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Las almejas ocupan desde hace décadas un lugar privilegiado en la gastronomía española. Su sabor intenso a mar y su capacidad para realzar cualquier preparación las han convertido en uno de los mariscos más apreciados tanto en las cocinas domésticas como en los restaurantes de alta cocina.
A diferencia de otros productos del mar, las almejas requieren muy pocos ingredientes para brillar. De hecho, muchos cocineros coinciden en que cuanto más sencilla sea su elaboración, más fácil resulta apreciar sus matices naturales, siempre que se respeten ciertos tiempos y técnicas fundamentales.
Su aparente facilidad, sin embargo, esconde uno de los errores más frecuentes en la cocina. Una cocción excesiva puede transformar una almeja tierna y jugosa en un bocado correoso y seco, razón por la que numerosos chefs insisten en que el secreto del éxito está más en el control del tiempo que en la complejidad de la receta.
José Andrés y el método que evita arruinar las almejas
Cuando se habla de cocinar marisco, uno de los aspectos que más preocupa a los aficionados es saber cuál es el punto exacto de cocción.
En el caso de las almejas, esta cuestión adquiere todavía más importancia porque se trata de un producto especialmente delicado que puede perder gran parte de sus cualidades en cuestión de segundos.
El chef José Andrés, una de las figuras más reconocidas de la cocina española a nivel internacional, ha explicado en varias ocasiones que el principal error que se comete con este molusco es dejarlo demasiado tiempo al fuego.
Aunque muchas personas creen que una cocción prolongada garantiza una mayor seguridad o un mejor resultado, sucede justamente lo contrario.
Durante una elaboración de fabes con almejas realizada para RTVE, el cocinero compartió algunas de las claves que utiliza para preservar la textura y el sabor de este marisco.
Según explicó, las almejas deben entrar directamente en agua hirviendo y permanecer allí únicamente entre diez y quince segundos, dependiendo de su tamaño. Las piezas más pequeñas incluso pueden necesitar menos tiempo.
Imagen de unas almejas.
La referencia más fiable no es el reloj, sino la propia almeja. En cuanto comienza a abrirse, significa que ha alcanzado el punto adecuado y debe retirarse inmediatamente del calor.
Esperar unos segundos más puede parecer irrelevante, pero es suficiente para que la carne pierda jugosidad y empiece a endurecerse.
Esta filosofía responde a una idea muy presente entre los grandes cocineros: cuanto mejor es el producto, menos intervención necesita.
Otro de los aspectos que destaca José Andrés es la importancia de aprovechar todos los recursos que ofrece el propio marisco. El líquido resultante de la cocción contiene una enorme concentración de sabor y puede convertirse en un ingrediente de gran valor para enriquecer otras preparaciones.
Eso sí, antes de utilizarlo conviene filtrarlo cuidadosamente. El chef recomienda colarlo incluso con papel de cocina para eliminar las partículas más finas de arena o impurezas que puedan permanecer en suspensión. De esta forma se obtiene un caldo limpio, intenso y cargado de matices marinos.
Cuando las almejas se sirven sin concha, es necesario retirar con cuidado los músculos laterales que permanecen adheridos a la valva. Se trata de un trabajo sencillo, pero permite obtener una presentación más limpia y agradable.
El vino también desempeña un papel importante en este tipo de elaboraciones, aunque siempre en una proporción medida.
José Andrés apuesta por utilizar alrededor de 80 mililitros de vino blanco, una cantidad suficiente para aportar aroma y complejidad a la salsa sin eclipsar el sabor natural de las almejas.
La clave, según defienden muchos cocineros, es que el vino acompañe al marisco y no se convierta en el protagonista del plato, manteniendo así el equilibrio entre los matices del mar y los ingredientes de la preparación.
Receta de fabes con almejas
Ingredientes
400 g de fabes asturianas secas
500 g de almejas frescas
1 cebolla
1 puerro
1 zanahoria
2 dientes de ajo
80 ml de vino blanco seco
1 hoja de laurel
Unas hebras de azafrán
80 ml de aceite de oliva virgen extra
250 ml de caldo de pescado o marisco
1 litro y medio de agua aproximadamente
1 cucharada de perejil fresco picado
Sal al gusto
Paso 1
La noche anterior, coloca las fabes en un recipiente amplio y cúbrelas con abundante agua. Déjalas en remojo durante al menos 12 horas.
Paso 2
Al día siguiente, escurre las fabes y pásalas a una olla grande. Cúbrelas con agua limpia y añade la cebolla entera pelada, el puerro limpio, la zanahoria, un diente de ajo, la hoja de laurel y la mitad del aceite de oliva.
Paso 3
Lleva la olla a ebullición. Cuando aparezca espuma en la superficie, retírala con una espumadera. Baja el fuego y deja cocinar lentamente durante unas dos horas o hasta que las fabes estén tiernas.
Paso 4
Si durante la cocción necesitan más líquido, añade pequeñas cantidades de agua fría. Como aconseja José Andrés, evita remover con cuchara y limita los movimientos a suaves meneos de la cazuela para que las fabes no se rompan.
Paso 5
Mientras tanto, coloca las almejas en un bol con agua fría y sal durante unos 30 minutos para que expulsen la arena. Después, enjuágalas bien.
Paso 6
Pon a hervir un vaso de agua en una cazuela aparte. Cuando hierva con fuerza, introduce las almejas y mantenlas únicamente entre 10 y 15 segundos, o hasta que comiencen a abrirse. Retíralas inmediatamente para conservar toda su jugosidad. Este es uno de los trucos más importantes de José Andrés para evitar que se vuelvan correosas.
Paso 7
Cuela el agua de cocción de las almejas utilizando un colador cubierto con papel de cocina. Así eliminarás cualquier resto de arena o impureza y obtendrás un caldo limpio y muy aromático. Reserva tanto el líquido como las almejas.
Paso 8
Cuando las fabes estén tiernas, retira la cebolla, el puerro, la zanahoria y el ajo. Pela el ajo y tritúralo junto con parte de la zanahoria y un cucharón de caldo de las fabes. Devuelve esta mezcla a la olla para aportar más cuerpo al guiso. Añade también las hebras de azafrán.
Paso 9
En una sartén aparte, calienta el resto del aceite de oliva y sofríe el segundo diente de ajo muy picado. Incorpora los 80 ml de vino blanco y deja que hierva durante dos o tres minutos para que el alcohol se evapore. Añade después el caldo de pescado y el líquido colado de las almejas. Cocina unos minutos más para que los sabores se integren.
Paso 10
Vierte esta preparación sobre las fabes y cocina todo junto durante unos 10 minutos a fuego suave. Prueba el punto de sal y rectifica si es necesario.
Paso 11
Justo antes de servir, añade las almejas. Si lo prefieres, puedes retirar una de las conchas o extraer completamente la carne, tal y como hace José Andrés en algunas de sus elaboraciones. Lo importante es incorporarlas al final para que no vuelvan a cocerse.
Paso 12
Termina con el perejil fresco picado por encima y sirve inmediatamente.
