En la imagen, algunos de los diseños icónicos de Sargadelos en la actualidad, entre ellos, la figura Cigarrón Nº5.

En la imagen, algunos de los diseños icónicos de Sargadelos en la actualidad, entre ellos, la figura Cigarrón Nº5. Cedida

Decoración

De un pueblo de Lugo al MoMA: así es Sargadelos, la firma que enamora a Pedro Almodóvar y triunfa en Japón

Nació como una fábrica de loza y ha superado cierres y quiebras. Hoy, con sus icónicos dibujos, sigue conquistando con unos diseños que traspasan fronteras.

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Ores Lario
Publicada

Ya sea como vajilla de regalo de bodas, como un jarrón o como una escultura para adornar el salón, las piezas de Sargadelos se han colado en la mayoría de los hogares gallegos. Pero no sólo allí.

Sus reconocibles diseños con obras geométricas en azul cobalto hoy son piezas de vanguardia y epítome de lo cool: han llegado hasta al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), causan furor en Japón y aparecen en publicaciones como Monocle y The New York Times.

Su historia comienza en 1806 gracias al impulso de Antonio Raimundo Ibáñez, marqués de Sargadelos y asturiano de la comarca de Oscos. Atraído por las minas de caolín de la zona, llegó a la parroquia de Sargadelos, en el Ayuntamiento de Cervo, un pequeño pueblo de la costa de Lugo.

Allí fundó una fábrica para satisfacer su gusto por las artes plásticas y producir cerámica de altísima calidad inspirada en la loza inglesa de la época.

Aprovechando las excelentes condiciones de esos yacimientos de caolín, se crearon las primeras piezas en una porcelana de color blanco, con esmalte brillante cremoso o ligeramente azulado, que se pintaban a mano y hoy son objeto de deseo de coleccionistas.

Detalle del proceso de ensamblado en la pieza 'Mochuelo Señorito'. Se utiliza la propia barbotina —pasta cerámica— que actúa como un pegamento, aplicando antes un rayado en la zona para asegurar su sólida adhesión.

Detalle del proceso de ensamblado en la pieza 'Mochuelo Señorito'. Se utiliza la propia barbotina —pasta cerámica— que actúa como un pegamento, aplicando antes un rayado en la zona para asegurar su sólida adhesión. Cedida

La fábrica cerró en 1875, pero no fue el final de su historia. Casi un siglo después, a comienzos de los años 70, Sargadelos renació con una nueva estética. Y de la mano de los artistas e intelectuales Isaac Díaz Pardo y del pintor Luis Seoane, quienes recuperaron el éxito y esplendor de la firma.

En los años 70, Isaac Díaz Pardo y Luis Seoane fueron los responsables del glorioso regreso de la firma.

En los años 70, Isaac Díaz Pardo y Luis Seoane fueron los responsables del glorioso regreso de la firma. Cedida

Impulsada por ambos creadores, la enseña retomó su producción y entró en una nueva y moderna etapa fabricando piezas de diseños abstractos y geométricos. Conocida como la 'Bauhaus gallega', la empresa fijó su sede en un curioso edificio circular que es Bien de Interés Cultural (BIC).

Cortado de plantillas para decorar la figura mediante estarcido con aerógrafo. En este caso se trata de una 'Menina'.

Cortado de plantillas para decorar la figura mediante estarcido con aerógrafo. En este caso se trata de una 'Menina'. Cedida

Fueron tiempos de agitación artística, de fusión de artesanía y vanguardia, de diseño como expresión de un pueblo y del arranque de esas colaboraciones que ya son esenciales en la firma. Entre ellas, con los hermanos diseñadores Ailanto, el arquitecto David Chipperfield o el diseñador industrial Jasper Morrison.

Desde hace cuatro décadas, Segismundo García, antiguo periodista de TVE, es su nuevo dueño. Su figura es ya inseparable de esta casa que define como "cultura, historia, diseño y calidad. Nos ocupa producir buenos productos, pero nos preocupa que tengan identidad y personalidad", afirma.

De izquierda a derecha: florero de comienzos del siglo XIX fabricado con el caolín de la zona; pieza de la colección 'Paxaroforme'. Puede utilizarse como aceitera, florero o figura decorativa sin más; y 'Elesede 51' tiene forma de submarino y fue creada para rendir homenaje a Los Beatles.

De izquierda a derecha: florero de comienzos del siglo XIX fabricado con el caolín de la zona; pieza de la colección 'Paxaroforme'. Puede utilizarse como aceitera, florero o figura decorativa sin más; y 'Elesede 51' tiene forma de submarino y fue creada para rendir homenaje a Los Beatles. Cedidas

Hoy, la empresa cuenta con dos plantas de producción en las que trabajan más de 200 personas. "Nuestras fábricas no están en polígonos industriales, sino en pueblos. Y quieren ser un humilde centro sociocultural para la comunidad”, detalla.

Pintado a mano de un 'Gallo GG 2' en bizcocho, previamente colado, ensamblado, repasado y horneado.

Pintado a mano de un 'Gallo GG 2' en bizcocho, previamente colado, ensamblado, repasado y horneado. Cedida

La compañía dispone de siete boutiques y 70 espacios multimarca en España, Asia y América. Además de su web, que registra un 30% de ventas en el extranjero.

García reconoce que "estamos atravesando un momento dulce, de expansión y de general reconocimiento". Bajo su liderazgo, Sargadelos ha copado titulares, tanto por haber superado años de incertidumbre como por llevar sus diseños a las películas de Pedro Almodóvar.

Pintado de la pieza 'Pareja leyendo' según la técnica del estarcido, con aerógrafo y utilizando plantillas.

Pintado de la pieza 'Pareja leyendo' según la técnica del estarcido, con aerógrafo y utilizando plantillas. Cedida

De sus fábricas surgen piezas fruto de un proceso que cuida y dignifica el trabajo manual. Con una técnica precisa, se crean los moldes que se llenan con una pasta de caolín, feldespato, cuarzo y agua. Cuando se enfría, se desmolda —recibe el nombre de 'bizcocho'— y en el horno se endurece.

Después, reposa y pasa de nuevo por altas temperaturas, donde se vitrifica, se fusionan los colores y la porcelana adquiere luminosidad y dureza. Las piezas son eternas. No se decoloran y resisten lavavajillas, microondas y horno. Si hay imperfecciones, color irregular, rayaduras o burbujas, se descartan. La importancia de lo manual es clave.

"Nuestras trabajadoras (el 80 % son mujeres) usan una técnica depurada y su permanencia en la empresa a veces se mide en generaciones", explica García. El proceso termina con la pintura, donde el icónico azul cobalto es protagonista. "Es nuestra seña de identidad. Valoramos el diseño atemporal y con personalidad", sentencia su orgulloso propietario.