Un bol con arándanos.

Un bol con arándanos. iStock

Estilo de vida

Los expertos coinciden: "Para conservar los arándanos más tiempo no uses solo agua, mejor una taza de vinagre de manzana"

Los arándanos son uno de los frutos rojos más consumidos en España y uno de los más versátiles para incorporar a desayunos, postres y recetas saladas.

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Los arándanos son uno de esos ingredientes capaces de pasar del desayuno al postre casi sin esfuerzo. En España podemos disfrutar de ellos durante buena parte del año y, además de comerlos directamente como snack, son un gran aliado para tartas, bizcochos, mermeladas, batidos y todo tipo de recetas frescas.

Uno de esos frutos que conviene tener guardado siempre en la nevera y preparado para añadir a yogures, ensaladas o simplemente para disfrutarlos como un pequeño bocado entre horas. Incluso pueden incorporarse a recetas saladas o utilizarse para dar un punto diferente a sopas frías y gazpachos.

Sin embargo, el principal problema aparece pocos días después de comprarlos. Basta con que quede demasiada humedad entre los frutos para que alguno comience a deteriorarse y el moho termine afectando rápidamente al resto del envase.

Para retrasar ese momento, Blanca García- Orea, conocida en redes sociales como Blancanutri, utiliza un sencillo método antes de guardarlos en la nevera.

Su propuesta combina agua y vinagre de manzana, pero presta tanta atención al lavado como al posterior secado.

Una parte de vinagre por cada tres de agua

El primer paso consiste en preparar un recipiente suficientemente amplio para sumergir los arándanos. La experta utiliza una proporción de tres tazas de agua por una de vinagre y especifica el tipo que emplea habitualmente: "Yo uso de manzana normal".

Los frutos se introducen en esta mezcla durante un periodo muy corto. No interesa olvidarlos dentro del recipiente, ya que permanecer demasiado tiempo en contacto con el líquido también puede afectar a su textura.

"Déjalos en el líquido un máximo de cinco minutos para que no se ablanden. Después cuela el agua y enjuaga bien pasándolos por abundante agua fría entre 20 y 30 segundos", explica García-Orea.

Tras ese baño, por tanto, los arándanos deben aclararse bien. Así quedan preparados para el siguiente paso, que resulta especialmente importante cuando el objetivo es conservar su textura y evitar que se estropeen rápidamente.

Secarlos bien es igual de importante

Guardar los arándanos todavía mojados puede echar por tierra todo el proceso anterior. La humedad acumulada en el recipiente favorece su deterioro, por lo que conviene dedicar unos minutos a secarlos antes de llevarlos a la nevera.

"Esto es muy importante porque la humedad es la principal causa de moho. Extiéndelos sobre papel de cocina o un paño limpio y déjalos secar diez minutos al aire", señala la experta.

Una vez completamente secos, pueden trasladarse a un recipiente con papel absorbente en la base. Este pequeño detalle ayuda a recoger la humedad que pueda aparecer durante los siguientes días y evita que quede directamente en contacto con la fruta.

Así, los arándanos quedan preparados para utilizarse poco a poco en diferentes elaboraciones. Tenerlos limpios y secos facilita echar un puñado sobre unas tortitas, incorporarlos a un bizcocho o utilizarlos como acompañamiento de un yogur sin tener que prepararlos cada vez.

Otro truco para guardarlos

María Pérez Espín también ha mostrado en Instagram un método similar que aplica no solo a los arándanos, sino también a fresas, frambuesas y otros frutos rojos.

"Para desinfectar los frutos rojos, las frambuesas, los arándanos, las fresas... Los dejo en un bol con agua con un chorrito de vinagre. Yo en mi caso utilizo el de manzana", explica.

En su caso, mantiene igualmente la fruta durante apenas cinco minutos en la mezcla. Una vez transcurrido ese tiempo, vuelve a aparecer el mismo paso fundamental: eliminar toda el agua posible antes de guardarla.

"Lo dejo 5 minutos reposar y muy importante es que se escurran muy bien para que no queden muy húmedos", apunta.

Papel absorbente antes de llevarlos a la nevera

Pérez Espín completa el proceso utilizando un recipiente de cristal. Antes de introducir la fruta coloca papel de cocina en el fondo para que pueda recoger cualquier resto de humedad.

"Para que aguanten aún más tiempo, cojo un recipiente hermético de cristal y en la base pongo unos trocitos de papel absorbente de cocina doblado. Esto absorberá la humedad y hará que no se pongan malos", explica.

Finalmente, coloca los frutos ya escurridos dentro del recipiente y los guarda en frío. "Entonces, una vez que están bien escurridos, los añado al recipiente con el papel absorbente y ya lo cierro herméticamente ya desinfectados y preparados para comerlos directamente".

Más allá del vinagre, las dos propuestas coinciden así en un detalle especialmente útil en la cocina: no guardar los arándanos húmedos. Unos minutos de secado y una base absorbente pueden ayudar a mantenerlos en mejores condiciones y listos para utilizar en desayunos, postres o recetas saladas durante los siguientes días.