Aire acondicionado.
Los ingenieros mecánicos coinciden: "Es mejor dejar el aire encendido si solo vas a salir de casa una hora"
Los expertos recomiendan subir la temperatura o activar el modo Eco para evitar los picos de gasto que se producen al volver a enfriar la vivienda desde cero.
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El calor ya se ha instalado en buena parte de España y, con él, también han vuelto los ventiladores, los aires acondicionados y las dudas sobre cuánto aumentará la factura de la luz durante los próximos meses.
Las preguntas se repiten prácticamente en todas las viviendas: cuánto consume realmente un ventilador, si combinarlo con el aire acondicionado ayuda a ahorrar o si merece la pena apagar el aparato cada vez que salimos de casa. Y precisamente esta última cuestión es una de las que más debate genera durante las olas de calor.
Aunque muchas personas creen que apagar siempre el aire acondicionado es la mejor forma de ahorrar, los expertos de Mitsubishi Electric explican que eso no siempre es cierto. De hecho, cuando la ausencia va a ser corta, dejar el equipo funcionando a una temperatura más alta puede resultar más eficiente que apagarlo completamente y volver a encenderlo al regresar.
El problema del arranque del aire acondicionado
La explicación tiene que ver con cómo funciona realmente un aire acondicionado. Su consumo no es plano; de hecho, el verdadero "hachazo" en la factura ocurre cuando el compresor se ve obligado a trabajar a marchas forzadas. Esto pasa, sobre todo, cuando intentas enfriar de golpe una habitación que se ha convertido en un horno mientras estabas fuera.
Cuando una persona sale de casa durante una hora y apaga completamente el aire acondicionado, la vivienda empieza a calentarse poco a poco. Las paredes, los techos, los muebles e incluso el suelo absorben temperatura, algo que después obliga al aparato a trabajar con mucha más intensidad al volver a encenderse.
Los expertos de Mitsubishi explican que, al arrancar en una habitación muy caliente, el aire acondicionado activa el compresor a máxima potencia para alcanzar cuanto antes la temperatura marcada en el termostato.
Ese esfuerzo inicial genera un pico de consumo eléctrico especialmente alto que puede durar entre 15 y 20 minutos, dependiendo del tamaño de la estancia, del aislamiento y de la temperatura exterior.
Por eso, aunque intuitivamente parezca que apagar el aparato siempre ahorra dinero, en ausencias cortas puede ocurrir justo lo contrario. El sobreesfuerzo necesario para enfriar otra vez toda la vivienda desde cero puede consumir más electricidad que mantener una temperatura estable durante ese tiempo.
Según explican los técnicos, repetir constantemente esos "arranques bruscos" termina alterando notablemente el consumo mensual y también aumenta el desgaste del aparato.
En este sentido, la recomendación de los expertos para salidas cortas no consiste en dejar el aire funcionando exactamente igual, sino en subir algunos grados la temperatura antes de salir.
Si una persona se encuentra cómoda a 24 grados, lo aconsejable es dejar el termostato entre 26 y 27 grados o activar el modo Eco.
De esa forma, la vivienda no llega a calentarse demasiado y el compresor apenas necesita trabajar durante la ausencia. Además, al regresar, el salto térmico es pequeño y el aparato no necesita arrancar a máxima potencia para recuperar la temperatura de confort.
Mitsubishi Electric insiste en que esta estrategia funciona especialmente bien en viviendas con un aislamiento razonable y en ausencias inferiores a una o dos horas.
Cuando la salida va a prolongarse durante varias horas o durante todo el día, entonces sí resulta más recomendable apagar completamente el aire acondicionado porque el gasto acumulado de mantenerlo encendido terminaría siendo superior.
La orientación de la vivienda también influye mucho en el resultado, ya que no consume lo mismo un piso orientado al norte que otro que recibe sol directo durante toda la tarde.
En casas especialmente calurosas, el incremento de temperatura durante una ausencia corta puede ser mucho mayor y obligar al aparato a realizar un esfuerzo todavía más intenso al volver a arrancar.
Otro aspecto importante es el tipo de aire acondicionado. Los modelos con tecnología Inverter consiguen mantener la temperatura de forma mucho más eficiente porque regulan constantemente la potencia del compresor y evitan esos cambios bruscos de funcionamiento. Eso reduce tanto el consumo como el desgaste del equipo.
Muchos aparatos modernos incorporan además funciones específicas pensadas para este tipo de situaciones.
Los modos Eco ajustan automáticamente la potencia para mantener una temperatura razonable con el menor gasto posible, mientras que las programaciones horarias permiten adaptar el funcionamiento a las rutinas diarias de cada hogar.
Los expertos recuerdan también que bajar demasiado la temperatura no ayuda a ahorrar. De hecho, cada grado menos puede incrementar el consumo eléctrico entre un 7% y un 8%.
Mantener el aire acondicionado entre 24 y 26 grados suele ser suficiente para conseguir confort térmico sin disparar la factura.
A todo eso se suma la importancia del aislamiento. Persianas bajadas durante las horas centrales del día, cortinas térmicas y ventanas bien cerradas ayudan a conservar el aire fresco dentro de casa y reducen el esfuerzo que debe hacer el aparato.
Ventilar a primera hora de la mañana o durante la noche también permite bajar algunos grados la temperatura interior antes de recurrir al aire acondicionado.