La cantante en el concierto de la banda en Madrid el pasado 28 de mayo.

La cantante en el concierto de la banda en Madrid el pasado 28 de mayo. Sergio R Moreno Gtres

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Amaia Montero cumple 50 años: de icono del pop español al renacer que emociona a toda una generación

De La Oreja de Van Gogh a una carrera en solitario marcada por el éxito, el dolor y la exposición mediática: vida y obra de la mesías de la nostalgia.

Más información: Idoia Montero, la pintora del alma: "Hay que arriesgarse. Mi hermana y yo nos atrevemos a ser lo que realmente somos"

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Pensar en el pop español de finales de los 90 y comienzos de los 2000 es hacerlo en unos nombres muy concretos. Entonces, las melancólicas melodías de Álex Ubago lo inundaban todo. Las letras del cantante hacían que se sufriera por contagio de cosas que ni siquiera se había experimentado.

También fue el momento de los primeros triunfitos. Hoy en día se habla de los concursantes que han salido de esta nueva tanda de Operación Triunfo, del segundo volumen: desde Amaia hasta Natalia Lacunza pasando, por supuesto, por Aitana o Martin Urrutia.

No obstante, si hay que pensar en un par de bandas que redefinieron la música en aquel entonces —cuya impronta llega además hasta hoy— hay dos que sobresalen: El Canto del Loco y La Oreja de Van Gogh.

En la primera, Dani Martín era el vocalista; en la segunda, Amaia Montero brillaba de forma especial. Y ahora, cuando cumple 50 años, sigue haciéndolo de la mano de sus compañeros.

Un hasta luego

El punto de inflexión que supone la separación de un grupo musical no solo es un cisma para sus integrantes, sino también para la larga estela de fans que tiene tras de sí. Y la sombra de La Oreja de Van Gogh, al igual que la del ciprés, era y es muy alargada.

Laila Robles-Martínez, periodista de este vertical y originaria de México, recuerda el impacto que tuvo la banda en su país: "Si anunciaban ocho fechas en el mayor estadio, llenaban las ocho fechas completas. Y muchas personas iban en más de una ocasión a verlos en ese mismo espacio de tiempo".

Amaia Montero cumple 50: el icono pop que emociona a una generación Cristina Sobrino

El hasta luego, que no adiós, de Montero fue de alto impacto. Sucedió el 19 de noviembre de 2007 y tardó un año en publicar su primer álbum como solista: el 18 de noviembre de 2008. Su nombre, Amaia Montero (Sony Music, 2008).

Un mes antes llegó Quiero ser, su primer sencillo, un tema que es fácil tararear casi dos décadas después, prueba de que la voz de Amaia no es solo recuerdo: también es himno.

Cuando se comunicó la marcha de Amaia Montero de LOVG, la banda había logrado vender más de seis millones de discos en todo el mundo.

En su haber, títulos inolvidables para todos los oídos: desde La Playa hasta Rosas pasando por 20 de enero, Cuídate o Puedes contar conmigo.

Foto de archivo de la banda antes de la salida de Amaia.

Foto de archivo de la banda antes de la salida de Amaia. José Oliva Europa Press

Con nombre propio

A pesar de que pensar en LOVG era hacerlo de forma inevitable en la de Irún, el arranque de su trayectoria individual logró llevar su nombre y apellidos a una nueva dimensión. Y es que parece que Amaia tenía que existir sin La Oreja, como el pintor neerlandés.

Esto no sólo supuso un reto para la artista, que calificó el cambio como "la decisión más difícil de su vida", algo que comentaron en la edición del 14 de noviembre de 2008 en el programa de RNE Asuntos Propios.

Fue también un desafío para el público, que debía aprender a escucharla sin la banda, sin ese elemento que había formado parte de su ADN a lo largo de todo su recorrido profesional.

En este mismo espacio, habló de su primer disco como un proyecto que había nacido desde la necesidad de expresarse a través de la música. La manera de contar todo lo que tenía dentro, que fue en parte lo que la llevó a emprender este camino.

El primer álbum de la cantante es una mirada íntima a su vida, una idea que alcanza su cénit en el tema 407, una canción que habla de su padre —que fallecería unos meses más tarde, el 19 de febrero de 2009, tras una larga enfermedad—. El número corresponde a la habitación de hospital donde estuvo ingresado.

Amaia Montero en una de las fotos promocionales de su primer álbum en solitario.

Amaia Montero en una de las fotos promocionales de su primer álbum en solitario. Sweetnocturna Europa Press

Esta nueva Amaia de la etapa en solitario supuso todo un éxito profesional —su trabajo entró directamente al número 1 de la lista de ventas españolas, logrando el Disco de Oro en su primera semana; más tarde llegó el doble Disco de Platino—, pero fue mucho más que eso. También quedó atravesada por el dolor del padecimiento y la pérdida.

De hecho, este momento lo mencionaba su hermana, la pintora Idoia Montero, en una entrevista con Magas hace apenas unos meses, cuando acompañaba en Madrid a su hermana para los primeros conciertos de su vuelta con la banda.

Ella lo calificó —junto al nacimiento de su hijo— como un hecho determinante en su vida personal y profesional.

Detrás de los focos

Es mal amante la fama, dice Rosalía en una de sus canciones. Y poca gente podría poner en duda la idea de la artista catalana. La exposición pública también hizo de las suyas con Amaia Montero, demostrando una vez más que el éxito —o el supuesto éxito— también puede bailar con el fracaso.

En este aspecto, habitualmente, las conversaciones se centran en la salud de la cantante y pocas veces en el tratamiento que recibió por parte de los medios. Cuando Amaia pasó de ser la cantante de La Oreja de Van Gogh a tener un nombre propio, las informaciones que comenzaron a vertirse sobre ella cambiaron de rumbo.

Entraron en juego cuestiones fuera de lugar, con una mirada mucho más invasiva, que dejaban lo que sucedía sobre los escenarios de lado para colarse en la intimidad.

Un contexto que, con el tiempo, contribuiría a que la cantante se alejara del foco, no como forma de alejarse de la música, sino como una manera de protegerse de lo ajeno para cuidar lo propio.

2018 fue uno de los años más complicados para la cantante de cara a los medios. En marzo, tras dos años apartada de los conciertos, reapareció para promocionar Nacidos para creer (Sony Music Entertainment España).

Más tarde, en octubre, reconoció ante las cámaras de Europa Press TV que "desde que nació el disco todo fue polémica tras polémica" y, sobre todo, sin hablar de lo que era el álbum. "Eso es lo que más me dolía", confesó.

Este tema lo retomó junto a Infobae en 2019, calificando el momento como una época "especialmente difícil" por la cantidad de cosas que se habían dicho sobre ella. En cualquier caso, como una especie de fábula, el proyecto debutó en el número 1 de España.

Ella y todos

Durante años, la conjunción perfecta que formaban Amaia y los escenarios desapareció. No obstante, su recuerdo, una suerte de oasis para los románticos de la memoria, se mantuvo. La figura, aunque ausente físicamente, seguía muy presente en el imaginario colectivo de toda una generación. Es por ello que cuando su vuelta fue pública, la respuesta fue inmediata.

Juan, uno de esos seguidores que ha acompañado a La Oreja de Van Gogh desde pequeño y que estuvo en uno de los conciertos de la gira, lo resume así: "Lo viví como la noticia más deseada a nivel musical de mi vida. Es algo que llevaba esperando que pasase desde que se separaron y fui creciendo".

"Despertó en mí la sensación de que algo nuevo y, a la vez, con reminiscencias del pasado podría volver a resurgir", añade para Magas.

El 20 de octubre de 2025 se pusieron a la venta las entradas de la gira Tantas cosas que contar. La misma se tuvo que posponer cuatro horas debido a la caída de la plataforma que las comercializaba.

Cuando se activó, 60 minutos bastaron para que 100.000 tickets volaran. Sold out en Bilbao, San Sebastián, Zaragoza, Pamplona, Valencia, Barcelona y Madrid, lo que llevó al anuncio de nuevas fechas.

Cartel de la gira 'Tantas cosas que contar'.

Cartel de la gira 'Tantas cosas que contar'. La Oreja de Van Gogh Europa Press

Este regreso no fue algo que se orquestara de golpe, sino fruto de un proceso de recuperación. De nuevo, en el mapa, Amaia, una especie de mesías de la nostalgia, de reencuentro con LOVG. El destino tras un largo proceso. La prueba de que lo suyo había sido eso, un hasta luego, no un adiós.

@carolainfw El momento que llevaba 20 años esperando 😭 puedes contar conmigo, LODVG con AMAIA por fin, de vuelta en casa 🩵 #lodvg #concierto #amaiamontero #laorejadevangogh@laorejadevangogh ♬ so original - Carolain

Y entonces, el público, ella y todos. Todos con ella. Si algo ha salido a relucir en este 2026 en el que Amaia cumple 50 años, es que, sin duda, la suya es la voz de toda una generación.

Una generación incondicional que ha vuelto a recibirla como al hijo pródigo, como si nunca se hubiera marchado. Que de regalo, le ha llevado a nuevos fanes: hijos, parejas, padres... La conexión está en el aire.

Sobre la capacidad de la vasca para despertar esa emoción junto a la banda se pronuncia María Cantó, periodista especializada en música de El Cultural, vertical de este periódico:

"Amaia ha compuesto algunas de las mejores y más recordadas canciones de la banda, pero creo que tiene que ver más con la nostalgia. La gente está viviendo el regreso como una experiencia única de volver a la adolescencia, a la juventud", explica la experta.

@patgoe

el concierto de mi vida😭🤍 fan absoluta de lodvg !!!!!

♬ sonido original - Patricia Gómez

De hecho, afina su respuesta haciendo hincapié en algo muy relevante, sobre todo tras la locura desatada ante la venta de entradas y la asistencia a los shows:

"No creo que haya muchos fans que esperen que esta nueva etapa sea mejor ni que realmente les importen las nuevas canciones. Quieren un karaoke. Sobre todo los que van a sus conciertos".

Igualmente, apunta que este regreso era algo esperable en un momento en el que todo el mundo aprovecha para sacar rédito de estos "reencuentros históricos que en unos días acaban siendo un reel más de Instagram".

Punto y seguido

En estas palabras de Cantó reside la magia de la paradoja que mueve a las masas. Amaia Montero vuelve con unos felices 50 años, pero gran parte del público no sale a su encuentro, sino que le lleva Rosas un 20 de enero —o cuando el calendario de la ticketera lo permita— a la chica que tuvo 20, que tuvo 30.

La cantante durante el concierto del Movistar Arena en Madrid el pasado 28 de mayo.

La cantante durante el concierto del Movistar Arena en Madrid el pasado 28 de mayo. Ricardo Rubio Europa Press

La misma cuya voz puso la banda sonora a los mejores y peores momentos de muchos, de muchas. De repente, los focos se encienden y no solo se oye una voz que brota desde el escenario, sino que se produce un flashback que traslada a otros tiempos. En muchas ocasiones, idealizados.

Juan lo explica desde la experiencia de quien ha estado al otro lado: "Volver a verlos juntos me ha podido transportar a mi infancia y devolverme un presente lleno de emoción".

No se trata de que todo vuelva a ser como antes. No tendría sentido. Es algo más sencillo en su formulación: hay canciones —personas— que tienen la capacidad de devolvernos, durante unos minutos, a quienes fuimos cuando las escuchamos por primera vez. Y Amaia es para muchos eso. Su voz es uno de esos lugares.