Alexia Putellas y Mapi León del FC Barcelona Femenino, tras ganar la final de la UEFA Women's Champions League 2026 .

Alexia Putellas y Mapi León del FC Barcelona Femenino, tras ganar la final de la UEFA Women's Champions League 2026 . Europa Press

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El reto del fútbol femenino, un deporte en auge que debe crear su propio negocio: “El valor existe y es medible”

Tras la polémica de los derechos de emisión, los expertos analizan el presente y el futuro de este deporte.

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El buen momento del fútbol femenino a nivel deportivo está fuera de toda duda. Las licencias han experimentado un incremento que ronda el 90% desde la temporada 2021/2022, estableciendo un récord histórico.

Además, la constitución de la Liga F en 2022 dio un paso definitivo hacia la profesionalización con salarios mínimos para las jugadoras y convenios colectivos.

Los campos se han ido llenando, millones de personas han seguido grandes hitos como la consecución de la copa en el Mundial de Australia por parte de la selección española o quedar subcampeonas en la Eurocopa en 2025. A esto hay que sumarle la creación del primer Mundial de Clubes Femenino de la FIFA y la inclusión de la Liga F en la Quiniela.

Sin olvidar los referentes en que se han convertido estrellas del balón como Alexia Putellas o Aitana Bonmatí. Ambas son las jugadoras más cotizadas, con sueldos que, pese a estar a años luz de los que se manejan en el masculino, son todo un logro. Rondan el millón de euros, algo impensable hace sólo unos años.

Aitana Bonmatí se ha convertido en todo un referente del fútbol femenino.

Aitana Bonmatí se ha convertido en todo un referente del fútbol femenino. Europa Press

Y el tirón que tienen también entre las firmas de moda: Louis Vuitton viste a las jugadoras del Real Madrid y algunas de ellas, a nivel particular, tienen colaboraciones con marcas de lifestyle, joyas, cosmética... Su imagen cotiza al alza y vende.

Los derechos de emisión

Y ante este panorama alentador, se produce una paradoja: parece ser que no es un negocio rentable. Esto se ha puesto de manifiesto en la reciente puja por los derechos de emisión de la Liga F. La plataforma DAZN tenía un contrato firmado por cinco años por el que había pagado 35 millones de euros, lo que aportó estabilidad financiera a los clubes.

Sin embargo, el resultado de audiencia y retorno de ingresos no fue el esperado. El acuerdo se rescindió y la licitación salió a subasta por cinco millones de euros, pero la puja quedó desierta. Finalmente, serán DAZN y RTVE, en colaboración de TV3, quienes retransmitirán los partidos pero el precio de adquisición ha bajado drásticamente.

¿No es rentable o no lo es comparado con el masculino? El error puede radicar en no tener en cuenta la evolución real y no darle importancia a la visibilidad y el auge de este deporte por encima de la rentabilidad. De momento...

Desde la Liga F dan los datos que certifican que hay un crecimiento audiovisual y digital consolidado del fútbol femenino. "La competición ha alcanzado una audiencia acumulada de 7,5 millones de espectadores, lo que supone un incremento del 11,2% respecto a la temporada anterior", explican.

Por citar un ejemplo, en 2026, el encuentro entre Real Madrid CF y FC Barcelona fue el partido más visto de la historia de Liga F con 685.335 espectadores. Además, los perfiles oficiales de la Primera División Femenina de España superan ya los 1.140.000 seguidores en el conjunto de sus redes sociales.

Durante la temporada se han alcanzado 282,7 millones de impresiones y 181,4 millones de visualizaciones de contenido propio, mejorando ampliamente los 117 millones registrados la campaña anterior.

Linda Caicedo celebra su gol contra el Atlético de Madrid en enero de 2026.

Linda Caicedo celebra su gol contra el Atlético de Madrid en enero de 2026. EFE EFE

El valor real

Las cifras muestran un claro posicionamiento, quizá la clave sea replantear el escenario a nivel económico. El informe Football 2016–2026. The Decade That Rewrote the Rules, elaborado por World Football Summit (WFS), una de las principales plataformas internacionales de negocio e industria del fútbol, analiza en su capítulo 4 este tema y da algunas claves

La tesis de partida es que en 2016 el fútbol femenino ya tenía ligas, selecciones y millones de jugadoras, pero carecía de un mercado capaz de valorar económicamente el producto. Durante años se consideró que era un coste y no una fuente potencial de ingresos.

Para el informe, el gran cambio se produjo con el llamado unbundling, es decir, separarlo comercialmente del masculino. Antes se vendían juntos como un pack, pero el acuerdo con DAZN en 2022 acabó con esta simbiosis. Y, pese a la polémica de los derechos televisivos, lo cierto es que se han conseguido hitos inéditos.

Por ejemplo, la Fan Zone de la final de Champions femenina obtuvo un 40% de engagement. el mayor registrado por la plataforma en un producto similar. La audiencia existe y es diferente.

Para analizar los datos del estudio y la dualidad entre posicionamiento y negocio, hablamos con Marian Otamendi, cofundadora y CEO de World Football Summit. En sus propias palabras, los derechos audiovisuales "se han vendido por debajo del valor que el momento deportivo de la selección y de nuestras jugadoras haría esperar".

Las mujeres cada vez consumen más fútbol.

Las mujeres cada vez consumen más fútbol. Reuters

La explicación tiene que ver con el orden en que se han construido las cosas: en las ligas femeninas que hoy funcionan mejor, el valor audiovisual llega después de haber construido marca y audiencia propia, no antes —en la Women’s Super League inglesa, los derechos audiovisuales representan solo el 16% de los ingresos, frente al 40% que aportan los derechos comerciales—.

"La Liga F es una competición todavía joven en ese recorrido: se impulsó su profesionalización desde el CSD con 42 millones de euros de inversión pública en cuatro años, pero sin que esa inversión viniera acompañada de una estrategia comercial que preparase este momento de negociación", explica.

Es innegable que la bajada de precio de esa licitación afecta a los presupuestos de los clubes. Pero, para Marian, no hay que quedarse así: la emisión en abierto debe estar "bien planteada, con horarios propios y una mayor implicación de los grandes equipos son palancas identificadas y algunas ya en marcha".

¿El problema es que el fútbol femenino todavía no genera suficiente valor económico o que las televisiones todavía no saben cómo monetizar ese valor? La experta se queda con lo segundo.

"El valor existe y es medible: demanda internacional de nuestras jugadoras, crecimiento de audiencia cuando se emite en abierto e interés de fondos de inversión especializados en fútbol femenino", indica.

Lo que no ha ocurrido todavía "es la conversión de ese valor en ingreso audiovisual proporcional, porque las televisiones han comprado —o dejado de comprar— un producto que aún está construyendo su propia audiencia en España".

"De hecho, se da la paradoja de que Movistar pague por los derechos de la liga inglesa mientras la española quedaba desierta en primera ronda: la demanda por fútbol femenino de calidad existe en el mercado español, pero todavía no se dirige de forma prioritaria hacia la competición local", explica.

El futuro

Ante este panorama, la pregunta casi es obligada. ¿Qué tendría que ocurrir para que dentro de tres años las televisiones estén peleándose por estos derechos? La cofundadora y CEO de World Football Summit cita varios puntos.

Por un lado apostar por una emisión en abierto como inversión en audiencia, no como fuente de ingreso directo.

"Puede sonar contraintuitivo, pero la lógica no es esa: el modelo de la WSL en YouTube consiste en emitir gratis los partidos que Sky o la BBC no compran, sin ingresar nada por ello. El objetivo no es monetizar esa emisión, sino demostrar que existe demanda real y construir marca global", asegura.

El historial de audiencia demostrada es lo que después permite vender más caro, mercado a mercado, tanto derechos comerciales y de patrocinio como futuros paquetes audiovisuales en otros países: "No se encarecen los derechos que se regalan; se genera el argumento de venta para todo lo demás".

Vuitton viste a las jugadoras del Real Madrid femenino desde 2025.

Vuitton viste a las jugadoras del Real Madrid femenino desde 2025. D.R.

Por otro, hay que evitar la salida de jugadoras referentes como Alexia Putellas o Mapi León, que se van a la liga inglesa, porque es una pérdida de atractivo mediático. Que el calendario femenino esté separado del masculino ayudará a fortalecer esa identidad propia.

En lo que respecta a la noticia histórica de la entrada del fútbol femenino en la Quiniela, es clara. "Su función principal ahora es de visibilidad: introduce la Liga F en el consumo cotidiano de millones de personas ajenas al fútbol femenino, que es el tipo de construcción de marca que antecede a una subida real del valor de los derechos".

Cotiza al alza para las marcas

Según se explica en el informe, los patrocinadores han entendido antes el negocio que las televisiones. Las marcas ya consideran este deporte un activo comercial.

De hecho, el estudio menciona que la inversión en patrocinios en este deporte genera un 3 % más de posibilidades de intención de compra que uno masculino, con retornos para las firmas de entre 15 y 18 veces lo invertido.

Los desafíos económicos que tiene por delante deberían basarse en:

  • Activación de las jugadoras en patrocinios, actos promocionales y contacto directo con la afición.
  • Inversión privada especializada, con condiciones claras: "El caso Gasol16 —55 millones en cuatro temporadas a cambio de hasta el 49% de los ingresos comerciales— podría acelerar el proceso", precisa.
  • Ingresos por estadio y abono: los abonos del London City Lionesses se agotaron antes del debut de Putellas, "una referencia clara de lo que hay en juego cuando el producto está bien construido".
  • Financiación pública con exigencia de retorno, dando un paso más allá del modelo de los últimos cuatro años.

Quizá, por tanto, la pregunta ya no debería ser si el fútbol femenino es rentable, sino quién está preparado para rentabilizarlo.

El público está ahí, las jugadoras se han convertido en referentes, las marcas han encontrado en ellas un territorio de comunicación y la competición ha empezado a construir una audiencia propia.

El fútbol femenino español se encuentra en un punto decisivo: ya no necesita demostrar que interesa, sino empezar a construir sus propias reglas de mercado.