La Princesa, en una foto de archivo.

La Princesa, en una foto de archivo.

Royals

La llamativa imagen de la princesa Mette-Marit de Noruega caminando con una máquina de oxígeno

La futura reina, que padece fibrosis pulmonar, está a la espera de recibir un trasplante debido al empeoramiento de su estado.

Más información: Mette-Marit dice que fue "engañada" y "manipulada" por Epstein y que desconocía sus agresiones sexuales

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Son tiempos difíciles para la futura reina de los noruegos, que atraviesa un momento especialmente delicado a nivel institucional, personal y de salud.

Con los ecos aún recientes de la entrevista concedida a la televisión pública NRK —en la que abordó su relación con el pederasta Jeffrey Epstein— y mientras prosigue el juicio contra su hijo Marius, unas imágenes recientes de la princesa Mette-Marit evidencian también que la fibrosis pulmonar que padece avanza y le obliga no sólo a tomarse más descansos, sino a recurrir a una máquina de oxígeno incluso para caminar por la calle.

El periódico Se og Hør ha publicado un reportaje en el que se ve a la nuera del rey Harald paseando con su marido, el príncipe heredero, por los alrededores de su residencia oficial de Skaugum, acompañados de unos amigos.

En las fotografías, luce unas gafas nasales para la administración de aire suplementario, con total naturalidad. Van conectadas a un pequeño aparato con una cánula, que lleva el propio Haakon sujeto a las trabillas de su pantalón, caminando siempre a su lado para facilitarle el paso.

De esta forma, la princesa puede moverse con calma, sin sufrir los episodios de fatiga o descompensación que caracteriza a esta enfermedad. Es la primera vez que se la ve utilizar este dispositivo en público, aunque la propia Casa Real confirmó el año pasado que la dolencia había empeorado y que se estaban valorando los preparativos para un posible trasplante.

Desde que se le diagnosticó la fibrosis en 2018, Mette-Marit ha tenido que ausentarse en varias ocasiones de sus compromisos oficiales y reducir progresivamente su agenda, centrando su vida en una rutina más tranquila y un tratamiento continuado.

El clima de estrés y preocupación que la envuelve por sus problemas familiares y la atención mediática que suscitan tampoco favorece su recuperación. Su popularidad atraviesa un punto de inflexión y el vínculo con el caso Epstein ha generado un profundo malestar entre los monárquicos noruegos.

A ello se suma la angustia que siente, como madre, al ver a su primogénito encarcelado y juzgado por más de una treintena de delitos. Ha acudido a visitarlo en privado, un gesto sin precedentes en la historia reciente de la monarquía, que aunque no favorece a la institución, muestra su faceta más humana. Aun así, todo apunta a que la sucesión de su esposo —y por tanto la suya como futura reina consorte— no corre peligro.

Las imágenes de Mette-Marit conectada a un respirador han despertado preocupación en el país. El primer ministro Jonas Gahr Støre quiso trasladarle su apoyo con un mensaje conciliador: “En nombre de muchas personas, le deseo una pronta recuperación, que su estado no empeore y que reciba el tratamiento necesario para poder retomar su vida cotidiana”.

En estos duros momentos, la pareja heredera se mantiene unida y protege su intimidad, arropada por su círculo más cercano. En las instantáneas de Se og Hør se les ve caminando junto a la terapeuta de pareja Lise Strand Bjarkli y la antigua institutriz de Haakon, Berit Tversland, un detalle que refleja la importancia de la familia y el acompañamiento emocional en tiempos de adversidad.

En medio de la tormenta mediática y de los desafíos personales, Mette-Marit encarna una lección de discreción y resiliencia, sostenida por el afecto de su esposo y la empatía de un país que, pese a la controversia, desea verla recuperar la calma y la fuerza que siempre la han caracterizado.