Ainara Fernández, arquitecta, habla sobre el precio de una reforma integral.

Ainara Fernández, arquitecta, habla sobre el precio de una reforma integral.

Interiorismo

Ainara Fernández, arquitecta: "En una reforma de un piso de unos 75 m2, solo la albañilería supone unos 60.000 €"

Entender en qué se destina cada euro es el primer paso para afrontar el proceso con mayor control.

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Reformar una vivienda ya no es solo una cuestión estética. Para muchos propietarios, se trata de adaptar el hogar a nuevas rutinas, mejorar la eficiencia energética o revalorizar el inmueble.

Sin embargo, la gran pregunta sigue siendo la misma: cuánto dinero hay que destinar a una reforma integral en España.

La arquitecta Ainara Fernández ha puesto cifras concretas a esta duda habitual. Según explica, renovar por completo un piso de unos 75 metros cuadrados requiere una inversión cercana a los 60.000 euros.

Aunque el coste puede variar en función de la ciudad, los materiales o la complejidad del proyecto, esta cifra sirve como orientación realista.

Lejos de ser un gasto único, el presupuesto se divide en diferentes partidas que conviene analizar por separado. Entenderlas permite tomar decisiones más informadas y evitar sorpresas durante la obra.

Estructura y acabados

La albañilería constituye el núcleo de cualquier reforma. Incluye demoliciones, redistribución de espacios, apertura de rozas para instalaciones y colocación de nuevos suelos. En conjunto, representa entre el 30% y el 40% del presupuesto total.

En términos prácticos, esto supone unos 25.000 euros en una vivienda de estas características. Es una fase clave, ya que define la base sobre la que se construirá todo lo demás. Una mala ejecución en este punto puede arrastrar problemas en el resultado final.

A continuación, aparecen los materiales de acabado, que suelen absorber entre el 25% y el 35% del coste total. Aquí se incluyen pavimentos, revestimientos, pintura, sanitarios o carpintería interior.

La inversión en este apartado ronda los 10.000 euros en una reforma estándar. Sin embargo, es también donde el propietario tiene mayor margen de decisión. Elegir materiales de gama alta o soluciones a medida puede elevar considerablemente el presupuesto.

Por el contrario, optar por alternativas más sencillas o prefabricadas permite ajustar el gasto sin comprometer la funcionalidad básica de la vivienda.

Cocina y baño: los protagonistas

Si hay espacios que concentran buena parte de la inversión, esos son la cocina y el baño. Su complejidad técnica y la cantidad de elementos que incorporan hacen que el coste se dispare.

Una cocina básica parte de unos 8.000 euros, mientras que un baño estándar ronda los 4.000 euros. En conjunto, ambos espacios suman fácilmente unos 12.000 euros dentro del presupuesto global.

Electrodomésticos, mobiliario, encimeras, griferías o mamparas influyen directamente en el precio final. Además, cualquier cambio en la ubicación de tomas de agua, electricidad o desagües incrementa la complejidad de la obra.

Este tipo de modificaciones no solo encarecen la partida de instalaciones, sino también la de albañilería, ya que requieren intervenciones adicionales en paredes y suelos.

Costes invisibles

Más allá de lo visible, existen partidas fundamentales que muchas veces pasan desapercibidas. Las instalaciones son una de ellas.

La renovación de fontanería y sistemas de calefacción puede alcanzar los 7.000 euros. Se trata de una inversión esencial para garantizar la seguridad, el confort y la eficiencia energética del hogar a largo plazo.

A este apartado se suma la iluminación, frecuentemente infravalorada. Según Ainara Fernández, es "la gran olvidada" en muchas reformas. Sin embargo, su planificación puede suponer hasta 6.000 euros.

No se trata solo de colocar puntos de luz, sino de diseñar ambientes. La incorporación de iluminación indirecta, tiras LED o sistemas regulables mejora tanto la estética como la funcionalidad de la vivienda.

Una buena iluminación transforma los espacios y repercute directamente en el bienestar diario de quienes habitan la casa.

Más allá de los números

Al sumar todas las partidas, el coste total de la reforma integral se sitúa en torno a los 60.000 euros. Pero más allá de la cifra, los expertos insisten en que reformar implica mucho más que ejecutar obras.

Detrás de cada proyecto hay planificación, coordinación de distintos profesionales y una dirección técnica que garantice que todo se desarrolle según lo previsto. Cada decisión, desde la distribución hasta los materiales, influye en el resultado final.

Reformar una vivienda es, en definitiva, una inversión importante, pero también una oportunidad para transformar el espacio y adaptarlo a las necesidades actuales.