Montaje de Ana García y un salón.
Una interiorista lo aclara todo: “El blanco funciona, pero hay otros colores que también agrandan tu hogar”
Ana García, experta en interiorismo, aclara uno de los conceptos más extendidos en decoración y revela otras tonalidades que también pueden lograr un efecto de amplitud.
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En el mundo de la decoración de interiores, existe una creencia muy popular: el color blanco es la clave para agrandar espacios pequeños. Sin embargo, la interiorista Ana García ha querido poner fin a este mito, para la Revista Instyle, y explica que, aunque el blanco funciona muy bien para aportar luminosidad y amplitud, no es la única alternativa posible.
Cada vez más diseñadores apuestan por tonalidades diferentes para lograr un efecto visual similar sin caer en la monotonía del blanco puro. Según Ana García, hay una amplia gama de colores blancos, neutros y pastel que pueden aportar la misma sensación de espacio abierto y aireado. La clave está en saber combinarlos y en tener en cuenta la entrada de luz natural y los materiales de los muebles.
Este nuevo enfoque está revolucionando el diseño de interiores, ya que permite personalizar mucho más los ambientes sin miedo a que los espacios pequeños se sientan cargados o reducidos. La experta anima a experimentar con distintas paletas cromáticas para crear hogares más acogedores y con carácter propio.
Salón con personalidad.
Durante años, el blanco se ha posicionado como el color estrella en casas pequeñas ya que refleja la luz y genera una sensación de amplitud inmediata. Pero, según Ana García, este recurso puede resultar demasiado plano si se utiliza en exceso y sin contraste con otros tonos suaves y texturas naturales para dar calidez y personalidad a la estancia.
Colores como los beige claros, los grises perlados, los verdes agua o los tonos arena también ayudan a expandir visualmente un espacio. García señala que lo importante es evitar colores demasiado oscuros en grandes superficies y apostar por una buena iluminación, tanto natural como artificial, para potenciar el efecto de amplitud.
Un salón con diferentes tonos.
Además del color, el mobiliario juega un papel clave para que una estancia parezca más grande. Optar por piezas ligeras, espejos estratégicamente colocados y textiles claros puede transformar por completo un espacio pequeño, sin necesidad de depender únicamente del blanco..
Ana García, interiorista de renombre, ha roto un mito muy extendido en decoración: el blanco no es la única opción para agrandar espacios pequeños. Aunque este color aporta luminosidad, existe alternativos como los tonos beige, gris perla o verde agua que también logran el mismo efecto.
Salón en tonos beige.
La experta anima a experimentar con otros colores y señala que la clave para ganar amplitud está en la combinación de tonalidades claras, buena iluminación y muebles ligeros. Según Ana García, personalizar el hogar es posible sin depender únicamente del blanco en paredes y techos.
Más allá del color en las paredes, Ana García subraya que la iluminación y los acabados son determinantes para hacer que un espacio pequeño se perciba más amplio. La luz natural combinada con materiales reflectantes, como espejos, cristal o muebles lacados, multiplica la sensación de amplitud, incluso en habitaciones con tonalidades distintas al blanco.
Salón cálido y acogedor.
La tendencia actual en interiorismo busca crear ambientes acogedores sin sacrificar luminosidad ni amplitud. Por ello, cada vez más hogares apuestan por paletas neutras con matices cálidos, como arenas, cremas o tonos piedra. Estas opciones aportan la misma frescura que el blanco, pero con un toque más sofisticado y personal.