Las tendencias de la 'Fashion Week' de Londres.
Las tendencias de invierno 2026-2027 de la pasarela de Londres: gótico suave, sastrería sin rigidez y el poder del rojo
La London Fashion Week apuesta por emoción, volumen, técnica y una nueva elegancia envolvente.
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Entre herencia sartorial y ruptura conceptual, la London Fashion Week 2026-2027 ha vuelto a demostrar por qué la capital británica es sinónimo de riesgo, narrativa y construcción de identidad.
Aquí, la moda no se limita a vestir: argumenta, provoca y reformula códigos clásicos.
En una temporada marcada por la inestabilidad global y el deseo de expresión individual, las colecciones han oscilado entre el romanticismo, la sastrería y una exploración textil. El resultado: cinco grandes tendencias que dibujan el invierno 2026 desde Londres hacia el mundo.
Romanticismo oscuro
Encajes negros, terciopelos profundos y transparencias estratégicas trazan una de las narrativas más contundentes de la temporada.
La estética gótica se suaviza y se vuelve sofisticada: no es disfraz sino emoción estructurada. Las siluetas evocan referencias victorianas, pero actualizadas con cortes más limpios y proporciones contemporáneas.
Las flores se tornan dramáticas, casi pictóricas, y los bordados adquieren un carácter precioso sin caer en lo ornamental excesivo. Cada detalle parece pensado para construir una feminidad intensa, introspectiva y consciente.
Abrigos de Burberry. Efe
En Burberry, el abrigo vuelve a erigirse como pieza manifiesto: estructurado, envolvente y poético, capaz de condensar todo el relato en una sola prenda.
Por su parte, Erdem apuesta por un romanticismo narrativo, donde los encajes delicados y los estampados florales sombríos construyen siluetas elegantes cargadas de memoria y sofisticación contemporánea.
Romantismo desde Erdem.
En cambio, Richard Quinn lleva la teatralidad al extremo con volúmenes dramáticos, flores de alto contraste y un uso audaz del negro que transforma cada salida en una declaración visual contundente.
La teatralidad de Richard Quinn.
El maquillaje acompaña la narrativa: acabado difuminado, piel casi etérea y labios en tonos burdeos o ciruela que aportan profundidad sin endurecer las facciones.
Más que una tendencia, el romanticismo oscuro en Londres se presenta como una declaración estética: sentir también es una forma de poder.
Los trajes mutan
El sartorial abandona la rigidez sin perder autoridad. Esta temporada, los blazers oversize con hombros marcados conviven con pantalones fluidos de tiro bajo, dibujando una silueta relajada pero firme. Las chaquetas asimétricas y las camisas ligeramente abiertas introducen una tensión sutil entre estructura y movimiento.
La paleta subraya esa sofisticación contenida: gris acero, marrón chocolate y azul marino intenso sustituyen al negro absoluto y aportan profundidad sin dramatismo.
Roksanda Ilinčić aporta una visión arquitectónica del traje, con estructuras limpias y un trabajo del volumen que redefine la elegancia contemporánea.
Roksanda Ilinčić con blazers asimétricos.
Por su parte, Emilia Wickstead interpreta la sastrería desde la precisión y la pureza de líneas, apostando por siluetas pulidas y colores profundos que proyectan seguridad sin excesos.
La sastrería de Emilia Wickstead.
El resultado encaja con un ángulo claro: el 'poder suave'. Una feminidad que se afirma sin rigidez, que proyecta autoridad desde la fluidez y redefine el traje como herramienta de expresión, no de imposición.