La tendencia 'cottagecore' triunfa en redes y en la vida real.

La tendencia 'cottagecore' triunfa en redes y en la vida real. Foto de Brandon Hoogen en Unsplash

Decoración

El 'cottagecore' destrona al minimalismo: una oda a la campiña inglesa cargada de nostalgia y romanticismo

Esta tendencia decorativa, que se alía con influencias generacionales, sirve como escape de una realidad opresiva que nunca tiene suficiente.

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El minimalismo ha impuesto su 'dictadura' durante varios años en lo que respecta a moda y lifestyle. Sin embargo, el regreso del maximalismo o la llegada de la tendencia dopamine core han supuesto un revulsivo que ha agitado los cimientos del estilo y de la decoración en particular.

No obstante, ahora hay otro movimiento que tiene raíces culturales y que está triunfando tanto en redes como en la vida real, que a veces se confunde con la virtual. Se trata del cottagecore.

Esta expresión estética encuentra su origen en una idealización de lo rural con inspiración en la campiña inglesa y la agricultura estadounidense. En el fondo, hay una búsqueda de una rutina más sencilla, alejada de las prisas, apostando por el concepto de slow life.

Imagen de la campiña inglesa.

Imagen de la campiña inglesa. Foto de Annie Spratt en Unsplash

En este contexto, nunca se debe caer en la romantización de ciertas realidades socioeconómicas que afrontan algunas personas que viven en esas áreas.

El estilo cottagecore

Para plasmar esto en casa, hay que seguir una serie de pautas. A diferencia del minimalismo, al estar este cargado de una personalidad más potente, el trabajo de mezclas puede resultar más complicado si el ojo para la estética no está presente en la mirada de aquella persona que quiera apostar por el cottagecore.

En cualquier caso, cuando se afronta un proyecto, lo más idóneo, además de la posibilidad de contar con un decorador, es comenzar por un panel de inspiración o moodboard. En este se ha de reflejar la paleta de colores que se quiere representar, así como imágenes de inspiración y conceptos.

Los elementos que se asocian a esta tendencia son los siguientes:

  • El papel pintado. Un must de las casas tradicionales de la campiña inglesa y, por ende, de esta estética. Los hay más sencillos y otros recargados, pero algunos infalibles son los de flores o los de adornos frutales.
  • Vajillas especiales. De las clásicas blancas y en tonos neutros que han imperado en los últimos años a propuestas diferentes. Desde referentes tan españoles como los que salen de los talleres de La Cartuja, en Sevilla, o de Sargadelos, en Galicia, hasta alternativas de la cerámica portuguesa.
    Para darle un toque diferenciador, se puede optar por combinar juegos de platos. Todo pensado al milímetro. La decoración, al igual que la moda, deberían estar pensadas para la diversión.
  • Maderas nobles. En un mundo en el que el microcemento, las paredes laminadas y el mármol se han convertido en alternativas deseables, el cottagecore rompe moldes volviendo a los muebles de maderas nobles. Estos pueden estar vestidos de tonos oscuros o pintados en algún color pastel.
  • La importancia del textil. Desde juegos de cojines con diferentes estampados, hasta mantelería bordada, pasando por cortinas de ensueño en las ventanas de unas cocinas en cuyos alféizares descansan tartas de manzana recién hechas.
    El uso de tejidos cobra especial importancia en esta tendencia decorativa para lograr aportar dosis de personalidad a cada estancia, además de calidez y esa sensación de que de verdad se trata de un hogar y no de una simple casa.
  • Vida vegetal. Las flores, en cualquiera de sus versiones, han de estar presentes en aquellos espacios que pretendan ser una muestra de la estética cottagecore.
    Ramos que adornan encimeras, enredaderas que escalan fachadas o jazmines que trepan con su perfume arcos metálicos de bienvenida.
  • Colores. Desde la caoba de la madera, hasta los tonos empolvados, el actual amarillo mantequilla, pasando por verdes apagados, el azul pato y, por supuesto, el blanco. Sin embargo, es habitual encontrar también algunos pops de color.
  • Libros. Si en la estética dopamine core y el minimalismo los libros de mesa de café son un detalle fundamental, en el cottagecore la apuesta se hace por volúmenes que resuenen más allá de su portada.
    Los clásicos de la literatura son imprescindibles, en especial aquellos del siglo XIX y los escritos por nombres como Jane Austen, las hermanas Brönte, Mary Shelley, Mary Wollstonecraft, Virginia Woolf, Emilia Pardo Bazán o Rosalía de Castro.
@lauraavmeza Cottage core:🐑🧺🌷🍯🪵 Disclaimer importante amix: esta es una visión romantizada y estética de la vida rural, que no representa las realidades socioeconómicas y complejas de muchísimas personas que viven en el campo. Esto es 100% una fantasía, no una representación realista <3 #cottagecore #cottagecoreaesthetic #cottagecoregirl #cottagedecor #cottagestyle #cottagelife #aesthetic ♬ Choking on Flowers - Fox Academy

Influencias del cottagecore

Al margen de ciertas pautas estéticas, no es difícil asociar esta tendencia con el auge de labores tradicionales como la jardinería, la panadería o la artesanía.

De la mano de estas tareas, salen a relucir nombres como el de la modelo y creadora de contenido sudafricana asentada en Estados Unidos, Nara Smith; o la española Roro. Están asociadas de forma obvia al movimiento tradwife, con los peligros que este conlleva, teniendo en cuenta el deseo existente de regresar a roles de género arcaicos.

@naraazizasmith now this… #easyrecipes #homecooking #tomatosoup #garlicbread #fypシ #homemadefood ♬ La vie en rose (Cover Edith Piaf) - 田东昱

El cottagecore está además impregnado de romanticismo. En concreto, del que se encuentra a medio camino de aquel del siglo XIX y del que ahora nos lleva a ver la cotidianidad con una mirada más cercana a la de Luis García Montero o Luis Alberto de Cuenca, y menos próxima a la de las oficinas grises que nos encarcelan de nueve a seis.

Depositar una pizca de felicidad en detalles que forman parte del día a día pretende salvarnos del abismo que supone tener 30 o 40 años y contar las mismas certezas que a los 20.

Meterse en la cama con un juego de sábanas limpias, el olor a pan tostado por la mañana, la visión de una pareja de ancianos que pasea al mismo ritmo tras 40 años de matrimonio o comprar unas flores son gestos e imágenes que se han convertido en una especie de credo.

Ante la incertidumbre y la inestabilidad, la esperanza se presenta de formas inesperadas.

Ejemplo de una zona de estar de estética 'cottagecore'.

Ejemplo de una zona de estar de estética 'cottagecore'. Foto de Matthieu Jungfer en Unsplash

Por supuesto, otro elemento presente en esta tendencia es la nostalgia. No solo de una paleta cromática vive una decoración determinada, sino también de una serie de conceptos y sentimientos que se relacionan con la misma. Y si hay uno que define a la generación millennial, es este.

La psicóloga colombiana Laura Busche exponía en su tesis doctoral en 2018, Nostalgia en la Generación Millennial: la relación entre la propensión a la nostalgia, el valor de la tradición, el sexo, la edad y el consumo nostálgico en jóvenes del Departamento del Atlántico, Colombia, que los nacidos entre 1982 y 1994 incluso han llegado a interesarse en productos nostálgicos previos a su llegada al mundo y que forman parte de subculturas de otras generaciones.

La tendencia cottagecore no es solo una propuesta decorativa, sino una afirmación de que existe vida más allá de la que se encierra en las paredes de un lugar de trabajo, de un vagón de metro o de un atasco en hora punta.

La ambición desmedida de C. Tangana quiere fluir ahora a las raíces, a un respiro en el que habitar y que suponga algo extraordinario.