Alejandra Navas, capitán reservista en la Oficina de Comunicación Pública de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

Alejandra Navas, capitán reservista en la Oficina de Comunicación Pública de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Cedida Ministerio de Defensa

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En España hay 589 reservistas voluntarias que llevan una doble vida civil y militar: "Soy presentadora, actriz y capitán"

Desde la UME, Alejandra Navas pone rostro a un sistema en el que los civiles compaginan su trabajo con el uniforme cuando el Ejército necesita refuerzos.

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En las últimas semanas, los titulares han sido categóricos: "El Gobierno lo confirma: empieza el servicio militar para los nacidos entre 2007 y 2008"; "la mili vuelve a España"; "estos grupos de edad serán reclutados por el Ejército". La noticia se ha propagado como la pólvora generando un maremágnum de dudas entre muchos chavales y sus familias.

Pues bien, esto, más que así, es asá, por lo que conviene matizar. Pese a que, a lo largo de los años, el retorno de este sistema se ha convertido en un asunto del que se debate de forma igualmente exacerbada en los despachos políticos y en la barra de bar, la realidad no tiene nada que ver con la vuelta de una práctica obligatoria que fue suprimida en España en el año 2001.

Lo que se ha aprobado es el Real Decreto 170/2026, publicado el 4 de marzo en el Boletín Oficial del Estado, que autoriza 500 nuevas plazas para el sistema de Reserva Voluntaria. Es un mecanismo voluntario que permite a ciudadanos con vida profesional civil compatibilizar su trabajo con un compromiso de disponibilidad para necesidades de las Fuerzas Armadas.

Este modelo no es reciente: la convocatoria lleva publicándose desde 2011 y contempla, como cabe esperarse, requisitos como el de la edad: hay que tener al menos 18 años y no superar los 58 (para oficiales y suboficiales) o 55 (en el caso de tropa y marinería) en el año en curso. Las vacantes de 2026 se suman a las 400 que se cerraron el pasado mes de noviembre.

Mientras el debate se centra en aclarar confusiones, los datos oficiales facilitados a esta revista por el Ministerio de Defensa revelan que la curiosidad por el sistema voluntario va en aumento, también entre la población femenina: en 2024, fecha de la que datan las estadísticas más recientes, había 589 mujeres reservistas, 319 activas.

Una reservista voluntaria en medio de una actividad de formación militar en el CEFOT 2 de San Fernando, Cádiz.

Una reservista voluntaria en medio de una actividad de formación militar en el CEFOT 2 de San Fernando, Cádiz. Ejército de Tierra

El desglose por Ejércitos muestra diferencias interesantes. El de Tierra tiene 247, de las cuales 117 están activadas (47,4%). La Armada cuenta con 60 y a 39 de ellas activas (65%), la tasa más alta. El del Aire y del Espacio registra 67, con 42 activaciones (62,7%). Los Cuerpos Comunes suman 215 mujeres con compromiso de disponibilidad y 121 activadas (56,3%).

Estos números cobran especial relevancia cuando se comparan con las cifras generales de las Fuerzas Armadas. Según el último informe del Observatorio de Igualdad del Ministerio de Defensa, publicado en marzo de 2026, ellas representan el 13,4% del total de efectivos militares profesionales en España (16.506 sobre 123.504).

Si estimamos que la cantidad de reservistas voluntarios ronda las 3.000 personas, las 589 mujeres representarían aproximadamente más de un 19% del colectivo. Es decir, la Reserva Voluntaria tiene una presencia femenina superior a la del conjunto de las FAS profesionales.

Aunque el Observatorio de Igualdad no desglosa las cifras por género en sus informes anuales, los datos regionales disponibles confirman este crecimiento sostenido.

En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, el número pasó de 80 en 2020 a 138 en 2023, un incremento del 72,5% en apenas cuatro años.

Si hay alguien que conoce de primera mano lo que significa ser voluntaria, esa es Alejandra Navas. A muchos les sonará su nombre, y es que España la conoció como presentadora de Televisión Española y también por dar vida a Leo en Al salir de clase y aparecer en Ana y los siete. Una sólida carrera en comunicación y eventos que hoy compagina con su otra vida.

Alejandra Navas participó en el acto central del Día de las Fuerzas Armadas en Vigo.

Alejandra Navas participó en el acto central del Día de las Fuerzas Armadas en Vigo. Cedida Ministerio de Defensa

Su trayectoria en las Fuerzas Armadas comenzó en 2009, cuando se presentó a la convocatoria con tres hijos de dos, tres y cuatro años. "Yo siempre quise ser militar como mi padre", explica en conversación con Magas. "En el 2000 comencé a presentar los actos del Ministerio de Defensa y fue así como conocí esta figura".

Una que le llamó la atención enseguida porque le permitía cumplir su vocación soñada sin abandonar la profesión civil a la que lleva 27 años dedicándose. Navas estuvo en contacto con el entorno de Defensa durante nueve años, conduciendo premios de Defensa, desfiles, conciertos como el del 75 aniversario del vuelo del' Cuatro Vientos'... hasta que dio el paso.

El proceso para convertirse en reservista voluntario es similar a una oposición. Primero se publica una convocatoria en el BOE y los interesados presentan su solicitud eligiendo las plazas que más encajan con su perfil. Luego viene la selección: se valoran títulos, experiencia laboral y méritos, y hay que pasar pruebas físicas, psicológicas y un reconocimiento médico.

Una vez elegido, hay que realizar un periodo de formación militar básica y específica donde se adquieren los conocimientos necesarios para integrarse en las Fuerzas Armadas. "Todo esto puede durar unos 15 meses si se consigue entrar", precisa Navas.

A partir de ahí empieza lo que se llama "activación": cuando el Ejército necesita al reservista para una misión o emergencia, lo llama y pasa a servicio activo temporalmente: "Esto ha variado mucho desde que yo empecé. Comenzamos activándonos un mes y ahora ya pueden ser cinco o seis meses, y si se es sanitario incluso más, siempre a criterio de la Unidad".

Un ciclo de reservistas voluntarios en una clase preparatoria.

Un ciclo de reservistas voluntarios en una clase preparatoria. Ministerio de Defensa

¿Qué ganan y qué deben aportar? Navas explica que, durante las actuaciones, tiene rango militar oficial —en su caso, es capitán reservista en la Oficina de Comunicación Pública de la Unidad Militar de Emergencias (UME)— cobra como tal y recibe formación continua. A cambio, asume las mismas obligaciones que cualquier compañero.

Disciplina, cumplimiento de normas y los valores propios del Ejército. Tres pilares básicos que ellos y ellas deben seguir a rajatabla si quieren servir a la defensa, y que la ciudadanía también reconoce y respalda. Curiosamente, las FAS son la institución que más confianza genera entre los españoles según el CIS, muy por encima de tribunales, Gobierno o partidos políticos.

Alejandra Navas ha participado en múltiples emergencias durante sus 15 años en la UME, pero la pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión. "Fue la que más emoción me causó precisamente porque nadie en el mundo sabía nada de ella. Todos fuimos aprendiendo paso a paso cómo plantarle cara. Cada día era un aprendizaje", recuerda.

España les reconoció ese esfuerzo: el 81,2% de la población valoró como "buena" o "muy buena" la actuación de las Fuerzas Armadas durante la pandemia, según una encuesta de NC Report. Entonces formó parte de esa primera línea que desinfectó residencias, montó hospitales de campaña y aportó orden en medio del caos.

Navas eligió la UME porque, en sus palabras, "me encanta todo lo que implica la palabra 'emergencias'. Me motiva la idea de poder contribuir en esas circunstancias; creo que exige valores que comparto y admiro, como la responsabilidad, la capacidad de sacrificio, la serenidad bajo presión y sobre todo, el trabajo en equipo. Porque eso es lo que somos, un gran equipo".

La capitán Navas frente a un grupo de compañeros.

La capitán Navas frente a un grupo de compañeros. Cedida Ministerio de Defensa

Cuando se le pregunta por su experiencia como mujer en la institución, es contundente: "En ningún caso ha supuesto una barrera. Al revés de lo que normalmente se piensa, una capitán y un capitán cobran lo mismo, mandan lo mismo y hacen exactamente el mismo trabajo, y así pasa con todos los rangos".

Las civiles pueden ser reservistas voluntarias desde 2011, cuando se creó el sistema. No hay cuotas ni discriminación positiva. El sistema funciona por concurso de méritos.

"Que se sea un activo o no, depende de la persona, no del sexo", concluye Navas, fiel reflejo de un Ejército que resulta cada vez más atractivo para la población femenina.

El llamado 'efecto Leonor' ha contribuido a visibilizar las Fuerzas Armadas como opción profesional para las jóvenes. Desde que la princesa de Asturias comenzó su formación militar en la Academia General de Zaragoza en agosto de 2023, el número de mujeres militares ha crecido de 15.000 a más de 16.500.

Actualmente hay 12 generales, aunque sólo representan el 4,9% del liderazgo militar. En los cuerpos comunes, donde se integran muchas reservistas, su presencia alcanza el 40,6%, la más alta de todas las escalas.

Sin embargo, el camino hacia la igualdad real sigue siendo largo. Ellas apenas superan el 11% en el Ejército de Tierra y se concentran en los escalafones más bajos: un 15% en tropa y marinería frente a menos del 5% en los rangos de general. El reto no es sólo abrir las puertas, sino garantizar que las capacidades se valoren por igual sin atender al género.

Varias profesionales con sus uniformes castrenses en un acto conmemorativo de la entrada de la mujer en las FAS.

Varias profesionales con sus uniformes castrenses en un acto conmemorativo de la entrada de la mujer en las FAS. Ministerio de Defensa

El pasado sábado 30 de mayo, casi 5.000 militares desfilaron por la Avenida de Samil de Vigo ante Felipe VI y doña Letizia en el acto central del Día de las Fuerzas Armadas. Entre ellos, Alejandra Navas y otras voluntarias visibles por primera vez para los miles de ciudadanos que acudieron al evento castrense.

"Me gustaría que la sociedad viera al reservista como alguien comprometido con el bien común, dispuesto a dar un paso al frente cuando sea necesario. Serlo demuestra que el servicio a España es una vocación, y en mi caso no lo entiendo como un privilegio, sino como una responsabilidad", reflexiona la presentadora.

La efeméride, celebrada desde 1978 el sábado más próximo al 30 de mayo (festividad de San Fernando) y este año impulsada por el lema "Todos unidos defendemos España", busca precisamente eso: acercar las Fuerzas Armadas a la sociedad civil y dar a conocer su labor tanto en territorio nacional como en misiones internacionales.

Su existencia cobra especial relevancia en un contexto europeo marcado por la incertidumbre y una España que tiene un 11% menos de militares que hace 15 años.

Desde el inicio de la guerra en Ucrania, han sido varios los países que han reforzado sus sistemas de reserva: Letonia reinstauró el servicio militar obligatorio en 2023, Alemania implantó en enero de 2026 un registro forzoso para jóvenes, y otros Estados miembros de la OTAN revisan sus capacidades de movilización.

Los reservistas voluntarios, después de los de especial disponibilidad, serían los primeros en ser reclutados por el Ejército en caso de necesidad.

Los reservistas voluntarios, después de los de especial disponibilidad, serían los primeros en ser reclutados por el Ejército en caso de necesidad. Ejército de Tierra

Aquí, el sistema es distinto. Si el país se viera envuelto en una crisis de defensa nacional que sobrepasara la capacidad de los 116.739 efectivos, el protocolo legal establece un orden de movilización y primero se reclutaría a los reservistas voluntarios y de especial disponibilidad (entre los que están antiguos militares que causaron baja).

Ellos "constituyen la primera línea de refuerzo del Ejército en situaciones excepcionales", explica el Real Decreto 383/2011. De esas personas, casi 600 son mujeres que compatibilizan sus carreras con su servicio militar. Están ahí cuando llega una pandemia, una dana, un incendio forestal. Y estarían ahí si el país lo necesitara en un escenario de crisis mayor.