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Las almejas a la marinera son uno de esos platos que piden tener un buen trozo de pan cerca. Muy presentes en el recetario español, así como a modo de tapa en bares y terrazas, su encanto está tanto en el propio marisco como en esa salsa espesa y sabrosa que queda en el fondo del plato y que resulta difícil dejar atrás.

Aunque existen recetas con caldo o fumet de pescado, también es posible conseguir una salsa con cuerpo sin añadir ninguno de los dos. Un sofrito bien trabajado, tomate, vino blanco y una pequeña cantidad de maicena pueden ser suficientes para ligar todos los sabores.

Así las prepara Isabel Muñoz, creadora del canal de YouTube Cocinando con Isabel. En esta ocasión, además recurre a un producto especialmente práctico: un kilo de almejas congeladas. "Hoy vamos a hacer unas almejas a la marinera. Una receta fácil, rica, económica y sin ninguna complicación porque vamos a usar unas almejas congeladas".

Una cucharada de maicena para ligar la salsa

Antes de comenzar con el sofrito, Isabel coloca las almejas congeladas en un recipiente cubiertas con agua y una pizca de sal. Las deja allí mientras prepara el resto de la receta para que vayan abriéndose y puedan desprender posibles restos de arena.

Mientras tanto, pone una cazuela al fuego con una cantidad generosa de aceite de oliva. Cuando alcanza temperatura, baja ligeramente la intensidad y añade una cebolla muy picada, tres dientes de ajo y, de manera opcional, una guindilla.

También incorpora sal para ayudar a que la cebolla vaya pochándose. La intención es cocinarla hasta que esté tierna y comience a tomar un ligero tono dorado antes de continuar con el resto de ingredientes.

Es entonces cuando aparece uno de los trucos de su receta: una cucharadita de maicena. Isabel la cocina junto al sofrito para eliminar el sabor a crudo y conseguir posteriormente una salsa con una textura más ligada sin necesidad de recurrir a un fumet.

A continuación incorpora una cucharadita de pimentón dulce. Este paso debe hacerse rápidamente, ya que inmediatamente después añade los 400 gramos de tomate para evitar que el pimentón se queme y pueda aportar un sabor amargo.

Un toque de vino blanco

El tomate se cocina con un poco de pimienta negra y la cazuela tapada para evitar salpicaduras. Isabel recomienda moverla de vez en cuando y esperar hasta que haya perdido buena parte de su agua y esté bien cocinado.

En ese momento vierte aproximadamente 125 ml de vino blanco y vuelve a subir el fuego. La clave está en dejar que el alcohol se evapore antes de incorporar las almejas a la salsa.

Después baja nuevamente la temperatura y va colocando las almejas que se han abierto. En lugar de removerlas con una cuchara, mueve suavemente la propia cazuela para repartir la salsa y evitar que la carne pueda desprenderse de las conchas.

Una vez dentro, comprueba el punto de sal, tapa la cazuela y las cocina únicamente durante dos minutos. Un tiempo breve con el que termina de integrar el marisco en la salsa sin prolongar innecesariamente su cocción.

Al servirlas, Isabel añade un poco más de pimienta negra recién molida y termina con perejil por encima. El resultado es una marinera intensa y ligada en la que el vino, el tomate y la maicena construyen la salsa sin necesidad de incorporar caldo de pescado.

Ingredientes de las almejas a la marinera

Ingredientes de las almejas a la marinera

  • Almejas congeladas, 1 kg
  • Tomate triturado, 400 g
  • Vino blanco, 125 ml
  • Cebolla, 1 unidad
  • Ajo, 1 unidad
  • Ajo, 3 dientes
  • Maicena, 1 cucharadita
  • Pimentón dulce, 1 cucharadita
  • Guindilla o cayena, 1 unidad (opcional)
  • Pimienta negra molida al gusto
  • Perejil fresco, al gusto
  • Aceite de oliva, cantidad para cocinar
  • Sal, al gusto

Paso 1

Coloca las almejas congeladas en un bol, cúbrelas con agua y añade una pizca de sal. Déjalas reposar mientras preparas la salsa.

Paso 2

Pica finamente la cebolla y los dientes de ajo. Calienta un buen fondo de aceite de oliva en una cazuela y añade ambos ingredientes junto con la guindilla, si quieres un punto picante.

Paso 3

Agrega sal al gusto y cocina a fuego moderado hasta que la cebolla esté tierna y ligeramente dorada.

Paso 4

Incorpora una cucharadita de maicena y remueve para cocinarla bien y evitar que conserve sabor a crudo.

Paso 5

Añade el pimentón dulce, mezcla rápidamente y vierte enseguida el tomate triturado para impedir que el pimentón se queme.

Paso 6

Agrega pimienta negra al gusto, tapa la cazuela y deja cocinar el tomate durante unos minutos, moviendo de vez en cuando, hasta que pierda el exceso de agua.

Paso 7

Vierte los 125 ml de vino blanco, sube el fuego y espera hasta que deje de percibirse el olor a alcohol.

Paso 8

Baja de nuevo la temperatura e incorpora a la salsa las almejas que se hayan abierto. Mueve suavemente la cazuela para integrarlas sin desprenderlas de sus conchas.

Paso 9

Prueba la salsa, rectifica de sal si es necesario y cocina las almejas tapadas durante dos minutos.

Paso 10

Apaga el fuego y termina el plato con pimienta negra recién molida y un poco de perejil fresco antes de servir.

Una receta que nunca falla

Además, al utilizar almejas congeladas y una salsa elaborada con ingredientes habituales de la despensa, la receta resulta fácil de preparar en cualquier momento.

El tomate, el vino blanco y la maicena consiguen una salsa ligada y llena de sabor que pide acompañarla con un buen trozo de pan.

También puede servirse como entrante antes de un pescado o un arroz, o simplemente como una ración para compartir. Una de esas recetas sencillas que llegan a la mesa con aspecto de plato de celebración sin exigir una elaboración complicada.