Un albañil trabajando en una obra en construcción.

Un albañil trabajando en una obra en construcción. E.E.

Interiorismo

Los albañiles coinciden: "Obras que antes podían durar seis o siete meses ahora se van a ocho o nueve"

La falta de relevo generacional y la escasez de profesionales cualificados amenazan con agravar la crisis del sector de la construcción.

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La albañilería no pasa por su mejor momento en España. El sector atraviesa una crisis silenciosa pero profunda que amenaza con afectar cada vez más a los proyectos de construcción y reforma.

Los profesionales llevan tiempo alertando de esta situación y coinciden en que obras que antes podían durar seis o siete meses ahora se prolongan hasta ocho o nueve, unos retrasos que podrían agravarse en los próximos años.

Una de las principales causas es la falta de relevo generacional. Cada vez son menos los jóvenes dispuestos a incorporarse a un oficio exigente y que durante décadas ha sido fundamental para el sector de la construcción.

Las consecuencias de esta escasez de trabajadores ya son evidentes. Quienes necesitan construir o reformar una vivienda ven cómo los plazos se alargan y los proyectos acumulan retrasos, con las molestias y los costes adicionales que esto puede generar.

Sin embargo, las demoras no solo tienen que ver con la falta de albañiles. También escasean profesionales de otros oficios esenciales, como electricistas, alicatadores o fontaneros. Cuando falla uno de estos eslabones, toda la cadena de trabajo puede verse afectada.

Un oficio exigente

A la falta de personal se suma la incertidumbre económica que afecta al sector. Las variaciones en el precio de los materiales dificultan ofrecer presupuestos cerrados y fiables, especialmente cuando las obras sufren retrasos o parones prolongados.

Los albañiles coinciden en que se trata de una profesión exigente físicamente, aunque también destacan la satisfacción que supone contemplar una vivienda completamente terminada y comprobar que los clientes están satisfechos con el resultado.

Ante la falta de trabajadores, algunas empresas están tratando de hacer el oficio más atractivo mediante una mejora de las condiciones laborales. Entre las medidas adoptadas se encuentra la implantación de una jornada continua durante todo el año.

Este cambio puede facilitar la conciliación familiar y contribuir a mejorar la calidad de vida de los trabajadores, dos aspectos que pueden resultar importantes a la hora de atraer a nuevos profesionales al sector.

La construcción tradicional

Aunque durante los últimos años las viviendas modulares y prefabricadas han ganado protagonismo, la construcción tradicional continúa teniendo un peso fundamental en el mercado y sigue siendo una de las opciones más habituales tanto para obra nueva como para reformas.

El futuro, sin embargo, plantea importantes desafíos. A la falta de relevo generacional se suma el interés creciente por sistemas constructivos capaces de reducir los tiempos de ejecución y, en algunos casos, los costes.

Aun así, la escasez de profesionales también convierte la albañilería en un oficio con oportunidades laborales. La necesidad de mano de obra cualificada hace que los buenos profesionales continúen estando muy demandados.

Faltan albañiles

El sector de la construcción afronta una situación especialmente complicada por el progresivo envejecimiento de sus trabajadores. Cerca del 90 % tiene más de 30 años y un 22 % supera los 55, por lo que una parte importante de la plantilla podría jubilarse durante la próxima década.

La situación cobra todavía más relevancia en un momento marcado por las dificultades de acceso a la vivienda y por la necesidad de aumentar y mantener adecuadamente el parque inmobiliario y las infraestructuras.

Según las últimas estadísticas, de los aproximadamente 1,5 millones de personas ocupadas en el sector, solo 164.898 tienen menos de 30 años, lo que representa un 10,8 % del total.

El 67,2 % tiene entre 30 y 54 años, mientras que aproximadamente un 22 % supera los 55. Estas cifras reflejan el importante reto generacional al que tendrá que enfrentarse la construcción durante los próximos años.

El problema coincide, además, con una profunda transformación tecnológica. La falta de profesionales cualificados puede dificultar la incorporación de nuevas herramientas, reducir la capacidad para ejecutar obras y provocar que determinados proyectos acumulen todavía más retrasos.

Un informe de la Plataforma Tecnológica Española de Construcción (PTEC) advierte precisamente de que el envejecimiento de las plantillas y la falta de trabajadores cualificados suponen una amenaza para afrontar las necesidades de vivienda del país.

Esta escasez también puede afectar a la construcción y al mantenimiento de infraestructuras, así como a la calidad y los plazos de ejecución de las obras a corto y medio plazo.

Desde la PTEC consideran necesario impulsar la innovación y la adopción de nuevas técnicas constructivas. La modernización del sector también puede convertirse en una vía para atraer a generaciones que actualmente muestran menos interés por los oficios tradicionales.

El objetivo pasa por conseguir que la construcción deje de percibirse únicamente como un sector asociado al esfuerzo físico y se consolide también como un entorno tecnológico y digitalizado, en el que conviven albañiles y otros oficios con perfiles vinculados a la arquitectura, la ingeniería o el análisis de datos.