A Adolfo Domínguez no le hace falta llenar la pasarela de flores para hablar de flores. Esta tarde, la del 14 de septiembre, le ha bastado con el lugar, el Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela; con el color, en naranjas, mantequillas, mentas, lilas, marrones y beiges; y con prendas que, por momentos, parecían haber absorbido los pigmentos de un jardín.
Así ha cerrado la emblemática firma, nacida en Puebla de Trives y desde hace medio siglo una de las máximas exponentes del textil patrio, la primera jornada de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid: con una propuesta ligera, algo desordenada y muy consciente de que la naturaleza es el mejor lugar donde uno puede hallar inspiración.
La colección, titulada 'CROMA', llegaba precedida por un teaser de siluetas florales y pigmentos. Pero, lejos de los clichés que cabrían esperarse (no tantos, en realidad, si se conocen los gustos de la marca), sobre la pasarela no se plasma una traducción literal de aquella idea. Las flores no se convierten en un estampado fácil ni en una colección de verano previsible.
De hecho, están en otro sitio: en los tonos, en las transparencias, en las prendas que se abren, se superponen o parecen desplazarse sobre el cuerpo. El primer look ya avisa de lo que va a ocurrir después bajo los focos, mientras de fondo suena la melodía progresiva que una pareja, violín y batería en mano, crea para terminar de infundir magia en el ambiente.
Entonces, un vestido de estampado geométrico aparece acompañado por un bolso diseñado con una suerte de pliegos que parecen imitar el movimiento de las hojas de un libro cuando este se sujeta desde la portada. Sirva este punto de partida para avisar al espectador de que los complementos no son menores y que, igual que las prendas, también dan cabida al juego.
El propio estilismo parece inspirarse en un accesorio que ha vuelto a nuestros armarios esta temporada, gracias, en parte, a famosas como Dua Lipa que los han lucido en sus idílicas fotos estivales. Se trata del pañuelo, un elemento flexible y capaz de crear siluetas que aparece una y otra vez en tejidos ligeros, pliegues e incluso camisas con motivos abstractos.
La primera propuesta presentada en la MBFWM.
Uno de los bolsos que destacan en 'CROMA'.
El jardín sin floral
El color, pero explorado desde su faceta más primigenia, tuvo una presencia reseñable en el desfile. El amarillo mantequilla combinaba con marrones y beige; el verde menta se cruzaba con tonos tierra; los naranjas, mostazas y lilas aparecían sin querer competir entre ellos. En conjunto, la paleta tenía algo de pétalo. También de polen, de tallo, de tierra húmeda...
Eso es, probablemente, lo más interesante de 'CROMA': usa la naturaleza como hilo conductor desde el respeto y la sutileza, y la traslada a la ropa de una manera más suelta. Un abrigo rojo, cortado a la cintura, puso una nota de intensidad entre los tonos más apagados. Una chaqueta naranja, con las mangas recogidas mediante pespuntes, llevó la idea un poco más lejos.
También hay destellos de lentejuelas y cuentas esféricas en chaquetas y tops, aunque sin convertir el brillo en el asunto principal.
El patrón se mueve
'CROMA' se nutre del deconstructivismo, ese enfoque creativo que desafía las convenciones tradicionales y da lugar a interpretar prendas y tejidos de diversas maneras, aunque sin la solemnidad que a veces acompaña a la palabra. Las prendas no parecen rotas ni incompletas por el simple placer de ser conceptuales.
Más bien están reorganizadas, con blusas y tops que se abren, chalecos con hombros que evocan chaquetas, capas que alteran el aspecto de una silueta clásica... Todo (a excepción de algunos estilismos más de street-style) siempre llevado hacia la sastrería, uno de los códigos históricos de Adolfo Domínguez.
La firma cuyo diseñador un día convertió su defensa de la arruga en un lema de belleza imagina una primavera de chaquetas con hombreras y un único botón central, chalecos de corte masculino, toreras y blazers. Sin embargo, se aleja de la rigidez con blusas que adoptan la forma de bombers y otros tejidos que no imponen posturas, más pensados para sentarse, caminar y llegar al final del día con algo de vida encima.
Los vestidos largos y fluidos refuerzan esa impresión, igual que las camisas oversize y las faldas que juegan con las asimetrías. La organza introduce transparencias sin volver el conjunto demasiado frágil, mientras que algunos pantalones de volumen cercano al balloon, con acabados metalizados, guían la colección a un registro más nocturno.
Vestido fluido en la propuesta SS27 de Adolfo Domínguez.
Los tejidos fluidos y las transparencias, muy presentes en la nueva colección.
Entre la pasarela y la calle
Aunque la colección tiene momentos más enfáticos —los accesorios de formas raras, las borlas de gran tamaño en algunas chaquetas—, no abandona del todo su relación con el armario cotidiano. Muchas de estas prendas pueden salir de la pasarela sin necesitar que se las baje a tierra, incluidas las bailarinas, que nos acompañarán un año más.
Detalle de una 'blazer'.
El cantante Pablo Alborán en el desfile de 'CROMA'.
A modo de curiosidad, y sin ser un detalle menor para los fanáticos que esperaban su participación en el directo en las redes de la firma, el cantante Pablo Alborán aparece entre los modelos en dos ocasiones. Primero, con una camisa que refuerza los anteriormente mencionados juegos de pañuelo y asimetría; más tarde, con un total look negro acompañado por una blusa de mangas globo.
Próxima jornada
El 15 de septiembre, Mercedes-Benz Fashion Week Madrid trasladará el protagonismo al Palacio de Cibeles. La agenda incluirá los desfiles de Agua by Agua Bendita, reconocida con el Premio Diseñador Internacional de esta edición, el debut de Celia B y propuestas como las de Hannibal Laguna, Alex Rivière Studio o Palomo Spain.
