Sánchez, con el presidente de Hungría, Viktor Orbán.

Sánchez, con el presidente de Hungría, Viktor Orbán. EFE

Interiorismo

Hungría da una lección a España: el Estado paga los muebles y la reforma a las parejas que quieran tener hijos

El gobierno de Viktor Orbán costea los muebles con préstamos perdonables que la familia no tiene que devolver si nacen los hijos prometidos.

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A comienzos de 2026, cerca del 36% de los hogares españoles reconoce no tener capacidad para afrontar gastos imprevistos relacionados con la vivienda, según distintos estudios sobre consumo y economía doméstica.

Esa dificultad no solo afecta a grandes compras, sino que condiciona decisiones como plantearse ampliar la familia, pero también, detalles aparentemente mínimos como cambiar de muebles, reformar una habitación o reemplazar un electrodoméstico que no funciona.

Sin embargo, esto no sucede igual en todas las zonas de Europa. Mientras que en España el hogar se ha convertido en una fuente de estrés financiero que posterga la paternidad, Hungría ha decidido dar la vuelta a la narrativa.

Frente a esta parálisis, Hungría ha redefinido la vivienda como una infraestructura de Estado. Allí, el Gobierno de Viktor Orbán costea directamente el amueblamiento, las reformas y la compra de inmuebles mediante préstamos perdonables: una arquitectura financiera donde la moneda de cambio no es el dinero, sino el compromiso de tener hijos.

"Prestamos perdonables", una estrategia de Hungría

El Gobierno húngaro lleva años desarrollando una política demográfica muy distinta a la que se aplica en la mayor parte de Europa. Su idea principal parte de una premisa clara: el Estado debe invertir dinero en las familias antes de que nazcan los hijos, no después.

Por eso, gran parte de las ayudas no llegan cuando aparecen los problemas económicos, sino en el momento en el que una pareja decide formar un hogar.

La medida más conocida es el llamado "Préstamo de Espera de Bebé", un sistema financiero dirigido a parejas jóvenes recién casadas. A diferencia de una subvención tradicional, se trata de un crédito de libre disposición que puede rondar entre 25.000 y 30.000 euros al cambio.

El dinero no está vinculado a un gasto concreto, de modo que las familias pueden utilizarlo para amueblar la casa, reformar habitaciones, comprar electrodomésticos o cubrir cualquier necesidad relacionada con el hogar.

Sin embargo, la clave del programa está en las condiciones. Si la pareja tiene un hijo durante los primeros cinco años, el préstamo pasa a estar libre de intereses.

Imagen de ilustración.

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Cuando llega el segundo hijo, el Estado perdona una parte importante de la deuda y, si nace un tercero, el préstamo queda cancelado completamente. En la práctica, muchas familias acaban recibiendo decenas de miles de euros sin tener que devolverlos.

Ese mecanismo ha provocado que el programa sea visto como una especie de "inversión estatal" en la natalidad. El Gobierno asume el riesgo económico inicial con la esperanza de aumentar el número de nacimientos y fortalecer el modelo familiar tradicional, así como el de la vivienda.

Y es que, la vivienda ocupa otro papel central dentro de este modelo. Hungría considera que el acceso a una casa en propiedad es una pieza esencial para favorecer que las parejas tengan hijos antes y en mayor número.

Por eso puso en marcha el programa CSOK Plus, un sistema de hipotecas subvencionadas con intereses limitados al 3%, muy por debajo de los tipos habituales del mercado.

La cuantía del préstamo aumenta según el número de hijos que la pareja planee tener y puede alcanzar cifras cercanas a los 125.000 euros.

Además, las familias reciben ventajas fiscales importantes, como exenciones en determinados impuestos relacionados con la compra de vivienda y devoluciones del IVA en la construcción de casas nuevas.

Con este enfoque, el Estado intenta reducir de forma drástica el coste de crear un hogar familiar. El objetivo no es solo facilitar el acceso a la vivienda, también incentivar que las parejas se establezcan cuanto antes y vinculen su proyecto de vida a la maternidad y la paternidad.

La diferencia con España

La diferencia con España es profunda tanto en la filosofía como en la forma de aplicar las ayudas. En el caso español, gran parte de las políticas públicas relacionadas con vivienda y juventud están dirigidas a aliviar problemas ya existentes, especialmente el elevado precio del alquiler o las dificultades para acceder a una hipoteca.

Programas como los avales públicos para jóvenes o las ayudas al alquiler suelen depender del nivel de renta y se enfocan en perfiles económicos concretos.

Hungría, en cambio, prioriza el compromiso de formar una familia numerosa. El criterio principal no es tanto la situación económica actual de la pareja como la expectativa de tener hijos en el futuro.

También existe una enorme diferencia en materia fiscal. Una de las medidas más llamativas del sistema húngaro es la exención vitalicia del impuesto sobre la renta para las madres con cuatro o más hijos.

Además, el país ha ampliado recientemente algunos beneficios fiscales para mujeres menores de 30 años con el objetivo de adelantar la edad del primer hijo.

Imagen de ilustración.

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España no cuenta con ninguna medida comparable en alcance. Las deducciones fiscales por hijos existen, pero están muy lejos del nivel de protección económica que ofrece el modelo húngaro.

De hecho, expertos en demografía y economía llevan años señalando que el gasto público español en políticas familiares continúa por debajo de la media europea.

Otro aspecto que llama la atención es la libertad de uso de muchas ayudas húngaras. Mientras en España las subvenciones para reformas suelen estar vinculadas a la eficiencia energética y exigen trámites técnicos complejos, auditorías y certificados específicos, en Hungría buena parte de los incentivos permiten simplemente mejorar el confort del hogar.

El Gobierno húngaro incluso ha flexibilizado temporalmente el uso de determinados beneficios laborales para destinarlos a reformas integrales o compra de materiales de construcción.

Eso ha facilitado que muchas familias puedan renovar viviendas antiguas, ampliar espacios o cambiar mobiliario sin depender únicamente de sus ahorros.