La experta en su consulta en el centro de Madrid.

La experta en su consulta en el centro de Madrid. Nieves Díaz

Salud y Bienestar

Carmen Monago, experta en psicología: "Si estás dudando sobre si ir a terapia o no, es la prueba de que la necesitas"

Lumbre Psicoterapia es un gabinete formado por mujeres en el que los cuidados van mucho más allá de lo que sucede tras sus muros.

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Entrar en el gabinete de Lumbre Psicoterapia es hacerlo en parte del mundo de cada una de sus integrantes. Seis profesionales son las que lo forman y cada uno de sus universos se refleja en sus despachos.

La estética del espacio invita a quedarse en él. A fundirse con una decoración que habla de una generación, la millennial, y que logra que aquel que acude a consulta sienta ese calorcito que logra alentarte a seguir adelante, el abrazo que recibes sin pedirlo y que no sabías que necesitabas.

Carmen Monago es una de las psicólogas que conforma el equipo. Es una persona calmada, hija de su época, los años 90, y amante de Taylor Swift. Es fácil conectar con ella. Su voz, reposada, tiende la mano al que ocupa el sofá que se encuentra frente a su silla. La tranquilidad que transmite hace que fluya la conversación. Se convierte en algo casi obligatorio y, además, sin saberlo.

¿Cómo describirías la misión y la filosofía de Lumbre Psicoterapia? Un gabinete que además está formado sólo por mujeres…

Nació del encuentro de las seis que lo formamos. Nos conocimos en nuestro trabajo anterior. Queríamos ser independientes a la par que lograr tener ese sitio para nosotras, como sostén, un lugar de compañerismo. Y, por supuesto, poder transmitir esa visión a nuestros pacientes. También queríamos tener algo que nos permitiera seguir formándonos...

El porqué tras el nombre reside en esa señal de la calidez humana, del encuentro y del poder parar a reflexionar, mirarnos un poco, dar con ese hogar. Queremos que las personas que vienen aquí lleguen y se sientan como en una segunda casa.

¿Y qué corrientes terapéuticas utilizáis?, ¿qué las hace distintivas?, ¿es algo que aplicáis todas o ya depende un poco de cada cual?

Pues depende. Es verdad que todas tenemos una visión parecida. Creo que hay algo importante y es cómo se mira a la persona, y eso lo tenemos en común. Empleamos distintas técnicas.

Cada una tiene una formación específica, pero detrás siempre está esa idea de integrar diversas técnicas para adaptarnos a cada persona. Cuando llega alguien es un caso único y hay que estudiarlo desde ahí. Explorarlo para ver qué necesita.

Todas tenemos una visión también sobre la psicoterapia en relaciones, trauma, apego… Está claro que hay experiencias que nos van moldeando a lo largo de nuestra historia vital y de alguna forma vamos haciendo hincapié en ese impacto, en ese poso que va dejando esa herida. Es algo que también compartimos.

Algunas se centran más en la técnica focalizada en atención, que en la actualidad es una herramienta muy potente en el plano de la regulación emocional.

La experta en uno de los rincones de su consulta en Lumbre.

La experta en uno de los rincones de su consulta en Lumbre. Nieves Díaz

¿Cómo se da en tu caso?

Trabajo mucho con la técnica que se denomina NBR, que aborda lo traumático para reprocesarlo todo como un episodio en lo corporal, emocional y cognitivo.

Se trata de repasar aquellos recuerdos que han podido impactar y que generan bloqueos en el presente. Esas activaciones que se dan porque me está pasando algo ahora y lo que sucede es una reacción que puede ser nuevo, pero mi cuerpo lo asocia a una experiencia previa.

Es una técnica bastante eficaz y potente también, pero la persona ha de estar también muy preparada. Tiene que tener mucho sostén porque desestabiliza.

¿Crees que teniendo en cuenta la demanda tan alta que hay de psicología el estar en un entorno con más compañeras os hace también más fácil esa tarea y la carga emocional que conlleva?

Sin duda. Para sobrellevar esta profesión también hay que entrenarse. No terminas de acostumbrarte a lo que supone, porque siempre te llevas algo de cada paciente, pero hay que hacer ciertos ejercicios y tomar algo de distancia cada vez que se termina una sesión.

Si he tenido una cita que me ha resultado abrumadora, intento sacar un huequito, un espacio pequeño entre persona y persona. Y en cuanto al compañerismo, ayuda muchísimo. Al final es un trabajo muy solitario y sentir ese apoyo es fundamental.

También es importante tener claro cuál es el límite de cada una. Muchas veces no podemos hacer una jornada laboral completa. Yo pongo esas marcas de forma interna y externa, pero porque hay que saber qué podemos ofrecer a los pacientes en unas condiciones y otras.

¿Qué te motivó a dedicarte a la psicología y cómo crees que ha ido evolucionando tu vocación?

En mi caso fue algo vocacional y creo que suele ser así. No se puede sostener de otra manera. Tuvo mucho que ver el querer comprender a los demás, pero también el aprender a entenderme a mí misma en una etapa difícil como la adolescencia. Fue en el instituto cuando la idea de dedicarme a esto me abordó

En cuanto al desarrollo, siempre había sido un objetivo el poder montar mi propio sitio y ser terapeuta. En mi mente no cabía otra opción.

Comencé a trabajar hace cinco años, en pandemia, que creo fue el mayor repunte de demanda de ayuda psicológica. En ese momento resultó complejo, primero porque fue la primera experiencia laboral, hubo muchísima carga de trabajo y además estábamos viviendo una situación social difícil para todos. Había pacientes cuyas cara no conocí de forma completa hasta un año y pico después.

Respecto a cómo ha ido evolucionando la terapia, bajo mi punto de vista, puedo decir que veníamos de esa sensación de aislamiento. Muchas personas tenían esa necesidad de volver a sentirse acompañadas. En aquel momento nos centramos en el mundo de las redes sociales, en esa comunicación constante, de disponibilidad total.

A día de hoy, eso ha desembocado en la incapacidad de poner los famosos límites, que es algo que vemos en consulta.

Había personas que nos decían que la pandemia había sido maravillosa, porque habían tenido todo el tiempo del mundo para hacer nada. Y creo que en la actualidad la ausencia de eso, de estar presente de verdad en el momento con uno mismo y con los demás, es una de las grandes lacras.

¿Crees que esa vocación que nació en la adolescencia ha ido evolucionando también desde que has empezado a dedicarte a ello?

Sí, sin duda. Tenía unas expectativas, pero es que nadie te prepara realmente para este trabajo. Por mucha formación que hagas, lo que está en los libros no es lo que tienes delante. El estar en esa posición muchas veces me lo tomo como una aventura, porque no sabes qué te esperas.

Aquí entran de nuevo los autocuidados del terapeuta.

Un aparador con una lámina que señala el título de la canción de Taylor Swift, 'You're on your own, kid'.

Un aparador con una lámina que señala el título de la canción de Taylor Swift, 'You're on your own, kid'. Nieves Díaz

¿Sentís frustración cuando veis un atasco en un paciente?, ¿cómo se gestiona?

Sí, se da, pero es importante no caer en ello. Además, es esencial tener visión autocrítica. Se debe detectar que hay algo y ver que cualquiera de las dos partes puede no estar haciendo algo bien. En la terapia evaluamos qué le está pasando al paciente, pero también qué me está pasando a mí.

Cuando la situación se vuelve complicada, es interesante tener en cuenta el apoyo de otro profesional que supervise el caso y hablar la situación, poner el tema sobre la mesa.

Si hay una serie de bloqueos, eso puede ser un ejemplo de lo que pasa también fuera de consulta, en las relaciones con los demás. Al final, es incómodo tratar ciertos temas. Hay que supervisar, explorar las circunstancias y autoexplorarse, volver a ello en cada sesión...

¿Qué te llevó a formar parte del equipo de Lumbre?, ¿cómo surge esa necesidad?

Diría que desde la habitación de la soledad como profesionales. Al final, a pesar de la experiencia y el progreso, nos faltaba ese punto de encuentro. Quizás estábamos en sitios donde nos iba bien, pero el llegar, no conocer al resto, porque alquilabas una habitación y poco más… Lo hace todo muy solitario. Creo que eso es lo que más lo motiva.

Y también la ilusión de tener un proyecto propio en conjunto, que al final es un apoyo para todas, ya sea para buscar. Hacerlo en grupo iba a ser mucho más sencillo que por la cuenta de cada una.

¿Qué consideras más importante en la relación terapéutica con tus pacientes?

El vínculo, sin duda alguna.

¿Qué tipo de perfiles suelen acudir ahora al gabinete y en concreto a tu consulta?

Pues la mayoría son jóvenes, de entre 20 y poco más de 30 años. Las palabras que suelen aparecer son estrés, ansiedad, problemas relacionales para con los demás y con uno mismo...

Algo importante es la crisis social que estamos viviendo. ¿Puedo encontrar trabajo? Quizás, pero ni siquiera así logro independizarme. Y puede que esté mal en casa con mis padres, pero no tengo esa capacidad económica de irme. O tengo que aguantar en un empleo que detesto porque no hay otra cosa.

Aquí intentamos aliviar esas ideas, ver qué margen de actuación tenemos con la persona, con lo que le pasa...

La joven terapeuta se asoma a uno de los balcones del espacio de Lumbre, en pleno centro de Madrid.

La joven terapeuta se asoma a uno de los balcones del espacio de Lumbre, en pleno centro de Madrid. Nieves Díaz

¿En qué áreas o problemáticas disfrutas más en ese acompañamiento? Si es que se puede emplear ese verbo.

Sí, de hecho es bonito ver incluso casos complejos y observar su evolución, cómo van tomando conciencia.

Hay personas que llegan muy dañadas y ser ese acompañamiento, ese sostén, darle algo que le ha faltado, otra mirada y que pueda verse a sí misma desde otro lugar y repasar esa historia de daño y resignificarla... Es muy valioso.

¿Qué técnicas, herramientas o enfoque consideras clave en tu práctica profesional?

Todo lo que tiene que ver con el modelo de trauma, lo que muchas veces comienza haciendo ese acompañamiento mediante una línea de vida —se refiere a la enumeración o graficación de los eventos más importantes para una persona—.

En mi caso, también trabajo con partes internas en referencias a los sucesos vitales. En concreto, en mis citas, utilizo mucho estas muñequitas —señala unas matrioskas que se encuentran a su lado en una mesa baja—.

Es una especie de metáfora para que afloren esas partes anteriores de la vida, pero también salga a la luz el presente, para simbolizar esa herida traumática —el pasado—, la defensa que intenta protegerlo —el momento actual— y la creación de una parte adulta que sostenga todo —desde ahora hacia el futuro—.

Monago muestra las matrioskas que emplea con los pacientes.

Monago muestra las matrioskas que emplea con los pacientes. Nieves Díaz

¿Cuáles deberían ser los objetivos principales de una terapia?

Para muchas personas es conseguir conectar con la verdad y con el disfrute. Cuando alguien llega a consulta con mucho trauma, hay un obstáculo muy grande para vivir el presente.

¿Sientes que tenemos esta hiperconexión a través de las redes pero que es algo que se traduce en vacío?

Muchas personas vienen porque necesitan hablar con alguien, tener ese momento de humanidad. Se trata de un encuentro con una persona que me está escuchando y está sosteniendo. Muchas veces sienten que lo que se trata en consulta no es algo que puedan contar fuera por diferentes razones.

Actualmente, vivimos desconectados y nos aferramos al 'no parar'. Nos falta esa conexión interna o externa. Lumbre —acudir a terapia— es un punto clave de encuentro.

No es que alguien llegue y se siente aquí para vivir la mejor hora de su semana. Puede que sea algo agradable o desagradable, pero hacer ese recorrido emocional y mental de nuestra existencia aquí es fundamental.

¿Y la IA?, ¿cómo ha afectado su llegada a vuestro trabajo?, ¿acude la gente a ella?

Cada persona es un mundo muy específico. La inteligencia artificial va a dar respuestas generales, también a partir de modelos y conocimientos que están en Internet. Entonces, probablemente sea muy teórico, pero lo que realmente resulta terapéutico o ayuda a la salud mental es poder incorporar también eso que te está contando a tu vida.

Profesionalmente, puede ser un apoyo, pero es un arma de doble filo para pacientes o para aquellos que buscan respuestas. Pero entiendo que hay gente que lo está pasando muy mal, con un nivel de desesperación muy alto y acuden a ello como recurso. Quizás lo más interesante sería que en sus contestaciones ofreciese números de teléfono y servicios que de verdad puedan gestionar tales situaciones.

¿Qué consejo le darías a alguien que no sabe si iniciar un proceso terapéutico?

Si lo estás dudando es porque es algo que necesitas. A veces es una decisión difícil. Muchas veces es fundamental tener a alguien cercano que te ayude a dar el paso.

Nosotras siempre animamos a que resuelvan todas esas cuestiones que tengan: desde cómo trabajamos, hasta la duración de las sesiones o el coste. Solemos hacer una llamada antes de la primera sesión para tener una toma de contacto y que el proceso no se dé tan de golpe. Es algo que también le da sentido a la decisión que se ha tomado.

¿Y si pudieras definir tu sello personal como psicóloga?

Es difícil, no te lo voy a negar... Mis pacientes dicen que soy una persona muy calmada y que doy mucha tranquilidad, que soy cercana y que estoy presente.

Hay mucha gente que necesita terapia pero por cuestiones económicas no puede acceder a ella, sobre todo cuando la sanidad pública está desbordada. ¿Hay alguna pauta que en esos casos tan habituales de ansiedad dé algún confort?

Siempre que se pueda, hay que compartirlo con alguien que otorgue la confianza necesaria para ello. Ahí comienza el camino.