Publicada

Las pechugas de pollo son uno de los ingredientes más habituales en muchas cocinas. Son fáciles de preparar, admiten todo tipo de acompañamientos y permiten resolver una comida en pocos minutos.

Sin embargo, esa misma sencillez hace que muchas veces se terminen preparando siempre de la misma forma. A la plancha, empanadas o acompañadas de una ensalada son algunas de las opciones más habituales.

Además, la pechuga es una carne que puede quedar seca con facilidad cuando permanece demasiado tiempo al fuego. Por eso, controlar la cocción es importante si se busca un resultado jugoso.

Una buena forma de darle un giro es acompañarla de una salsa casera que combine sabores dulces, ácidos y salados sin necesidad de utilizar demasiados ingredientes.

Esta es precisamente la propuesta de Marta Verona, ganadora de MasterChef 6, que ha compartido una receta de pollo a la naranja de inspiración oriental.

La cocinera asegura que así consigue unas pechugas rápidas y deliciosas gracias a una combinación de salsa de soja, vinagre, miel y jengibre.

A estos ingredientes se suma el zumo de naranja, que se convierte en la base líquida de la salsa y aporta el contraste cítrico de la elaboración.

El resultado es una receta que se prepara en pocos minutos y que permite transformar una sencilla pechuga de pollo en un plato con mucho más sabor.

La salsa

Uno de los secretos de la preparación está en conseguir un equilibrio entre los diferentes ingredientes.

La naranja aporta dulzor y acidez, mientras que la salsa de soja añade intensidad y el característico punto salado.

El vinagre ayuda a reforzar el contraste ácido y la miel suaviza el conjunto con una pequeña dosis de dulzor.

El jengibre añade un aroma especiado que combina especialmente bien con la naranja y la soja.

Marta Verona también contempla la posibilidad de utilizar ajo en polvo, que puede añadirse junto al jengibre cuando se mezclan los ingredientes de la salsa.

Para conseguir que esta mezcla no quede demasiado líquida, se utiliza una cucharada de maicena.

El espesante debe incorporarse con los ingredientes todavía fríos y removerse bien antes de llevar la salsa a la sartén.

Cuando la mezcla se caliente, la maicena comenzará a espesar y permitirá que la salsa se adhiera mejor a los trozos de pollo.

Pollo a la naranja oriental de Marta Verona

  • 1 pechuga de pollo grande
  • 2 cucharadas soperas de salsa de soja
  • El zumo de 2 naranjas
  • 1 cucharada sopera de vinagre de arroz o de manzana
  • 1 cucharadita de miel
  • Jengibre al gusto
  • Ajo en polvo, opcional
  • 1 cucharada sopera de maicena
  • Agua o zumo de naranja adicional, si fuera necesario

Paso 1

Cortar la pechuga de pollo en dados de un tamaño similar para que todos se cocinen de manera uniforme.

Paso 2

Calentar una sartén y colocar los trozos de pollo separados entre sí, evitando amontonarlos.

Paso 3

Dorar la carne durante unos minutos sin removerla constantemente para que pueda coger color por el exterior.

Paso 4

Mientras se cocina el pollo, exprimir las dos naranjas y verter el zumo en un bol.

Paso 5

Añadir al zumo la salsa de soja, el vinagre, la miel y el jengibre.

Paso 6

Incorporar la maicena y mezclar bien en frío hasta que quede completamente disuelta.

Paso 7

Cuando el pollo esté dorado por fuera, verter la mezcla de naranja sobre la sartén.

Paso 8

Cocinar durante aproximadamente 5 minutos, removiendo para que la salsa cubra todos los trozos.

Paso 9

Retirar del fuego cuando el pollo esté hecho y la salsa haya adquirido una textura ligeramente espesa.

Paso 10

Servir inmediatamente para aprovechar la textura de la salsa antes de que siga espesando al enfriarse.

La textura

Aunque la preparación es sencilla, hay un par de detalles que pueden marcar la diferencia en el resultado final.

El primero es evitar que la sartén esté demasiado llena. Si se colocan muchos trozos de pollo juntos, la temperatura puede bajar y la carne comenzará a liberar agua.

En ese caso, en lugar de dorarse, el pollo tenderá a cocerse en el líquido que desprende.

También conviene no prolongar demasiado la cocción una vez incorporada la salsa.

La pechuga terminará de cocinarse durante esos últimos minutos, mientras que la maicena irá dando cuerpo a la mezcla.

Si se mantiene demasiado tiempo al fuego, la salsa continuará reduciéndose y el sabor de la soja puede terminar concentrándose en exceso.

Además, hay que tener en cuenta que la preparación seguirá espesando ligeramente mientras pierde temperatura.

Por esta razón, lo ideal es retirar la sartén cuando la salsa todavía conserve cierta fluidez y cubra fácilmente los dados de pollo.

Si queda demasiado densa, puede corregirse con un pequeño chorrito de agua o de zumo de naranja.

Si está excesivamente líquida, bastará con cocinarla durante unos instantes más hasta alcanzar la consistencia deseada.

También es recomendable probar el plato antes de añadir sal, ya que la salsa de soja puede aportar suficiente salinidad por sí sola.

Una vez listo, el pollo puede acompañarse con arroz blanco, verduras salteadas o una guarnición suave que permita aprovechar la salsa.

Así, Marta Verona convierte una pechuga de pollo corriente en una receta rápida y diferente, con una salsa que se prepara prácticamente en el mismo tiempo que tarda la carne en cocinarse.