Olivier Rousteing en la Paris Fashion Week de enero de 2025.

Olivier Rousteing en la Paris Fashion Week de enero de 2025. Gtres

Moda

Olivier Rousteing, nuevo director creativo de Rabanne: del éxito del Balmain Army a la "elección natural" de la firma

El francés ha comentado que inicia este nuevo capítulo con un profundo respeto por el legado de la maison.

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Cuando parecía que el tablero de la moda se estaba estabilizando tras nombramientos tan sonados como el de Matthieu Blazy en Chanel, Jonathan Anderson en Dior, Maria Grazia Chiuri en Fendi o Pierpaolo Piccioli en Balenciaga, ha llegado el momento de dar un golpe en la mesa.

Paco Rabanne acaba de anunciar a Olivier Rousteing como su nuevo director creativo. La firma, perteneciente al grupo Puig, hace este cambio después de que Julien Dossena haya estado al cargo de la misma durante 13 años, tras un periodo que denominan, tal y como recoge EFE, de "impulso creativo sostenido".

"La llegada de Olivier Rousteing abre una nueva etapa de desarrollo para honrar el legado distintivo y a la vez subversivo de la Casa, al tiempo que amplía su expresión de cara al futuro", aseguran en un comunicado en el que detallan que su primer desfile será el próximo marzo en el marco de la Semana de la Moda de París con la colección otoño-invierno 2027.

Por su parte, el que ocupara este mismo cargo en Balmain a lo largo de 14 años —hasta el pasado mes de noviembre y asumiendo el rol con apenas 25— ha declarado que "inicio este nuevo capítulo con un profundo respeto por la extraordinaria herencia de Rabanne y con entusiasmo por todo lo que construiremos juntos".

El francés ha señalado que para él la moda es "emoción, identidad y la confianza para expresar quiénes somos realmente". Bajo su batuta, la mirada de Rabanne se seguirá expandiendo, creando un universo en el que ya confluyen el apartado fashion, la belleza y, por supuesto, la innovación.

De él se espera que sea un revulsivo, un visionario que sepa impregnar su propia esencia en la firma sin invadir el atelier, haciendo que las dos identidades funcionen como un todo que desemboque en algo "singular y radical".

Como ejes esenciales de esta transición, la audacia, la creatividad y la relevancia cultural. Como telón de fondo, el nuevo concepto de lujo a nivel global, que él mismo ayudó a forjar hace ya más de 10 años.

Ana Trias, presidenta de Marcas de Prestigio y Moda de Puig ha reseñado que la visión creativa de Rousteing es "magnética y está profundamente conectada con la energía actual (...) y le convierte en una elección natural para Rabanne. Con Olivier, iniciamos un nuevo capítulo".

Rousteing saludando al público tras una presentación.

Rousteing saludando al público tras una presentación. Gtres

Antes del cambio

La carrera del director creativo, de forma previa a este nombramiento, se ha desarrollado mayormente en Balmain. Aunque llegó a este mismo cargo a sus 25 años, desde 2009 llevaba formando parte de la maison, cuando ocupó la posición de responsable de estudio.

La moda, un sector tan disruptivo como conservador, enarcó entonces las cejas ante este movimiento. No obstante, conforme sus trabajos afloraron, se demostró que su llegada a este rol estaba más que justificada.

Rousteing en la pasarela tras terminar uno de sus desfiles para Balmain.

Rousteing en la pasarela tras terminar uno de sus desfiles para Balmain. Gtres

A lo largo de sus 14 años en la firma asentó aún más las bases de esta decisión y además redefinió la relación entre la moda de pasarela, la cultura pop y la digitalización sin olvidar el legado de uno de los talleres parisinos más icónicos.

La era Rousteing en Balmain estuvo asentada en diferentes pilares. Algunos de ellos también se cuestionaron en sus inicios, pero el buen hacer y la visión del creativo siempre prevaleció ante los juicios injustificados.

Una de las bases de su éxito fue el conocido como Balmain Army. Este ejército fue —salvando las distancias— una especie de revisión del concepto de las Top Models que arrasó en los 80 y 90.

El squad, que se asemejaba mucho al que por aquel entonces rodeaba a Taylor Swift, incluía a Kendall y Kylie Jenner, Rihanna, Gigi Hadid, Kim Kardashian —una de sus musas— e incluso a Zendaya.

El diseñador junto a la empresaria y estrella de 'reality' Kylie Jenner.

El diseñador junto a la empresaria y estrella de 'reality' Kylie Jenner. Gtres

Esta estrategia no sólo lo llevó a triunfar sobre las pasarelas con sus colecciones, sino también en la alfombra roja y, casi más importante, en redes, convirtiendo algo en apariencia inaccesible, en el deseo de masas, que veía en ese grupito y en su estética algo aspiracional.

Debido a ello, llegó una colaboración fundamental que lo acercó todavía más al público: la colección de H&M x Balmain. La marca sueca lanza colecciones cápsula con diferentes diseñadores de alta moda y en 2015, cuando el Balmain Army estaba en su punto álgido, se alió con la maison.

¿El resultado? Un furor sin precedentes en esta serie de fashion featurings que hizo que todo se agotara en apenas minutos. De su mano, el lujo se democratizó, al igual que todo su contexto.

Igualmente, en una época marcada por la austeridad donde la costura comenzaba a mirar más los números que ese apartado creativo, Rousteing decidió virar el timón para recuperar el exceso de los 80.

Ello se tradujo en siluetas ultrafemeninas y empoderadas: aparecieron los vestidos que funcionaban como una segunda piel —y en parte recordaban a modelos como los de Hervé Léger, que ahora vuelven a ser tendencia— y las hombreras exageradas. Beyoncé era otra de las adeptas a esta visión. De hecho, más adelante, en 2018, la vistió para su show en Coachella.

Las hombreras, un 'must' en el universo Rousteing en Balmain.

Las hombreras, un 'must' en el universo Rousteing en Balmain. Gtres

Los bordados también se presentaron como uno de los pilares de su interpretación de la moda, plagando sus diseños de detalles como cuentas, cristales de Swarovski y, por supuesto, sus icónicos trenzados, algo que saltaba del plano beauty al fashion.

La estética militar —que ahora ha regresado en forma de, por ejemplo, casacas, sólo que con un aire a medio camino entre la estética Y2K y el minimalismo— también llevaba su sello: desde la paleta de colores hasta ese bastón de mando que le cedía a la mujer.

No obstante, quizás uno de sus momentos más icónicos, así como más dolorosos, a cargo de Balmain fue cuando en la primavera de 2022 llevó a la pasarela un traumático suceso personal.

En 2020 la chimenea de su casa explotó, provocándole graves quemaduras. De ahí nació una colección repleta de prendas drapeadas y ajustadas que emulaban las gasas y vendas que, entonces, cubrieron su cuerpo para curarlo.

Esto supuso una especie de catarsis para que, una vez que curó el daño físico, pudiera pasar lo mismo con el emocional.

En Balmain comenzó un chico, un joven. Su espíritu se mantuvo imperturbable a lo largo de sus 14 años en la maison, tiempo durante el que logró devolver a la vida a una de las casas más emblemáticas de la historia de la moda.

Su trabajo habla de disrupción, éxito y comprensión de las nuevas necesidades del público. De lo que supone fusionar todo eso con la cultura pop y su influencia.

Con este paso quizás se espera lo mismo que ya sucedió de su mano el 6 de julio de 2022, cuando fue el diseñador invitado por Jean Paul Gaultier para esbozar su colección Alta Costura de otoño-invierno. En su propuesta, el entendimiento de algo muy claro: dejar su esencia respetando la de su compañero.

Fue un homenaje total al ADN de JPG en el que la belleza confluyó con la moda con guiños a los frascos de sus perfumes condensados en siluetas estructuradas.

Igualmente, hubo un flashback que llevó a los asistentes a 1996 con la presencia de arneses y piezas de alta costura moldeadas simulando un embarazo.

Ahora, Rabanne se pone a sus pies. Y viceversa. Por todo lo que está por venir.