora de la mañana y final de la tarde), refugiarse de las centrales, llevar siempre agua consigo y escuchar las señales: el mareo, la hinchazón brusca, la sed intensa o menos movimientos del bebé son avisos para parar, refrescarse y, si hace falta, consultar", asegura la doctora Carlota García-Valdecasas.

En resumen, descansar y mantenerse fresca es parte del cuidado.