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Hay platos que gustan tanto y recuerdan a los mejores momentos, que no necesitan grandes ingredientes para convertirse en memorables. Las patatas fritas son uno de esos clásicos que admiten pocas discusiones, pero también una buena dosis de imaginación.

La cocinera Loli Domínguez, que reúne a casi tres millones de seguidores en YouTube, propone llevarlas un paso más allá con una receta sencilla, económica y muy sabrosa: unas patatas al ajillo acompañadas de huevos fritos.

El resultado recuerda a otros grandes clásicos de cocina española, como las patatas bravas o los huevos rotos, aunque con un sabor propio gracias a un majado de ajo, pimentón y vinagre.

La clave, además, no está únicamente en el condimento. Domínguez utiliza un método para conseguir que las patatas queden tiernas por dentro y doradas por fuera, una combinación que puede marcar la diferencia en este tipo de preparaciones.

Patatas tiernas por dentro

Antes de pasar por la sartén, las patatas se cuecen con piel durante unos 20-25 minutos. Este paso permite que queden bien hechas en el interior sin necesidad de prolongar demasiado la fritura.

Una vez cocidas, la cocinera recomienda dejarlas reposar unos minutos antes de pelarlas y cortarlas. Así mantienen mejor su estructura cuando llegan al aceite caliente.

Después se fríen hasta conseguir una superficie dorada. El resultado son unas patatas crujientes por fuera y, como explica la propia Domínguez, con un interior "melosito".

Esta técnica de cocción previa y posterior fritura recuerda a la doble cocción que utilizan algunos cocineros para conseguir unas patatas especialmente tiernas en el centro y doradas en el exterior.

Pero todavía queda el elemento que convierte la receta en unas auténticas patatas al ajillo.

El secreto del majado

El secreto del sabor está en un sencillo majado preparado con los ajos que previamente se han dorado en el aceite. De esta forma, el ajo aporta sabor sin resultar tan agresivo.

Los dientes de ajo se machacan junto con perejil, sal y pimienta. Después se incorpora el pimentón dulce y el vinagre de vino hasta conseguir una pasta aromática.

La mezcla se cocina brevemente con un poco del aceite utilizado para freír las patatas y, después, se añade agua para formar una salsa ligera.

Es entonces cuando las patatas vuelven a la cazuela. Se mezclan con cuidado y se cocinan durante un par de minutos para que absorban parte del sabor del majado.

El vinagre aporta además un pequeño contraste ácido que equilibra la intensidad del ajo y del pimentón. Si se prefiere un sabor más suave, la propia receta contempla también el uso de vinagre de manzana.

El broche final

Con las patatas ya impregnadas de la salsa, solo queda preparar los huevos fritos. En este caso, cuatro unidades completan la receta para cuatro personas.

Se fríen en el aceite restante y se colocan directamente sobre las patatas. Al romper la yema, esta se mezcla con la salsa y los trozos de patata, creando el bocado más apetecible del plato.

El resultado es una receta contundente, casera y fácil de preparar, perfecta para quienes buscan sacar partido a ingredientes que normalmente todos tenemos en la despensa.

Además, puede dejarse adelantada parte de la elaboración. Las patatas pueden cocerse con piel y conservarse en la nevera para continuar la receta al día siguiente, aunque no se recomienda preparar el plato completo con antelación.

La elección de la patata también importa. Variedades como Monalisa o Kennebec funcionan bien porque mantienen su forma después de la cocción y la fritura.

Ingredientes

  • 1 kg de patatas
  • 4-5 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de vinagre de vino
  • 1 cucharada de pimentón dulce
  • Unas ramitas de perejil fresco
  • Aceite de oliva (el necesario para freír)
  • Sal (al gusto)
  • Pimienta (al gusto)
  • 4 huevos
  • 100 ml de agua

Paso 1

Lava las patatas con piel y cuécelas en agua con sal durante unos 20-25 minutos, hasta que estén tiernas. Escúrrelas y déjalas reposar 10 minutos.

Paso 2

Pela las patatas y córtalas en trozos medianos.

Paso 3

Calienta abundante aceite y fríe los ajos enteros con piel hasta que estén dorados. Retíralos y resérvalos.

Paso 4

En el mismo aceite, fríe las patatas a fuego alto hasta que estén doradas. Retíralas y reserva.

Paso 5

Pela los ajos y machácalos en un mortero con la mitad del perejil, sal y pimienta. Añade el pimentón y el vinagre y mezcla hasta obtener una pasta.

Paso 6

Pon dos cucharadas del aceite de la fritura en una cazuela amplia a fuego medio. Incorpora el majado y cocínalo durante unos segundos.

Paso 7

Añade los 100 ml de agua, remueve y deja cocer durante dos minutos.

Paso 8

Incorpora las patatas fritas y mezcla con cuidado. Cocina otros dos minutos para que absorban la salsa.

Paso 9

Fríe los huevos en el aceite restante, colócalos sobre las patatas y termina con el resto del perejil.

El resultado es uno de esos platos que invitan a sentarse a la mesa a charlar y degustar un sabor muy de nuestra tierra.