El desfile de Chanel alta costura.

El desfile de Chanel alta costura. Reuters

Moda

El gran despertar de la alta costura: cómo la naturaleza y el arte dictan el nuevo rumbo de la moda en París

Los últimos desfiles otoño-invierno 2026-27 seducen sin perder su capacidad de ensoñación y de generación de negocio.

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Titina Penzini
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La alta costura es uno de esos momentos que no sigue el tiempo. Porque lo marca. Es una especie de laboratorio para una industria, la del lujo, que en los últimos meses busca salir airosa de las crisis marcadas especialmente por la situación geopolítica mundial.

Cada traje, cada salida y cada desfile recuerdan que hay mucho más que puntadas precisas realizadas por las petit mains, esas costureras que con sus batas y guantes blancos hacen realidad el sueño de la excelencia.

Después vendrá el prêt-à-porter inspirado por ella. Llegarán las ventas de objetos de deseo en forma de bolsos, zapatos, accesorios, perfumes y maquillaje.

Después llegará también la inspiración para muchos, para el mercado más popular, para el fast fashion. Todo parte de ese universo y de su mítico trabajo que en esta última temporada se ha visto especialmente influido por la flora, la fauna y el arte.

Este reportaje no es un resumen ni una crítica de la colección Alta Costura otoño-invierno 2026-27, celebrada la semana pasada en París. Es la visión de seis grandes desfiles, que, además, en dos casos han supuesto un debut.

Se trata curiosamente del de dos creadores que hicieron pareja mítica en Valentino: por un lado, Pier Paolo Piccioli, en su primera colección para Balenciaga, y por otro, Maria Grazia Chiuri, en su debut para Fendi.

París ha vuelto a poner sobre la pasarela que la diversidad y la evolución de la moda no se detienen. Ha vuelto a demostrar que este laboratorio creativo de ideas es una realidad, en la que innovación y escapismo van de la mano. Y, lo mejor, pronto veremos esas creaciones desfilar sobre las alfombras rojas y grandes eventos.

Dior, un ballet vegetal

El plisado, protagonista de la propuesta de Dior.

El plisado, protagonista de la propuesta de Dior. Reuters

En esta colección, Jonathan Anderson, el director artístico de la Casa, ha transformado la haute couture en escultura: un diálogo sublime. El británico convirtió la técnica de la superposición de plisado en el gran protagonista de la colección.

Ha explorado las posibilidades de crear volúmenes a través de juegos textiles insospechados. Y los ha trasladado a delicadas blusas, faldas midi y vestidos con aberturas vertiginosas, utilizando una artística paleta de color oscilante entre los tonos metalizados, iridiscentes, pasando por verdes y rosas, para llegar a los amarillos vibrantes.

La fuente de inspiración ha sido el trabajo de la escultora estadounidense Lynda Benglis, figura clave del arte contemporáneo. Ella utiliza técnicas de anudado, plisado y moldeado a partir de materiales de todo tipo. Y Anderson las ha usado para confeccionar sus creaciones. El resultado ha sido una colección ultramoderna y vanguardista, ¡un new look Dior!

El Museo Rodin de París revivió un nuevo capítulo de la costura de la maison, con un homenaje a la botánica, a los jardines que tanto impactaron al maestro. El director creativo lo trasladó a sus faldas sembradas de pétalos de seda bordados, a sus vestidos adornados con margaritas o al traje de novia rematado con acentos vegetales.

Por otro lado, hay que destacar los espectaculares accesorios creados para la colección. Como las minaudières en porcelana de Limoges pintadas a mano, obra de Magalene Odundo, o el emblemático bolso Lady Dior bordado en flores de tonos tenues.

Balenciaga, el virtuosismo de la memoria

Los volúmenes han marcado la nueva propuesta de Balenciaga.

Los volúmenes han marcado la nueva propuesta de Balenciaga. Gtres

La primera colección de alta costura diseñada por Pier Paolo Piccioli vio la luz en los míticos e históricos salones de la Avenida George V en los que el creador español estableció sus talleres y donde el diseñador italiano ha boceteado siluetas en gran medida basadas en las de Cristóbal Balenciaga.

Una vez más, se demostró que la herencia del artista de Guetaria continúa inspirando a un infinito número de creadores. Y quedó especialmente evidenciado en un Piccioli que quiere retomar los códigos del maestro y convertirse en el heredero, con una visión de la moda más cercana a su fundador que la de sus últimos predecesores.

Sus esculturales volúmenes y la maestría del corte destacaron en cada salida. Pero no sólo eso, también su gran conocimiento del color y el manejo de la emoción. Todo ello muy Balenciaga.

Desde la capa estilo globo rojiza bordada en plumas que abrió la pasarela a los abrigos crisálida, pasando por una serie de esculturales trajes realizados en gazar, tan bien construidos que parecían flotar. Todo el desfile dejó una estela artística que la historia de la moda recordará.

Y a ello hay que añadir la magnífica gama de colores, oscilantes entre el vibrante rosa, el verde chartreuse, el rojo puesta de sol, el tono ultravioleta y el azul pálido que contrastaron con la austeridad del negro, también seña de identidad de la casa.

Los trajes de noche fueron el plato fuerte del show. Y en especial hay que destacar la capa en plumas negras homenaje al maestro Balenciaga y a la modelo Veruschka.

Chanel, la fantasía hecha realidad

El desfile de Chanel con una escenografía espectacular.

El desfile de Chanel con una escenografía espectacular. Efe

El Grand Palais de París se vio convertido en un contemporáneo cuento de hadas vivientes. Mathieu Blazy plasmó en su segunda colección de alta costura para Chanel un canto a la imaginación y a la mitología infantil.

Lo hizo en 63 modelos únicos e inolvidables, inspirados en narraciones clásicas, gracias a un volumen de Las hadas, cuentos de cuentos, de Charles Perrault hallado en la biblioteca personal de Gabrielle Chanel.

Por el desfile paseó la inspiración de personajes de historias como Las habichuelas mágicas, de Ricitos de oro o La gallina de los huevos de oro. Por si faltaba alguna particularidad mágica, Blazy contó con la colaboración artística del acuarelista Joël Blanc que fue plasmando en directo su visión del movimiento de los trajes.

El creador franco-belga ha vuelto a sumergirse en los archivos de la casa y a usar su contemporaneidad para reformar las siluetas de los vestidos y de los tailleurs usando los códigos de la maison a su medida.

Y cada salida en ese bosque animado se ha adecuado a la fiel clientela de mujeres que aman el arte tanto como la moda, con juegos de delicadas transparencias, bordados en rafia, botones surrealistas, flores en seda o crochet confeccionados en los talleres 19M de Chanel.

El romanticismo y la inocencia de los cuentos de hadas se han nutrido de excelencia para dar lugar a salidas de ensueño. Aunque en esta colección los accesorios no han sido la parte dominante, hay que destacar los bolsos minaudière, auténtico arte portable, y los tacones de muchos zapatos en forma de habichuelas o de huevo, en sintonía con los títulos que hicieron soñar a Coco.

Stéphane Rolland, la moda esculpida

La modelo Nieves Álvarez, desfilando para Stéphane Rolland.

La modelo Nieves Álvarez, desfilando para Stéphane Rolland. Reuters

En esta ocasión, este gran escultor de la alta costura ha vuelto a hacernos soñar. Y lo ha hecho con una colección divina inspirada en una diva de la canción francesa, Dalida. La presentación, además, tuvo lugar en el teatro parisino L’Olympia, testigo de infinidad de actuaciones de la cantante.

"No pretendo evocar o recrear una época, sino reflejar la emoción que ella era capaz de transmitir en el escenario. Para mí, representa esa elegancia atemporal que nos permite revelar y no eclipsar la personalidad de quien la lleva", comentó el diseñador.

Su visión se ha trasladado a siluetas esculturales y arquitectónicas que invadieron la escena. Los ya clásicos volúmenes artísticos de Rolland destacaron especialmente rematados con larguísimas e importantes colas.

Como siempre, sus drapeados elevaban las siluetas y las asimetrías minuciosamente calculadas proporcionaban un movimiento perfecto y elegante al caminar de las modelos.

Como es habitual, su paleta de color estuvo dominada por el negro, el blanco, el rojo intenso y los tonos metálicos. Son un sueño sus fabulosos bordados en cristales y piedras semipreciosas y, desde luego, sus maravillosas joyas también creadas por Rolland.

Schiaparelli, el surrealismo submarino

Que el neosurrealismo es lo suyo no es novedad en el desempeño de Daniel Roseberry, director artístico de la maison. Que se puede reinventar los códigos que en su día creara Elsa Schiaparelli no deja de demostrarlo desfile a desfile. Y esta vez lo ha hecho gracias a materiales tan excepcionales como el látex, la pintura esculpida o la silicona.

En esta colección de Alta Costura otoño-invierno 2026-27, el diseñador se ha inspirado en la flora y la fauna marina. De hecho, puede asegurarse que cada uno de sus esculturales volúmenes parecían salidos del fondo del mar.

Teniendo en cuenta la inspiración que él y la marca también suponen para el gran público, es de suponer que empezaremos a ver tentáculos cinéticos realizados en látex, pero también la llegada al mundo de la moda de anémonas marinas, caracoles y monstruos marinos estilo Julio Verne.

Fendi, clasicismo y austeridad

El desfile de Fenid tuvo lugar en la Galería Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo.

El desfile de Fenid tuvo lugar en la Galería Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo. Reuters

La primera colección de Maria Grazia Chiuri para esta legendaria casa romana estaba llena de expectación. Y no decepcionó. Porque fue también un gran homenaje a su historia y a la labor que hizo Karl Lagerfeld como director creativo de la firma (desde 1965 hasta su fallecimiento en 2019).

El desfile tuvo lugar en Roma, en la galería Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo (GNAMC). Estuvo marcado por el arte y especialmente por la etapa de la Secesión vienesa que fue inspiración permanente para el universo del káiser de la moda.

Emilie Flöge, la empresaria, creadora, y sobre todo musa de pintor Gustav Klimt, estuvo presente a lo largo y ancho de toda la colección. Incluso, alguna prenda, como su mítica túnica en blanco y negro, fue más que emulada en el desfile.

Ella se adelantó a su tiempo vistiendo prendas fluidas y sin restricciones, a la vanguardia de la liberación femenina. Y así quiso celebrar su debut en Fendi Maria Grazia Chiuri, también liberadora a la par que innovadora.

Lo ha hecho no solo a través de las siluetas, sino que ha usado la artesanía romana, sus bordados, las aplicaciones y el crochet metalizado dando valor al trabajo del atelier de la casa.

Los vestidos cortados al bies en ligeras sedas, los abrigos largos hasta el suelo, las capas dramáticas, los anchos pantalones de exquisita fluidez, las camisas en seda… Una tras otra, fueron salidas de gran elegancia, con accesorios inspirados en la joyería clásica de Roma.

Por cierto, en el GNAMC podrá disfrutarse hasta el 25 de octubre la exposición Fendi / Karl Lagerfeld 1985. After Steps Through Work, surgida de una idea de la directora creativa, comisariada por Maria Luisa Frisa.